Discos. Olivia Rodrigo, ejemplo brillante de cómo debe madurar una estrella pop
You Seem Pretty Sad For a Girl So In Love, su tercera entrega publicada el viernes, es la mejor de la cantante estadounidense a la fecha. Los fundamentos de esta afirmación.
Olivia Rodrigo lo ha vuelto a hacer. Su tercer álbum, You Seem Pretty Sad For a Girl So In Love, es el mejor hasta la fecha: un gran paso adelante para la cantautora que se reveló como una joven promesa incluso antes de aprender a aparcar en paralelo.
A lo largo de 13 canciones, Rodrigo narra la historia de un romance, desde la primera cita hasta su ruptura, con un profundo proceso de autodescubrimiento. Es un álbum conceptual sobre el primer gran amor, uno que se atreve a explorar la revelación de que a veces el mejor espejo es mostrarse tal como uno es ante otra persona.
Rodrigo se dio a conocer al mundo con la poderosa balada que resonó en todo el planeta: el éxito de 2021, Drivers License, que la llevó a su enérgico debut pop-punk, SOUR (2021). Luego llegó GUTS (2023), una muestra de madurez musical de una artista que entraba en la veintena, y un claro recordatorio de que pocas fuerzas son más poderosas que la insatisfacción de una joven creativa, si decide canalizarla.
Y así lo hizo, como en All-American Bitch, con un estilo que recuerda a Babes in Toyland e inspirada en el Álbum Blanco de Joan Didion, o en Pretty Isn't Pretty, con sus tonos de guitarra oníricos que evocaban a The Cure. Esa canción podría haber sido el mejor presagio de lo que estaba por venir. El primer simple de su último álbum, Drop Dead, hace referencia a la canción de amor más conocida de la banda de los 80, Just Like Heaven.
El segundo se tituló The Cure, con sus cuerdas orquestales y un puente explosivo. ¿Y la tercera canción, presentada en el escenario del Primavera Sound de Barcelona justo antes del lanzamiento del álbum? Su primera colaboración, What’s Wrong With Me, un dúo con Robert Smith, líder de The Cure. Los exuberantes tonos de guitarra de The Cure también se escuchan en la destacada Maggots for Brains; Rodrigo tiene unas cuantas canciones de amor góticas.
En You Seem Pretty Sad For a Girl So In Love, volvió a colaborar con su principal socio crreativo, Dan Nigro, y su asociación se ha perfeccionado aún más. Sus producciones, ahora más complejas, matizadas y vibrantes con la incorporación de elementos como arreglos de cuerda, tienen una cierta naturalidad en su presentación: sus guitarras emo aún se escuchan en Purple, ahora interpretadas con armonías multipista.
Sus expresiones juguetonas de enamoramiento adolescente permanecen intactas, ahora a través de influencias del pop de guitarra vibrante de los 90 (u + me = 3, una firme candidata a una de las mejores canciones que ha escrito).
Pero hay mucho terreno nuevo y emocionante aquí. La cadencia enérgica de la sintetizada My Way evoca los sonidos punk del proyecto Le Tigre de Kathleen Hanna. Para cuando Rodrigo llega a Expectations en el track 12, recurre a los exuberantes sintetizadores y las voces robóticas del movimiento New Romantic en una canción descarada sobre levantarse al Sr. Equivocado para darse cuenta de que es hora del Sr. Perfecto.
En cada esquina, hay algo que celebrar. Cuando Rodrigo exclama "¡Nadie ha deseado más a alguien!” en el estribillo a lo Swift de la balada Stupid Song, su voz se eleva.
Quienes busquen sus momentos más delicados querrán escuchar Honeybee, con su piano como protagonista y coros de fondo, en parte gracias a su amigo Conan Gray; o la acústica Begged, con sus armonías vocales superpuestas. O incluso la desgarradora Less, con su ingeniosa melancolía. Pero son los momentos más intensos y enérgicos los que cautivarán a los oyentes.
No existen fórmulas infalibles en la música, pero se cree que el primer álbum es una presentación (aquello en lo que un artista tiene toda una vida para trabajar), el segundo se basa en el primero y el tercero es un momento de catarsis.
Idealmente, en ese disco, han alcanzado una versión más madura de sí mismos. Nada es tan sencillo, por supuesto, pero Rodrigo parece ser un ejemplo brillante. Parece bastante segura de sí misma, para ser una chica tan abierta a enamorarse perdidamente.


