Entrevista. Vanesa Martín vuelve a Córdoba luego de cambiar la piel: Me divertía no gustar por sonar electrónica

La cantante malagueña habla de Casa Mía, su último disco que la muestra musicalmente atrevida, muy lejos del perfil que se le conocía.

10 de mayo de 2026 a las 09:34 p. m.
Vanesa Martín vuelve a Córdoba luego de cambiar la piel: Me divertía no gustar por sonar electrónica
Vanesa Martín, entre coloridas flores. (Universal Music)

Este miércoles, Vanesa Martín regresa a Córdoba (en Quality Espacio, a las 21) para presentar Casa Mía, un disco en el que puso de manifiesto el resultado de una profunda transformación personal y profesional.

Eso se desprende tras la escucha misma de la obra, pero seguramente se reforzará tras la lectura del diálogo que la cantautora malagueña mantuvo con La Voz. Es que en ese intercambio le dio un contexto a su decisión de romper con su estructura tradicional, cambiando de discográfica y equipo de trabajo para salir de sus zonas cómodas y explorar nuevos sonidos electrónicos.

También dejó en claro que Casa Mía es un ejercicio introspectivo en el que conviven sus raíces andaluzas con influencias latinoamericanas acumuladas en situación de gira, y reflexionó sobre la ruptura como motor de renacimiento.

A continuación, el mencionado diálogo con Vanesa Martín.

–Tengo la impresión de que en “Casa Mía” hay una intención de expresarse a flor de piel, de cantar a corazón abierto.

–Aprecio lo que dices y cómo lo dices, porque es cierto que en este disco está más mi esencia. Hay una identidad más marcada, más a conciencia, ¿no? Es una vuelta de tuerca a mi raíz, a mi origen y, al mismo tiempo, el disco da cuenta de la evolución de todos estos años. Porque la música que me ha traspasado y que me ha nutrido por mis viajes a Latinoamérica, sobre todo. El dejarme empapar por la música que escucho cuando paseo por Palermo o por el Parque de la 93 de Bogotá me ha afectado, me ha calado. Eso quería mostrarlo en un disco y hoy, por suerte, ya he demostrado como que me puedo permitir ciertas licencias.

–¿Y qué circunstancias te llevaron a este ejercicio introspectivo?

–Pues mira, venía de hacer muchos cambios en mi vida. No sentía que todo estaba mal, pero sí que algo no estaba bien. Era como un llamado interno. Sabía que algo no estaba bien colocado en mí por cómo yo me estaba despertando cada día, por la falta de ilusión que tenía con algunos temas en relación con la industria o con las situaciones de viajes o de gira. Me puse a pensar en qué era aquello que no me dejaba fluir con fuerza, y me di cuenta que eran varios pilares. Cambié la mitad de mi banda, cambié de oficina de management, cambié de discográfica. Al final, también cambié mi vida personal porque me di cuenta que era como un reseteo 360. En esa nueva etapa, y en esa ruptura con alguna zona de confort, empecé a buscar productores transgresores que conectaran mi presente y mi pasado, mi hoy y mi origen, de una manera orgánica y también electrónica. Es que quería acercarme a ese sonido que estaba lejos de lo que venía haciendo. En la nueva disquera (Universal) me respaldaron y busqué a Casta, un productor colombiano supercopado. Ahí empecé a fluir.

Vanesa Martín asegura estar “feliz” con Casa Mía por una cuestión bien musical por sobre todas las cosas. “Porque la raíz, lo que para vosotros los argentinos es una chacarera, para mí como andaluza es un tanguillo con matices, a lo mejor”, explica.

“En cualquier caso, las bases de las músicas están mucho más unidas de lo que pareciera. He sabido fusionarme con un estilo y con otro, sin perder mi sello”, suma.

–Está bueno desafiar a los fans, que ellos sean los que salgan de su zona de confort. ¿En el pasado contemplaste sus expectativas al momento de la expresión?

–Si te soy honesta, sí. Pero necesitaba tanto probar, atreverme y utilizar, por ejemplo, el autotune como un complemento, que me divertía. No pensaba y voy a más: cuando pensé que no podía gustar, me divertía que no gustara. Y ahora cuando canto las canciones con esa impronta en los conciertos, siento que la gente ya ha evolucionado conmigo. Esas personas que decían “Ay Dios mío, que la hemos perdido”, no se hacen oír con tanta fuerza. Una puede ser muchas cosas.

Rupturas, desde distintos puntos de vista

–Noté en algunas letras la cuestión del renacimiento tras una ruptura. ¿Es “Casa Mía” lo que la industria agrupa como “discos de divorcio”?

–Hablo de la ruptura desde diferentes puntos de vista y de un renacer. Por ejemplo, de mi renacer, de decir “tengo fuerza”, de que me he hecho a mí misma pero no sé para dónde ir con tanto cambio. Después hay otras canciones como Tiempo real o Besos y descuidos que le cantan a la pasión per sé o a un amor que nunca ha sucedido y que prefieres guardar como amistad para siempre. Hay un poco de todo.

–¿Cuál es tu lugar preferido en tu casa, donde más te desenvuelves y te sientes cómoda?

–Pues la verdad es que mi casa entera es muy acogedora y tiene una energía muy guay. Me siento cómoda en cualquier sitio. Soy muy anfitriona, me gusta cocinar y mi cocina es magnética. Aunque estemos en el jardín, todo el mundo acaba agolpado en la cocina; creo que es el centro neurálgico de cualquier casa de bien.

–Los matices electrónicos pueden llevar a reformular tu directo también. ¿Bailas más en escena, estás más frontwoman?

–El disco en escena es 100% Casa Mía. Lejos de lo que la gente piensa, en mis conciertos no paro; creo que pierdo como una media de 2 kilos por cada uno de ellos.

–¿Shakira está en problemas?

–No, hombre, ningún problema. Nos complementamos… Las mujeres facturamos (risas).

–Y antes de Casa Mía, ¿tenías el hábito de ir a discotequear?

–Sí, soy súper bailona (sic). Tengo mucho sentido del humor, soy una tía muy activa y necesito movimiento y energía.

–Será por eso que te quieren en esta Córdoba, la de La Nueva Andalucía. Tenemos esa particularidad, buen humor y chispa. Y además está el cuarteto…

–Me han llegado varios cuartetos que me han versionado y me etiquetan en redes. Fui a un concierto de Ulises (Bueno), me invitó a cantar con él después de un Gran Rex. ¡Lo que yo bailé esa noche! No hubo manera de acostarme. Me encantaría hacer alguna colaboración con alguna banda de cuarteto.