¿Lo sabías? Los participantes de Gran Hermano Argentina que en el pasado viajaron a otra casa internacional
Tras el reciente anuncio de Santiago del Moro sobre un nuevo cruce con México, repasamos los históricos intercambios del reality que llevaron a jugadores argentinos a convivir en otras ediciones del mundo.
En las últimas horas, Santiago del Moro sorprendió a los fanáticos de Gran Hermano Argentina al anunciar un nuevo intercambio internacional. Según reveló el conductor, Solange Abraham viajará a México para formar parte durante unos días de La Casa de los Famosos México. En paralelo, una participante de ese país llegará a la casa argentina para convivir durante una semana.
La noticia reavivó el recuerdo de una dinámica que supo ser una de las más atractivas del formato: los intercambios internacionales. A lo largo de la historia del reality, varios participantes argentinos cruzaron fronteras para vivir la experiencia en otras versiones del mundo.
Los 4 argentinos que viajaron a Gran Hermano en otros países
El primer caso ocurrió en 2003, durante la edición inicial del ciclo. Eduardo Carrera viajó a España para integrarse temporalmente a Gran Hermano 4. En simultáneo, la española Inmaculada González aterrizó en la casa argentina, marcando un hito en la historia del programa.

Años más tarde, en 2007, el formato volvió a apostar por esta dinámica. En esa oportunidad, Pablo Espósito fue enviado a Brasil para convivir en Big Brother Brasil 7. El intercambio generó un fuerte impacto mediático, no solo por las diferencias culturales sino también por la popularidad del reality en ambos países.
Ese mismo año también se concretó otro cruce con España. Soledad Melli viajó a la casa europea, mientras que el español Eneko Van Horenbeke desembarcó en Argentina. Aunque tuvo menor repercusión, consolidó la estrategia de internacionalización del formato.
El último intercambio registrado ocurrió en 2012. En esa edición, Victoria Irouleguy fue enviada a Israel para participar de HaAh HaGadol. La experiencia volvió a poner a prueba la adaptación de los jugadores en contextos completamente distintos.
Estos cruces, que solían durar entre cinco y siete días, tenían como objetivo generar nuevas dinámicas dentro del juego, potenciar el rating y mostrar el choque cultural entre participantes de distintos países.
Con el anuncio del intercambio entre Argentina y México, el formato retoma una tradición que había quedado en pausa durante años. La llegada de Solange Abraham a la casa mexicana y el desembarco de una participante extranjera en el país prometen renovar la competencia y sumar un condimento internacional que, históricamente, dio mucho que hablar.


