Punto de vista. El VIP del VIP: ¿cuánto cuesta realmente ser un fan en la era de los shows premium?

Desde la experiencia ultra para ver a BTS hasta los exclusivos pases de Ricardo Arjona y Chayanne: una reflexión sobre el millonario negocio que replantea la esencia y exclusividad en los recitales.

17 de mayo de 2026 a las 10:25 a. m.
El VIP del VIP: ¿cuánto cuesta realmente ser un fan en la era de los shows premium?
Show de Ricardo Arjona en la cancha de Instituto.

El marketing del mundo del espectáculo viene en alza. La afluencia de shows internacionales de convocatoria masiva diversificó los paquetes premium para los fans, no solo más acérrimos, sino también los de mejor posición económica.

Hoy en día, no alcanza con solo ir al show. Con el afán de vender, los productores de espectáculos fueron segmentando las ubicaciones y servicios de los recintos, buscando mejorar las experiencias del vivo. No obstante, la polémica por los precios de los accesos diferenciados y lo que incluye cada uno no es nueva.

Con el correr de los años, los clásicos Meet and Greet mutaron a paquetes más o menos costosos, con diferentes niveles de exclusividad según los ítems incluidos. Por ejemplo, este año, el Meet and Greet de Ricky Martin en Córdoba tuvo un costo de US$ 600. Si bien permitía abrazar al intérprete de La mordidita, la propuesta no incluía la entrada.

Ricky Martin en Córdoba
Ricky Martin en Córdoba (Ricky Martin Live / @Cristiansedam)

Por su parte, Chayanne ofreció algo similar, pero sumó una foto profesional con él (“una por persona, tomada por un fotógrafo del evento y no con el móvil o cámara personal del cliente”); “una credencial VIP conmemorativa del tour (“no es un acceso”); “un (1) obsequio exclusivo autografiado por el cantante”; entre otras cosas, por US$ 750.

Show de Chayanne en el estadio de Instituto en su segunda presentación en Córdoba. (Javier Ferreyra / La Voz)
Show de Chayanne en el estadio de Instituto en su segunda presentación en Córdoba. (Javier Ferreyra / La Voz) (Javier Ferreyra )

Ahora bien, también hay artistas que venden experiencias exclusivas sumamente costosas que no invitan a conocerlos en persona.

El año pasado, Imagine Dragons en Buenos Aires vendió dos ubicaciones denominadas “Ultimate experience” (“La experiencia definitiva”, como para dejar en claro que es tope de gama) a casi $ 7 millones cada una. Esto incluía dos guitarras utilizadas en el show por un integrante de la banda, firmada por todos los músicos.

Las membresías: ¿qué son y para qué sirven?

En estos últimos meses, los combos VIP agregaron un condimento novedoso. Además de merchandising, las productoras sacaron las membresías para acceder a más beneficios aún más exclusivos.

Este año, la preventa de los shows de BTS en el estadio Único de La Plata solo se habilitó para quienes tenían la ARMY Membership, la suscripción anual oficial del club de fans global de la banda surcoreana, gestionada a través de la aplicación Weverse Shop, que al día de la fecha está valuada en US$ 17.88 (más impuestos).

BTS en Argentina.
BTS en Argentina. (HYBE)

Además, la productora All access habilitó la opción Soundcheck Experience que, según su página oficial, incluye una entrada general (campo); acceso a la prueba de sonido; staff dedicado a atender sus necesidades; un regalo exclusivo; credencial con lanyard conmemorativo; e ingreso anticipado al estadio y a la carpa de merchandising. Todo por $ 1.560.000.

De esta manera, quien estuviera en la "army" podía pagar la membresía por adelantado y conseguir la ubicación de sus sueños; pelearse online por tener una de las codiciadas experiencias VIP; o esperar la venta general y correr a los puestos de merchandising, rogando que no se haya acabado.

Otro caso donde apareció el tema de las membresías fue en los conciertos de Ricardo Arjona en Argentina (agotó 14 Movistar Arena y dos estadios Instituto). Para el caso de Córdoba, el cantautor, creador de temas como Fuiste tú y El problema, ofreció dos VIPs, el Access Package a $ 270 mil y el Lounge Package $ 450 mil. Ambos valores no incluyen gastos por servicio ni la entrada al show.

Show de Ricardo Arjona en la cancha de Instituto.
Show de Ricardo Arjona en la cancha de Instituto. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Los accesos ofrecían, entre otras cosas, 90 días de la membresía Mundo Arjona, que de manera individual cuesta US$ 8 por mes.

Esta tarjeta incluye prioridad de compra en “eventos inolvidables” y “oportunidad de vivir experiencias únicas” (aunque la página oficial no aclara de qué tipo); acceso anticipado a preventas; descuentos en el merchandising; entre otros beneficios. Dependiendo la ubicación elegida, los fans podían llegar a pagar hasta $ 887 mil para ver al "Seco", sin poder conocerlo en persona.

¿Quiénes son los verdaderos fans?

Dejando en claro que cada quien hace lo que quiere con su dinero, es necesario preguntarse hasta dónde llega la fragmentación del negocio. ¿Cuántos VIP del VIP del VIP habrá en los shows? Porque pareciera que ahora los verdaderos fans no solo son personas que tienen devoción por un artista, sino también un buen pasar económico (o ser influencers de alta talla, pero eso es otro cantar).

De nuevo, cada quien “tarjetea” lo que siente. En un país donde es imposible acceder a créditos hipotecarios o se deben mantener entre dos y tres trabajos para tener un sueldo digno, se piensa menos a largo plazo y la experiencia del show en vivo se vuelve un lujo que está bueno darse.

Ahora bien, ¿hasta qué punto estiramos nuestros ingresos para pertenecer a ese selecto grupo de fanáticos por las dos horas que dura el show? ¿Hasta qué punto es un gusto propio y hasta dónde una necesidad impuesta? ¿El fan real es el que banca o el que paga?

En conclusión, habría que plantearse las consecuencias de la sobreestimulación de las experiencias premium. Si hay demanda, hay oferta, ¿pero qué nos están ofreciendo? ¿Por qué queremos comprar el VIP?

¿Qué nos deja la experiencia, la tarjeta que termina dentro de la caja de recuerdos, el colgante que queda enganchado en el espejo juntando polvo, la foto inmortalizada en el feed de Instagram o un encuentro más fructífero? Estos son algunos interrogantes que invitan a reflexionar y a ser más conscientes con el consumo.