Incuestionable. Patti Smith, reconocida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes: los fundamentos del jurado

A la “Madrina del punk” el reconocimiento le llega cerca del 50° aniversario de su Horses, su primer disco.

29 de abril de 2026 a las 03:00 p. m.
Patti Smith, reconocida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes: los fundamentos del jurado
Patti Smith en 2018, en la previa de un concierto en nuestro país. (DPA/ Archivo)

Este miércoles, Patti Smith fue reconocida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, que será entregado por la princesa Leonor, heredera al trono de la Corona española, acompañada por los reyes Felipe VI y Letizia, en octubre próximo.

Según fundamentación del jurado, el reconocimiento se funda en la actitud inconformista y transgresora de la cantante, compositora, escritora y activista estadounidense, y en su creatividad y su compromiso para ofrecer un mensaje de esperanza ante las injusticias.

A la artista conocida como “Madrina del punk” le valoran haber contribuido a la historia de la humanidad con “canciones palpitantes” sobre la rebeldía, “algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo".

Tales los casos de Because the Night, coescrita con Bruce Springsteen, o People Have the Power.

Para el jurado, con esas creaciones, Patti Smith “ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”.

“Conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”, añade el fallo.

A 50 años de Horses, de Patti Smith, un disco demasiado importante

A Patti Smith, el Premio Princesa de las Artes llega pocos meses después del 50° aniversario de su primer disco, Horses (1975), una especie de manifiesto artístico más que un simple disco de rock.

Publicado en 1975, se mueve entre el proto-punk, la poesía beat y el rock más crudo, con una actitud que en su momento rompía moldes.

Lo primero que destaca es su tono: minimalista pero intenso. La instrumentación —con guitarras filosas y repetitivas— deja mucho espacio para la voz de Smith, que no canta de forma tradicional, sino que declama, susurra o estalla según lo que pide cada tema.

La influencia de la poesía es clarísima, especialmente en temas como Gloria, donde reinterpreta un clásico con una apertura ya icónica: “Jesus died for somebody’s sins, but not mine” (“Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”.)

El disco tiene una energía casi ritual. Canciones como Birdland o Land: Horses/Land of a Thousand Dances/La Mer (De) se sienten más como viajes narrativos que como canciones convencionales: largas, libres, llenas de imágenes surrealistas. En contraste, hay momentos más directos y punk como Redondo Beach, que combina melodías accesibles con una historia oscura.

También es clave el contexto: producido por John Cale, el disco captura la escena underground de Nueva York en plena ebullición, justo antes de que el punk explotara masivamente.

De hecho, Horses suele considerarse uno de los discos fundacionales del punk, aunque su espíritu es más literario y artístico que el de bandas posteriores.

En resumen, Horses es crudo, poético, desafiante y profundamente influyente. No busca agradar de forma inmediata; más bien te arrastra a su mundo y te exige atención. Es uno de esos discos que no solo se escuchan, sino que se experimentan.

Patti Smith, más allá de la música

Al margen de su carrera musical, Patti Smith ha tenido una influencia notable en varios campos culturales. En la literatura se la considera una escritora muy reconocida. Su libro Just Kids ganó el National Book Award y narra su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe. También ha publicado poesía, diarios y ensayos que combinan introspección, arte y política.

Con respecto a las artes visuales, es oportuno recordar que ha trabajado en dibujo, fotografía e instalaciones. Y que su obra suele tener un tono íntimo y espiritual, y que ha sido expuesta en galerías y museos de prestigio.

Como activista, en tanto, Patti Smith ha participado en causas sociales y políticas, defendiendo derechos humanos, el medio ambiente y la libertad de expresión, alineándose con movimientos progresistas desde los años ‘70.

Por lo expuesto, precisamente, su influencia cultural es enorme y el Premio Princesa de Asturias de las Artes es indiscutible.