Rock. Tito Fargo revisa su carrera y analiza el impacto de la Kermesse Redonda: Un fuerte ADN sociocultural

Antes de un doblete cordobés con el proyecto que pone en valor la obra de Los Redondos, el guitarrista recorre un trayecto que fue de grabaciones históricas a la defensa de proyectos experimentales. ¿Por qué no sube su música a Spotify?

17 de julio de 2026 a las 10:07 a. m.
Tito Fargo revisa su carrera y analiza el impacto de la Kermesse Redonda: Un fuerte ADN sociocultural
Tito Fargo es guitarrista de la Kermesse Redonda y Gran Martell. También lanzó su nuevo prollecto llamado dXb.

Tito Fargo (su nombre es Héctor D’aviero) es uno de esos músicos que merecen más reconocimiento. Integró la Hurlingham Reggae Band junto a Luca Prodan, fue el segundo guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en los inicios más precisamente en la etapa de Gulp! y Oktubre, vivió quince años en España y, ya de regreso en la Argentina, siguió apostando por proyectos alejados de los grandes circuitos comerciales, como Gran Martell, la Kermesse Redonda y, más recientemente, dXb.

A los 67 años, el músico mantiene intacta la postura que marcó toda su carrera: independencia, libertad creativa y una búsqueda sonora que lo entusiasme. En la previa de una nueva gira, Fargo dialogó con La Voz sobre su presente, el legado de Los Redondos, su relación con la industria musical y las razones por las que decidió mantenerse al margen de plataformas como Spotify.

La Kermesse Redonda, proyecto de exintegrantes como el propio Tito, Semilla Bucciarelli, Sergio Dawi y Hernán Aramberri llegará por partida doble este fin de semana en Club Paraguay: el viernes a las 23.55 y el sábado a las 19.

El guitarrista celebra una nueva visita a Córdoba y recuerda especialmente al músico Esteban Kábalin, a quien define como uno de los primeros en abrirle las puertas. "Tenía un centro cultural muy lindo y fue de los que apostaron para que pudiera venir a Córdoba con los proyectos que fui armando", destaca.

Más allá del vínculo con Córdoba, Fargo asegura que siempre tuvo la intención de recorrer el país con sus bandas, aunque reconoce que no es una tarea sencilla. "Argentina es un país muy extenso y salir de gira es difícil por los costos y toda la estructura que necesita un espectáculo. Por eso, cuando hay un público que acompaña y hace posible que uno pueda moverse, siempre es bienvenido", comenta.

Banderas en tu corazón

Con entradas agotadas, la Kermesse recibirá a un público ferviente y con expectativas de cara a la final del Mundial 2026.

–Hay un nexo intrínseco entre Los Redondos y el fútbol. Ustedes serán maestros de ceremonia en Córdoba un día antes de la final del Mundial 2026. ¿Cómo se vive esa energía?

–Siempre tenemos a favor un público que se interesa por lo que uno hace, ya sea con La Kermesse, con Los Redondos en su momento o con cualquiera de los proyectos que emprendemos los músicos que venimos de esa escena. Los que estamos dentro del rock argentino sabemos que el público es bastante especial. Lo han dicho también muchos artistas internacionales cuando vienen al país. Para nosotros es una enorme alegría saber que hay gente que acompaña y que le pone el cuerpo y el alma a estas propuestas. Yo viví muchos años fuera de la Argentina y te puedo garantizar que acá pasa algo distinto. La música y el rock forman parte de un ADN sociocultural muy fuerte. En otros países suele vivirse más como una forma de entretenimiento, mientras que acá acompaña lo que le pasa a la gente. Nos pone muy contentos que eso se transmita de padres a hijos, como viene sucediendo con La Kermesse. Es impresionante pensar que este proyecto ya reúne a tres generaciones y que las tres mantienen ese sentido de pertenencia. Pasa algo parecido con el fútbol. Cuando nace un chico en una familia, enseguida le ponen el gorrito y la camiseta del club para que forme parte de ese clan. Esa necesidad de pertenecer hoy es más importante que nunca. En un mundo que atraviesa tantas contradicciones, la gente necesita espacios donde sentirse identificada, protegida y acompañada.

dXb, el nuevo proyecto de Tito Fargo

Con espíritu inquieto, Tito Fargo le fue dando forma a el pulso de escribir canciones. Según cuenta, dXb nació a partir de composiciones creadas en el estudio de su casa. Allí, enlazó trabajos para documentales y obras de teatro. Con el tiempo, ese material fue encontrando una identidad propia y terminó convirtiéndose en una banda.

"Hice muchísimas canciones, de muchos géneros. Sin embargo, la mayoría tenían que ver con el sonido del reggae y del dub. Así que fuimos en búsqueda de esa sonoridad", añade.

Esa elección no fue casual. Fargo dice que siempre sintió afinidad por el género y buscó una “vuelta a las bases” de cuando comenzó su carrera tocando en la Hurlingham Reggae Band junto a Luca Prodan. Además, asegura que profundizó ese camino durante su paso por España, donde trabajó con músicos africanos y con integrantes de la banda de Rita Marley. "Era el formato con el que realmente me sentía cómodo para cantar", resumió.

Con las canciones terminadas, convocó a amigos que también disfrutan del reggae y decidió convertir el proyecto en una banda. Aunque dXb todavía no desembarcó en Spotify, ya cuenta con algunos videos publicados en YouTube y comenzó a presentarse en vivo. Incluso, revela que recibieron propuestas para tocar en Rosario y otras ciudades, aunque aclaró que, como ocurre con cualquier proyecto independiente, todavía deben encontrar la manera de sostener económicamente esas giras.

–Leí una nota en la que hablabas de la posibilidad de subir el material a plataformas. Da la sensación de que no es una prioridad para vos.

–Lo que pasa es que hoy, generalmente, la gente graba algo y lo sube enseguida. Para mí, lo interesante de grabar una canción es salir a tocarla. Que la gente la conozca porque la escucha en vivo o porque se genera un boca a boca, que es como realmente funcionan las cosas. Si el público se interesa, después irá a buscarla. Hoy todo pasa demasiado rápido y ya no existe una atención tan puntual sobre lo que uno escucha. Todo es pasar, pasar y pasar. Me parece que eso termina desaprovechando el alma que uno le pone a un proyecto, porque hay muchísimo tiempo invertido y mucho cuidado en cómo se hacen las cosas. Las plataformas terminan siendo una especie de plancha donde todo queda al mismo nivel.Hay que tener en cuenta que cuando nosotros empezamos a tocar con Los Redondos pasaron muchos años antes de grabar un disco.

–Hoy pareciera que una banda necesita tener sí o sí un perfil en plataformas como carta de presentación...

–Sí, pero a mí no me parece así. Hay un paso previo que se perdió. De repente escuchás algo en una plataforma, te gusta, pero después el proyecto quizás ni existe o, si existe, en vivo no suena. Yo vengo de otra época, donde había que poner las cosas sobre la mesa y ver si realmente estaban buenas. Puede funcionar o no, pero prefiero ese camino. Además, dXb es un proyecto de reggae que, como dije varias veces, no tiene arena, ni palmeras ni nada de eso. Es un reggae urbano, con letras muy personales, que hablan de mis propias vivencias y de cómo veo hoy, a esta edad, tanto mi entorno más íntimo como el más amplio.

El Teatro Flores, el laboratorio de La Kermesse

Aunque el crecimiento de la convocatoria de La Kermesse Redonda empieza a tener cada vez más convocatoria y presentaciones en el país y afuera, Tito Fargo aseguró que, por ahora, la banda no tiene intenciones de modificar el despliegue que los tiene tocando seguido en el teatro de Flores. Para el guitarrista, el escenario porteño funciona como una especie de "laboratorio" donde pueden desarrollar todos los aspectos del espectáculo antes de llevarlo a otros escenarios.

Tito destaca la buena ubicación para los integrantes y también la buena relación con los dueños. "Semilla se dedica a la pintura digital y hace unos videos que usamos en vivo. Todo eso necesita una estructura especial, pantallas y un montaje que el teatro nos permite probar y perfeccionar", explicó.

La Kermesse Redonda llega a Córdoba por partida doble.
La Kermesse Redonda llega a Córdoba por partida doble. (Prensa. )

Fargo también destacó que el espacio ofrece un trato cercano tanto para la banda como para el público, algo que, según cree, podría perderse en recintos de mayor capacidad. "En un lugar más grande tendríamos que ocuparnos de cuestiones que nos sacarían de la música y del espectáculo. Acá podemos concentrarnos en lo que realmente hacemos", señaló.

El impacto de la muerte del Indio Solari

Durante la entrevista, Tito recordó el impacto que produjo el fallecimiento del Indio Solari el 5 de junio, una noticia que sorprendió a la banda mientras se preparaba para un show en Mar del Plata. "Fue un baldazo de agua fría. Sabíamos que no estaba bien de salud, pero nunca esperás que pase en ese momento", confesó.

El músico sostuvo que la conmoción todavía sigue presente entre los integrantes del grupo y el público. A su entender, la despedida masiva terminó de demostrar la enorme dimensión que tiene la obra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en la cultura argentina. "Queda su obra, su impronta y sus mensajes. La gente se identifica con eso de una manera muy poderosa", afirmó.

Además, consideró que la muerte del cantante resignificó su legado y acercó sus canciones a nuevas generaciones. "Siempre pasa que, cuando alguien se va, aparecen nuevas miradas sobre su obra. Mucha gente que por ahí no conocía demasiado empezó a interesarse después de ver una despedida tan multitudinaria", reflexionó.

Para cerrar fue consultado sobre esos primeros años en Los Redondos y la grabación de Gulp! y Oktubre.

–¿Cómo convivían las dos guitarras?

–Se dio de manera completamente natural y sin disputas por el protagonismo. Nunca existió una división entre guitarra rítmica y guitarra líder, sino que ambos buscábamos complementar los sonidos en función de cada canción. Cada uno hacía lo que la canción necesitaba. Siempre sentíamos que estábamos respaldados por la otra guitarra. Esa forma de trabajar terminó construyendo una identidad sonora muy particular, basada más en el timbre y la personalidad de cada uno que en el virtuosismo (...) Cuando escucho una guitarra de Skay sé que es él. Y cuando escucho la mía también la reconozco por la manera de interpretar.

Consultado sobre si en aquellos años imaginaba que estaba participando de una obra histórica, Fargo fue categórico: nunca pensó en términos de grandeza. "Lo único que intento es hacer las cosas de la mejor manera posible con lo que tengo a mano. La obra de un artista pasa por cómo se planta en el mundo para desarrollarla, no por pensar si va a ser grande o no", sostuvo.

Para ir

Kermesse Redonda se presentará viernes y sábado en Club Paraguay (Marcelo T. de Alvear 651). Los organizadores convocan a las 19. Entradas, en Al Pogo.