Memoria. La Orquesta Provincial de Música Ciudadana estrena obra sobre la dictadura: sus fundamentos
Se trata de “El Palacio de la Memoria, 50 años de una herida”, programada para viernes y sábado en el Teatro del Libertador.
Los próximos viernes y sábado, en el Teatro del Libertador (Vélez Sársfield 365) y en ambos casos desde las 20, la Orquesta Provincial de Música Ciudadana estrenará El Palacio de la Memoria, 50 años de una herida, una obra con música de Damián Torres, director del cuerpo artístico oficial, y poesía de Dante Ascaino, su secretario técnico.
En una nota de prensa, esta propuesta está presentada junto a una cita de la filóloga estadounidense Roberta Frank: “La memoria nos ayuda, como las piedras en un río nos ayudan a alcanzar la orilla”.
El Palacio de la Memoria tiene una duración aproximada de 50 minutos y se escribió en conmemoración de los 50 años del golpe de Estado cívico-militar perpetrado el 24 de marzo de 1976 en Argentina.
“Un palacio es, ante todo, una construcción. Una obra de características monumentales y arquitectura destacada, erigida utilizando siempre materiales selectos”, comienza un respaldo conceptual suscripto por Torres y Ascaino.
“Si bien este fue el espacio que originalmente albergó al emperador o a la realeza, hoy un palacio puede ser de justicia, un parlamento, un museo. En todo caso, un lugar donde se guarda y se protege algo que la sociedad considera muy especial y valioso. Este edificio musical, este ‘palacio’, construido desde el más profundo respeto con el lenguaje del tango, pretende ser un modesto aporte a la imprescindible tarea de conservar y resguardar esa otra construcción (de carácter colectivo) que es la memoria”, añade el texto.
Y cierra así: “A 50 años del comienzo de una de las páginas más oscuras y dolorosas de nuestra historia. Por la memoria, la verdad y la justicia”.
Las piezas por interpretar son Abandonen toda esperanza, Mi país, Acecho y persecución, N.N., Vuelos de la muerte, Las madres, las abuelas, Tristezas del destierro, Exilio, Regreso a la esperanza y Nunca más.
“La obra nace en marzo de 2024, en reacción a los negacionistas que salieron a minimizar este horror”, le cuenta Damián Torres a La Voz. “Decidido a hacer algo, leí más libros sobre esta época y hablé con más gente que ha padecido las bestialidades de la dictadura. Siempre me pareció una locura lo que sucedió. Esa fue una especie de impulso”, añade el bandoneonista oriundo de Corral de Bustos.
“Le comenté a Dante, con quien ya habíamos hecho Los pecados capitales, otra obra basada en una temática dramática… Aquella era más larga, de una hora más 15 minutos. Para esta, en muy poco tiempo tenía las letras de cinco canciones escritas por Dante... A él le pido una letra y me agarro de ella como si se tratara de un guion. Me sirve mucho trabajar a partir de su poesía, que es tremenda, que es buenísima”, redondea Torres, quien a su vez precisa que pudo armar El Palacio de la Memoria, 50 años de una herida entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, “entre otro millón de cosas”.
“Y desde el comienzo del proceso la pensamos para la Orquesta Provincial de Música Ciudadana, donde trabajamos los dos con Dante y que es un grupo profesional y humano que comparte esta mirada. No puedo poner en mi boca el pensamiento de todos, pero en un 99 por ciento estamos con la memoria, la verdad y la justicia”, sostiene.
De la oscuridad a la esperanza
Para el director, seguir sosteniendo la memoria es “importantísimo”.
“Un pueblo sin memoria está condenado a la destrucción, a la tristeza total”, refuerza antes de informar que “el concepto estructural-estético de la obra tiene que ver con la ramificación de la maldad y del terror, con esas cosas abstractas y oscuras que, en el transcurso de la narrativa, se van convirtiendo en algo esperanzador”.
Por su parte, Dante Ascaino dice que El Palacio de la Memoria, 50 años de una herida es otra entrega de una dinámica creativa que empezó hace varios años. “Con Damián empezamos a trabajar en colaboración hace bastante tiempo. Le mandé algunos textos que a él le gustaron y luego los musicalizó. Finalmente, quedaron en los discos del Damián Torres Quinteto”, empieza.
La ya citada Los pecados capitales fue la más relevante de esa interacción, y de alguna manera sentó las bases para la obra que nos ocupa. “Cuando se empezó a perfilar la programación para este año, me propuso hacer algo teniendo en cuenta que se acercaba el 50° aniversario del golpe y que era una fecha especial para nosotros y para todos en la orquesta”, señala.
“La propuesta se conectaba con lo de Los pecados capitales de distintas maneras, sólo que en aquel caso trabajamos sobre temas en concreto, sobre títulos predeterminados (los siete pecados capitales), y en este fue más difícil porque había muchas cosas por abarcar”, complementa.
Ascaino revela que la obra se iba a llamar Nunca más, y que el título definitivo se decantó después de acordar temáticas principales. “La primera canción, Mi país, debía ubicar a cualquiera en el tiempo y en el espacio sobre lo que estaba pasando en el país en aquel momento. N.N. es una temática imprescindible, ya que se centra en los desaparecidos. Y Las madres, las abuelas, El exilio y Nunca más aportan la dimensión esperanzadora de la obra”, analiza.
Dante Ascaino refuerza la idea de que sus textos fueron “un andamiaje” para que Torres musicalice, pero destaca que El Palacio de la Memoria, 50 años de una herida también tiene instrumentales compuestos por su compañero que se intercalan con los cantables. “Lo rescatable de esta cuestión es que esos instrumentales mantienen la tensión o la impronta de los que llevan letra cantada”, enfatiza.
Por último, se le consulta a Ascaino si las artes en general y la música en particular son el arma más poderosa para luchar contra el negacionismo. Y contesta: “El arma más poderosa sería el voto. Pero más allá de eso, sin dudas, desde nuestra modesta ubicación en esta historia, podemos aportar nuestra mano de obra para construir este Palacio de la Memoria”. “Le vamos a llegar a un montón de gente que se sentirá identificada. Es lo que podemos hacer desde nuestro lugar”, cierra.



