Gran Hermano. Paganini sufrió una crisis de nervios en la cena con Santiago Del Moro
El conductor ingresó a la casa para entregar palabras de aliento de los seres queridos. Sin embargo, un término desató el colapso de "La India", quien abandonó el living entre lágrimas y dejó en vilo su continuidad.
Este domingo en Gran Hermano Generación Dorada (Telefe), Santiago Del Moro ingresó a la casa para compartir una cena íntima con los participantes de la recta final y transmitirles un único mensaje de texto seleccionado por sus familias para apuntalar sus estrategias.
Emanuel recibió "Aguante", Manu leyó "Enfoque", Zilli se topó con "Cambio" y Andrea del Boca sonrió con "Viveza". Sin embargo, toda la estructura de contención se pulverizó por completo cuando llegó el turno de Tamara Paganini.
Una palabra que funcionó como un detonante
Su novio y su entorno más íntimo eligieron una sola palabra para definir su presente en el juego: "Activá".
Lo que la producción y el propio Del Moro planificaron como una inyección de energía y un llamado a la acción, caló en la psicología de "La India" como un reproche destructivo sobre su desempeño en la convivencia.
“No sé... querrán que me putee más con la gente. La verdad no sé, supongo que me tendré que empezar a pelear con todos”, disparó Tamara con un rostro desencajado y visiblemente a la defensiva ante la mirada incómoda de sus compañeros.
Al notar el impacto, el animador del reality de Telefe intentó intervenir para rescatarla del espiral de angustia: “¿Cómo estás, Tamara?”, indagó. “Bien... No, la verdad que no estoy nada bien”, reconoció con la voz quebrada.
Ante el intento de Santiago por levantarle el perfil recordándole que es una mujer de armas tomar, la subcampeona de la primera edición fue lapidaria: “Sí, soy de acción, salvo que esté en el fondo del pozo”.
TAMARA PAGININI QUIERE ABANDONAR LA CASA DE GRAM HERMANO pic.twitter.com/p3hzdDcGV8
— nom0leste (@nom0leste) June 29, 2026
Furia, papel roto y desaparición en el vivo
Mientras el conductor continuaba repasando los sobres del resto de los hermanitos, Paganini entró en un estado de crisis total. Superada por la paranoia y el llanto, e ignorando los abrazos de contención del resto de la mesa, tomó el papel oficial que contenía la palabra de su familia y lo rompió en pedazos, arrojándolo sobre el mantel.
Al registrar la gravedad de la situación, Del Moro frenó la dinámica para ofrecerle el micrófono, y la participante no anduvo con vueltas.
“Me quiero ir. No puedo más de verdad. No es que me enojé con la palabra, es que ya no sé qué más hacer acá adentro”, suplicó de cara a la cámara.
Santiago intentó aplicar la vieja máxima del formato asegurándole que todos los que abandonan el juego por decisión propia se arrepienten a los cinco minutos y quieren regresar. Tamara lo cruzó con frialdad absoluta: “A mí no me va a pasar eso, sabelo”.
Acto seguido, la participante se levantó de la mesa anunciando que iría a pedir asistencia psicológica inmediata al confesionario.

El misterio se apoderó de la transmisión minutos más tarde cuando Del Moro se despidió de los jugadores y abandonó las instalaciones para cerrar la emisión en el piso de Telefe.
En la toma final de la casa, Tamara no volvió a aparecer en el living junto al resto del grupo. El conductor tampoco hizo mención a su paradero ni aclaró si la jugadora ejecutó el protocolo de abandono definitivo o si permanecía bajo observación médica, dejando la definición de su continuidad en un absoluto y alarmante suspenso.