En vivo. Raly Barrionuevo presentó El camino de Solgo en el Comedia: Muchísimo amor para dar

El cantautor santiagueño ofreció un concierto de casi tres horas, en el que ahondó en las motivaciones de su nueva obra y revisitó al detalle su trayectoria de 30 años.

25 de julio de 2026 a las 02:46 a. m.
Raly Barrionuevo presentó El camino de Solgo en el Comedia: Muchísimo amor para dar
Raly Barrionuevo, en pleno trance interpretativo durante su primer concierto en el Teatro Comedia. (Nicolás Bravo/ La Voz)

Si aceptamos la premisa que Raly Barrionuevo soltó antes de interpretar al piano Cuando todo, aquella que dicta que no hay nada más amoroso que el acto de compartir canciones, la conclusión tras su paso por el Teatro Comedia es matemática: el santiagueño tiene muchísimo amor para dar.

El viernes por la noche, en un concierto que arañó las tres horas, no solo presentó El camino de Solgo, su nuevo disco que tiene a la canción citada como clausura, sino que se entregó a un verdadero tour de force interpretativo que marca el pulso de un ciclo de tres funciones consecutivas en la sala municipal de calle Rivadavia (sigue estos sábado y domingo).

Esta presentación de El camino de Solgo fue mucho más que una cita formal. Fue el regreso del artista a la soledad de un teatro cordobés tras 15 años de habitar la efervescencia colectiva de sus Peñas Trashumantes. Sin embargo, no lo hizo caer en la tentación de la solemnidad el hecho de desenvolverse en la atemorizante penumbra de una sala con mucha historia. Por el contrario, el cantor se permitió una locuacidad absoluta, similar a los récords de palabras que José Larralde supo marcar en este mismo escenario, para explicar con picardía cómplice el contexto y los disparadores de cada una de sus nuevas composiciones. Y confesó sentirse nervioso por “volver a la grupalidad” después de un largo período de manifestarse en soledad.

El disco, que se percibe como una obra cultivada con la paciencia del ciclo natural y no bajo las urgencias del mercado, fue recorrido de punta a punta con un celo y un compromiso que transformaron la noche en un refugio para la canción con sentido. Sentido pertenencia al momento de Yo vengo y En el patio; sentido de disconformidad al de El inquisidor y Contra la corriente (hay que oírle a Raly cantar "jamás te rindas y abraza la humildad"); y sentido de éxtasis amoroso en Camila y Tu casa.

El rito comenzó con la voz de María Teresa Andrueto recitando sobre la figura de Solgo, aquel pintor coreano que desairó a un emperador y renunció a lo material para expresarse con naturalidad hacia un realismo extático. Hablamos de una ética de despojo seguida de un tránsito decidido hacia la belleza, algo similar a la estrategia artística de Raly, claro.

Compañeras nobles

Acompañado por una formación puramente femenina (con la cordobesa Cci Kiu en teclados, bajo y violín; más sus comprovincianas Patricia Herrera en percusión y Celeste Peralta en guitarras), Raly estructuró su concierto en tres partes: la ya citada completitud de El camino de Solgo; una síntesis de sus páginas más sagradas (Niña de los andamios, Y seremos agua, Agua de los tiempos, Circo criollo, Cuarto menguante y una versión electro-hipnótica de Niña luna, entre otras); y un último espasmo peñero que destacó Coplitas de amor, Ey Paisano, Zamba de usted, Mujer caminante y Somos nosotros con su pertinente (teniendo en cuenta el inicio de esta crónica) “somos guerrilleros del amor”.

Al momento de los estrenos, o del recorrido de El camino de Solgo, también hubo espacio para la emoción biográfica y los vínculos sagrados de la música. Raly desnudó la génesis de Hasta el fin, confesando que la melodía misma le exigía la participación de Silvio Rodríguez, y rindió tributo a su coterráneo Gabriel Deck con Changuito alado, abrazando la esperanza de que el basquetbolista se sume a la gira que comenzó el viernes cuando ésta pase por Santiago del Estero.

Pero uno de los puntos de mayor densidad simbólica se produjo al momento de La memoria de los niños, cuando Barrionuevo contó que se trataba de una música que Adolfo Ábalos compuso en uno de sus últimos jirones de lucidez y a la que él le puso letra a pedido de su hija Marina Àbalos Gordillo. En ese momento, hizo un gesto de asombro por el hecho de compartir autoría de forma póstuma con una leyenda del piano folklórico. En la platea se entendió el gesto, aunque vale decir que nadie dudó de que el artista convocante es parte de ese Olimpo; más en este caso, que se expresó con voz plena y como guitarrista inspirado que tira contrapuntos permanentes con una Celeste Peralta que asume el rock de "punteadora".

Similar muestreo de emocionante incredulidad tuvo al revelar que sus primeros años en Córdoba los vivió en una pensión ubicada en diagonal al Comedia y al lado del “edificio más angosto del mundo”. En este punto, resulta oportuno recordar que en este 2026 cumple 30 años El principio del final, el primer disco de Raly Barrionuevo, quien de movida tuvo el respaldo de gigantes de la música popular como Peteco Carabajal, Víctor Heredia y el Dúo Coplanacu.

Lo cierto es que en este tiempo de literalidad y urgencias, la propuesta de Raly en el Comedia funcionó como un manifiesto de coherencia absoluta entre la vida y el escenario.

Al igual que otros artistas que garantizan que el espectador se retire con ideas resonando en la cabeza, Raly ofreció la incomodidad de la belleza despojada, y extendida en un tiempo superior a lo que suelen durar los conciertos de música popular, como el mayor valor posible. Si compartir canciones es amor, Raly Barrionuevo es... Complete usted la línea de puntos.