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Espectáculos - Música

Capo total. Robert Plant reconecta presente y pasado: los detalles una vuelta completa fascinante

El cantante vuelve a Córdoba con un proyecto basado en una música que siempre le interesó, incluso en los prolegómenos de Led Zeppelin.

13 de mayo de 2026, 16:13
Redacción La Voz
Robert Plant reconecta presente y pasado: los detalles una vuelta completa fascinante
Robert Plant, contra la pared. (Gentileza Tom Oldham)

Este jueves 14 de mayo, Robert Plant actuará en Plaza de la Música. Los organizadores convocan a las 20 y hay entradas disponibles aquí.

Es la segunda vez que el excantante de Led Zeppelin actuará en nuestra ciudad.

La primera fue en 2012, cuando llegó arropado por unos The Sensational Space Shifters que mezclaban rock psicodélico, folk británico, blues eléctrico, música del norte de África, improvisación y groove hipnótico.

Y ahora lo hará con una banda de apoyo con apego a la música de raíz estadounidense que siempre lo movilizó. Se trata de Saving Grace, con la que publicó el álbum homónimo en 2025 y que destaca el liderazgo de la cantante y acordeonista Suzi Dian, tan británica como él.

Robert Plant, propenso a cantar con mujeres

Que Plant se exponga en contrapuntos con una dama no es novedad. Es que el vocalista de 77 años eventualmente brilla con la estadounidense Alison Krauss en un dúo que ha interpelado a los electores del Grammy en particular y a los amantes del folk suntuoso en general; y además, contó con Patty Griffin para la refundación en este nuevo siglo de Band of Joy, su banda pre Led Zeppelin.

Robert Plant, junto a sus compañeros de "Saving Grace".
Robert Plant, junto a sus compañeros de "Saving Grace". (Gentileza Tom Oldham)

Así son las cosas: el dueño de la voz de hiena que ha inmortalizado himnos entre lo fantástico y lo sexualmente irresistible al frente de una banda legendaria, con camisas que permitían pecho al aire más jeans ajustados y melena dorada- enrulada al viento, hoy está en otra.

No obstante ello, se permite complacer a los adoradores de la banda que formó junto al guitarrista Jimmy Page, el bajista – tecladista John Paul Jones y el difunto baterista John Bonham. Robert Plant ofrece versiones aggiornadas de Rock and Roll (Led Zeppelin IV, 1972), Ramble On (Led Zeppelin II, 1969), Four Sticks (también de Led Zeppelin IV) y The Rain Song (de Houses of the Holy, 1973).

En una lista de 15 canciones, el 26% pertenece a un proyecto que si bien está históricamente asociado a algo apabullante, también fue extravagante y también hurgó en el folk & blues estadounidense tal como Saving Grace lo hace ahora.

Robert Plant, junto a sus compañeros de "Saving Grace".
Robert Plant, junto a sus compañeros de "Saving Grace". (Gentileza Tom Oldham)

Sabio destino

De alguna manera, Saving Grace reconecta a Plant con sus años tempranos pre Led Zeppelin, los mismos que fueron expuestos en Become Led Zeppelin, documental estrenado en 2025 dirigido por Bernard MacMahon.

En esa realización se narran al detalle las circunstancias del destino que llevaron a encerrar a estos otros cuatro fantásticos en una sala de ensayo y los acontecimientos posteriores que desembocaron en Led Zeppelin (1969).

Muy importante. Demasiado importante. Fundamental. Insoslayable. Todas estas consideraciones aplican para ese primer disco que cambió la historia del rock por darle profundidad y pesadez al blues y dimensiones exóticas al folk.

Por inaugurar el 12 de enero de 1969, el día de su publicación, una era de expansión de límites que se extendió por más de una década y que marcó a fuego a la cultura rock.

Pero nunca sabremos si el primer paso paquidérmico de la banda británica resultó de un plan maestro o de un ordenamiento de astros circunstancial.

La exuberancia de sus canciones y la claridad de un enfoque productivo que logra una apabullante organicidad hacen pensar en la primera opción, con el guitarrista Jimmy Page como pivot creativo.

Y un relato oficial le da sustento a la segunda. Puntualmente, el que cuenta que la reunión del cerebro con Plant, Bonhman y Jones se produjo sólo para que no se deshilache un proyecto previo y para ver qué onda con el futuro.

Con el vinilo al palo en la bandeja se puede aventurar que este debut soñado es una amalgama de ambas, ya que evidentemente Page siempre tuvo una visión imperial del rock & roll y el azar fue conspirando a su favor a la hora de encontrar las piezas para cristalizarla.

Jimmy Page, de músico de sesión a director creativo

Lo que pasó fue lo siguiente. En 1966, el reputado músico de sesión Jimmy Page finalmente aceptó entrar a The Yardbirds después de rechazar varias ofertas para hacerlo, pero se encontró con que la explosiva formación de blues estaba en pleno proceso de descomposición.

Entró como bajista para reemplazar a Paul Samwell-Smith y terminó como guitarrista en tándem con su amigo Jeff Beck, porque enrocó el puesto con Chris Dreja.

Pese a que la reunión de los apellidos Beck y Page hace pensar desde hoy en algo arrebatador y fascinante, el éxito no acudió a la cita en esa versión de The Yardbirds y la química se desgastó. Todo redundó en una diáspora que dejó a Jimmy y a Chris Deja en una situación inestable, muy inestable, para afrontar compromisos asumidos como una gira por Escandinavia.

Había que buscar músicos, no quedaba otra. Entonces, con su chapa de sesionista confiable, Page le tiró un anzuelo al reputado Terry Reid para que se desempeñe como vocalista. Si bien pasó de largo, agradeció gentilmente el convite y recomendó a Robert Plant, un joven que cantaba en los ascendentes Obs-Tweedle.

En compañía del mánager Peter Grant, Jimmy fue a verlo actuar en Birmingham y quedó estupefacto. Lo inundó la sensación de que había encontrado un tesoro: un joven misterioso con acaudalada expresión vocal y de resonancia tan andrógina como misteriosa.

Para colmo de bienes, después de aceptar, Robert Plant sumó a su explosivo amigo John Bonham para el puesto de baterista.

Y a todo esto, la ansiedad que carcomía a Chris Deja le hizo dar un paso al costado para que Page llame a su compañero de sesiones John Paul Jones, que le brindaba una confianza mayor, absoluta.

Así las cosas, parecía que algo sobrenatural rondaba en el aire y le decía a Jimmy que cristalizaría el sueño del súper grupo propio acuñado en mayo de 1966, cuando grabó el tema Beck’s Bolero junto a Jeff Beck, el baterista Keith Moon (The Who), el tecladista Nicky Hopkins y el ya citado John Paul Jones.

El nombre, un chiste interno

Y algo sobrenatural también llevó hacia aquel 1968 un chiste interno que germinó en esa sesión estelar de 1966. Que fue el siguiente: descreído de que Beck’s Bolero generaría algo, Keith Moon les dijo a sus compañeros ocasionales que esa formación se vendría a pique como un Lead Zeppelin, como un dirigible de plomo.

Resumiendo, Jimmy Page ya tenía una formación estable para sus New Yardbirds (Plant, Bonham y Jones) y un nombre en ciernes al que Peter Grant cambió por Led Zepellin para ir más al hueso y usar cuando resultara conveniente.

Y el momento fue aquel del tránsito de la grabación de 1968 a la publicación de 1969.

Becoming Led Zeppelin releva toda esta prehistoria de Led Zepellin, al cabo nombre de banda y de primer disco, que no lleva el I en número romano porque, sencillamente nadie imaginaba por entonces que habría Led Zepellin II (1969), Led Zepellin III (1970) y Led Zepellin IV (1971).

Presentado en la edición 2021 del Festival de Cine de Venecia, Becoming Led Zeppelin rastrea los viajes individuales de los cuatro miembros de la banda a medida que se mueven por la escena musical londinense de la década de 1960.

En la realización se los ve actuando en pequeños clubes e interpretando algunos de los mayores éxitos de la época hasta que sus caminos se cruzan en el verano (boreal) de 1968 para un ensayo que cambia sus vidas para siempre, de acuerdo a lo señalado por el portal norteamericano Variety en la previa de Venecia.

“Juntos se propusieron conquistar Estados Unidos en una montaña rusa que culmina en 1970, cuando se convierten en la banda número uno del mundo”, amplió la publicación, adelantándose en el tiempo que aquí estamos relevando.

“Con Becoming Led Zeppelin mi objetivo era hacer un documental que se vea y se sienta como un musical”, dijo MacMahon.

“Quería tejer las cuatro historias diversas de los miembros de la banda antes y después de que la formaran. Contextualicé la música con imágenes de los lugares donde se creó y citando los eventos mundiales que la inspiraron”, amplió.

Y luego precisó: “Utilicé solo impresiones y negativos originales, con más de 70.000 fotogramas de metraje restaurados manualmente, e ideé secuencias de fantasía, inspiradas en Cantando bajo la lluvia”.

“Lo hice superponiendo imágenes de actuaciones invisibles con montajes de carteles, entradas y viajes para crear una sensación visual del frenesí de sus primeros años de carrera”, sumó sobre esa reconstrucción del contexto de una grabación histórica.

O de un proceso que comenzó el 25 de septiembre de 1968 en los Olympic Studios, de Londres, luego de que el cuarteto se curtiera en los países nórdicos.

En aquellos shows atendió a sus referentes blues & roll o blues & folk y ensanchó esa influencia recibida en canciones expandidas por novedosas técnicas de grabación que orbitaban por la mente de Jimmy Page.

Es que debido a su experiencia en estudio como músico de sesión, el violero tenía muy en claro que se conseguía sonido más granulado, potente y profundo ubicando micrófonos cerca y lejos de las fuentes de sonido, sean éstas amplificadores (de guitarra o de bajo), los cuerpos de la batería de John Bonham o la tabla de Viram Jasani que suena en el brumoso Black Mountain Side.

Led Zeppelin, el disco, se grabó en 30 horas distribuidas en una semana, lo que generó un costo de alrededor de 1.700 libras, un precio ridículo para una obra que generó una liquidez de dinero incalculable. Y ni hablar de su impacto cultural.

No obstante, esa suma salió del bolsillo de los músicos, por cuanto aún no habían cerrado contrato con nadie.

Eso se resolvió recién cuando Page tuvo el máster trabajado pacientemente con su amigo ingeniero Glyn Johns. Lo llevó a Nueva York, se presentó junto Grant en las oficinas de Ahmet Ertegün (productor de Atlantic Records) y no sólo firmó un contrato por 200 mil dólares de adelanto, sino que se preservaba el control artístico absoluto.

Esa confianza de Ertegün siempre fue reconocida por Led Zeppelin, que en 2007 se reunió por primera vez desde la muerte de John Bonham (1980) para ofrecer un concierto homenaje al productor discográfico. Esa fue la última presentación del grupo a la fecha, de hecho.

Si bien en la iconografía del rock Jimmy Page trascendió por sus poses sensuales e incendiarias con una guitarra Gibson Les Paul del ‘59, para este disco usó una Fender Telecaster del ’61.

Los zeppelinólogos aseguran que a la primera, la de los posters, se la compró a Joe Walsh (The Eagles), mientras que la segunda se la regaló Jeff Beck en señal de agradecimiento por tantos contrapuntos y altibajos vividos.

Lo concreto es que para Led Zeppelin conectó la Fender Telecaster del ’61 a un amplificador Supro Black Magic. Los otros instrumentos usados fueron la batería Ludwig Black Diamond Pearl de “Bonzo”, fechada ese mismo 1968, y el Fender Jazz Bass de Jones, cuyo año de fabricación fue el 1962.

La crítica bautizó el disco como heavy metal, lo que desconcertó a los miembros de la banda. Al respecto, Robert Plant llegó a decir: “Es injusto que nos califiquen como heavy metal cuando un tercio de nuestras canciones son acústicas”.