Miradas opuestas. Dos amantes, la nueva canción de Tini y Ulises Bueno: ¿un tema para el olvido?

La colaboración entre el cuartetero y "la triple T" se estrenó justo antes de la llegada de Futttura a Córdoba. La fusión del pop y el tunga-tunga dio mucho de qué hablar.

29 de marzo de 2026 a las 08:07 a. m.
Dos amantes, la nueva canción de Tini y Ulises Bueno: ¿un tema para el olvido?
Tini Stoessel y Ulises Bueno para el videoclip de Dos amantes.

A favor: Para los tiempos que corren

Martina Bär

La nueva canción de Tini Stoessel junto a Ulises Bueno se sintió como un mimo para Córdoba. La cantante lanzó Dos amantes justo antes de aterrizar en la ciudad para los shows de Futttura. No sólo reinterpreta el cuarteto, sino que sirve como homenaje a Rodrigo, y qué mejor que hacerlo en colaboración con su hermano.

El tema es pegadizo. El ritmo del tunga-tunga con un giro de tuerca pop le da un nuevo aire al género. Si los fanáticos más acérrimos del cuarteto se enojan por esto, prepárense porque es lo que se viene.

Las nuevas bandas y artistas, como Luck Ra o Q’Lokura, abrieron el juego para la música cordobesa. Ya no es exclusivo de la provincia, sino algo que gente de todo el país puede disfrutar. Sí, incluso Tini.

La historia que narra la letra hace alusión directa a Ocho cuarenta de Rodrigo; un amor prohibido por las diferencias entre clases. Y como no podía ser de otra manera, Ulises forma parte de este tributo a uno de los máximos exponentes del cuarteto.

Dicho sea de paso, el Potro fue duramente criticado por su “porteñización”. El mundo gira y las modas vuelven. ¿Por qué el cuarteto tiene que ser algo exclusivo de Córdoba? ¿Por qué sólo las bandas consagradas aquí pueden tocar este género?

Los intentos por acercar la música a otras partes de Argentina y a otras generaciones deberían considerarse algo positivo, sin encerrarse en la idea de que es sólo para “entendidos”.

Por último, el videoclip es divertido, y eso se logra gracias al crossover de diferentes figuras argentinas. Susana Giménez fue un acierto, siempre lo es. Messi sorprendió, pero el video lo humaniza; puede hacer algo más que jugar al fútbol. Ojalá sea un pequeño pantallazo del futuro casamiento de Rodrigo de Paul y Tini.

En contra: Amantes de las visualizaciones

Hernán Laurino

Lo primero que uno puede decir al escuchar Dos amantes, la canción de Tini y el cordobés Ulises Bueno, es simple: no era por ahí, Ulises.

Sí, se entiende la tentación. Sentarse en la mesa de Tini con Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Susana Giménez y Cacho Deicas (que, dicho sea de paso, merecía al menos una estrofa) puede seducir a cualquiera.

Pero todo lo que rodea a esa canción que pretende ser cuarteto se desmorona cuando le das play: tiene cualquier cosa menos cuarteto.

Lo que suena es un karaoke bizarro que comete la peor aberración posible con el tunga-tunga: acelerarlo y meterle ese “punchi” artificial para hacerlo supuestamente bailable, de boliche.

No, señores. El cuarteto es bailable de por sí. No necesita agregados ni maquillaje. Eso ya viene en su ADN.

Sí, puedo pecar de purista. Pero en Dos amantes no hay cuarteto. Hay, en todo caso, una intención clara de Tini de subirse a la fórmula de Luck Ra: apropiarse del género porque hoy está de moda.

Y ahí aparece una frase que dijo el señor Carlos “La Mona” Jiménez en una vieja entrevista al referirse a la dictadura, que se recicló en reel por estos días: “A nosotros nos metían presos todos los días. El cuarteto estaba prohibido, nuestra música era berreta para los que venían de afuera. No era para gente de bien”.

Ahora que el cuarteto es de la gente bien, el error más grande no es de Tini, es de Ulises.

Subirse a una canción plagada de lugares comunes y mal gusto, por esa droga llamada “visualizaciones”. Hay algo que no se compra ni se fabrica: la esencia.

Y eso quedó clarísimo cuando Tini lo invitó al Kempes. Ahí, la gente no cantó este tema. La gente coreó Intento como si fuera un show del cordobés.

Dos amantes, en cambio, tiene destino de olvido rápido.

De esos temas que en unas horas ya nadie recuerda. O peor: de esos que hacen dudar de si alguna vez existieron.