200 mil viewers. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado despidieron al Indio en Comodoro Rivadavia: el pogo más triste del mundo
La banda se presentó en Chubut. Fue un evento cargado de emociones, con miles de ricoteros preparados para la catarsis colectiva. La vigilia continúa y el ídolo será velado este domingo en Avellaneda.
Este viernes, cuando falleció Carlos “El Indio” Solari, los músicos de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se encontraban en pleno viaje a Comodoro Rivadavia, Chubut.
Tras el concierto en Jesús María, tenían planeado ese show en el sur y uno más en Tucumán, en el mes de octubre.
Si bien Indio ya venía transitando su enfermedad de Parkinson, nadie imaginó el desenlace del pasado viernes.
Con su partida, los fanáticos que tenían su entrada para ver el show en el Predio Ferial (muchos viajantes de todos los lugares del país) vivieron cierta incertidumbre para saber si el concierto se hacía.
Finalmente, la banda decidió tocar y el recital de este sábado en Comodoro se convirtió en uno de los shows más emotivos del último tiempo.
El evento se pudo seguir vía YouTube en la página oficial de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. En promedio, más de 200 mil personas estuvieron presentes de manera online.
Esta es la cita peor
Sin la música de introducción y sin el clásico "Damas y caballeros..." la banda salió a escena con profesionalismo, pero con una notable tristeza. En varios pasajes del show no pudieron contener las lágrimas. Las voces se les iba en llanto.
Abajo entre la gente pasó lo mismo, pasaba de la euforia al llanto desolador. De la nada a la gloria, como indica la mística de Patricio Rey.
A las 21:30, Los Fundamentalistas se pararon frente al escenario para compartir lágrimas con el público. La imagen del Indio en las pantallas abrazó el emotivo momento.
Se inició con una pesada versión de Pedía siempre temas en la radio y continuó con Un ángel para tu soledad.
De arranque, una canción que siempre llegó al corazón de los ricoteros. Más de 6 mil personas se hicieron presentes en el Predio Ferial.
Para comparar la magnitud de expectativa que hubo, la transmisión de hace unas semanas en Jesús María promedió 45 mil personas online. Se casi se cuadriplicó el número.
La música fue una excusa, claro está. Había que despedir al ídolo graciosos y valientes. Muy acongojado, Pablo Sbaraglia cantó una filosa versión de Yo Caníbal, con un Baltasar Comotto lanzando fuego con su guitarra.
A mitad de tema, apareció la voz más resonante de la historia del rock nacional. Indio apareció en las pantallas para cantar el estribillo.
El segmento de las canciónes fundamentalista Todos a los botes! y Tomasito podés oírme? Tomasito podés verme? sirvió para bajar tensiones.
La ebullición regresó con una seguidilla bien ricotera: Divina Tv Fuhrer y Todo preso es político.
Por obra del Indio, quizás, esta canción sonó al mismo tiempo en Comodoro Rivadavia y en Mar del Plata.
Con una transmisión puesta en un vivo de Instagram y otro vivo de YouTube, se pudo ver que la Kermesse Redonda y los Fundamentalistas la hicieron a las 22 en punto.
Mucho más que todas las galaxias
Sin pausas y sin diálogo de la banda, Indio volvió a aparecer en pantallas y de su voz sonó Nike es la cultura, tema que abre El tesoro de los inocentes, su primer disco solista de 2005.
Sergio Colombo, el saxofonista, cantó Adieu! Bye Bye! Aufwiedersehen! y Luciana Palacios se lució con ¿Por qué será que no me quiere Dios? Una del Tesoro y otra de Porco Rex (2008).
No hay con qué darle. La energía al máximo y la explosión de la gente siempre es con la discografía de Patricio Rey. Este sábado no fue la excepción. En Comodoro estalló todo con El Infierno está encantador esta noche (en voz de Déborah Dixon), Preso en mi ciudad (Fernando Nalé) y Fuegos de Oktubre.
Pablo Sbaraglia anunció una pausa. En la consola se escuchó la voz de uno que gritó toda la noche: "¡Gracias siempre, Indio!". Compartimos las palabras.
Ahora efímero
La banda volvió con clásicos ricoteros. Sergio Colombo cantó una arrasadora versión de Rock para el Negro Atila y Luciana Palacios hizo lo suyo con Ya nadie va a escuchar tu remera.
Déborah dio una versión de lujo de Blues de la libertad y le expresó su amor al Indio.
"¡El indio está presente!", cantó fuerte la gente.
Luego de un El tesoro de los inocentes llegó Encuentro para un ángel amateur. La canción que Indio dejó para despedirse de este plano. "Solo me queda saber, la fecha y el lugar, y allí iré cantando"; reza la letra.
Pablo Sbaraglia era una sola lágrima, Gaspar Benegas y Luciana Palacios también lloraban. Como la gente del público que se abrazaba. Todos incrédulos.
Baltasar siguió con la implacable lista y cantó Vencedores Vencidos. ¡Qué hermoso abrazo fue Esa estrella era mi lujo!
Rotos y mal parados, la banda se paró con profesionalismo, pero les costó y mucho.
El Charro Chino tiñó por un rato el clima de dolor en fiesta.
¿Cómo no sentirme así?
Tras otra necesaria pausa, volvieron con Canción para naufragios. El show se hizo largo. Así debe ser una despedida. Mañana continúa con el velatorio del míster.
El cierre intentó subir el ánimo con mil rocanroles. Maldición va a ser un día hermoso y Nueva Roma levantaron al público.
Pero llegó Juguetes perdidos. El himno de la tribu. La canción que pegó fuerte cuando pasó lo de Walter Bulacio. La letra que le habla directamente a los ricoteros. Otro abrazo al corazón.
Con el cielo estrellado de fondo, desde allí arriba, Indio cantó Flight 956. Llanto mediante, tocaron Había una vez.
"Hermosa canción la que compusieron recién. La que dice que el Indio está presente", valoró Gaspar Benegas.
Tras un subidón alegre con Mariposa Pontiac-Rock del país, llegó Ji ji ji. Este sábado fue el pogo más grande (y triste) del mundo.
Al finalizar, se pararon en frente del escenario, se abrazaron y se retiraron entre lágrimas.
Gracias siempre, seguía gritando el hombre que lo repitió durante 3 horas seguidas. Y sí, gracias siempre, Indio. Este domingo, un pueblo enorme te despide como te merecés.


