A un mes de su muerte. El New York Times recordó al Indio Solari como el músico que convirtió el rock argentino en un fenómeno casi religioso

El obituario destaca cómo sus letras poéticas y su figura de culto trascendieron la música, convirtiéndolo en un símbolo cultural de la historia argentina.

07 de julio de 2026 a las 11:39 a. m.
El New York Times recordó al Indio Solari como el músico que convirtió el rock argentino en un fenómeno casi religioso
Indio Solari falleció el 5 de junio de 2026.

A un mes de la muerte de Carlos "Indio" Solari, el prestigioso diario estadounidense The New York Times publicó un extenso obituario en el que repasó la vida y el legado del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

El artículo, firmado por el periodista Adam Nossiter, presenta al músico como una figura de culto que, pese a haber permanecido "prácticamente desconocida fuera de Argentina", logró construir uno de los fenómenos culturales más importantes de la historia del país.

Desde el comienzo del texto, Nossiter define al Indio como "una estrella del rock argentino cuyas letras enigmáticas y voz conmovedora atrajeron a un ferviente público nacional hacia sus himnos que aludían a las aspiraciones no cumplidas de su país". También recuerda que falleció el pasado 5 de junio, a los 77 años, en su casa de Ituzaingó, tras sufrir un derrame cerebral, según informaron medios argentinos.

El periodista pone especial énfasis en la dimensión social y cultural que alcanzó Solari. "Dentro del país, era mucho más que un simple cantante popular", escribe, antes de citar al historiador musical Marcelo Fernández Bitar, quien aseguró que sus canciones "marcaron a toda una generación de argentinos". En ese sentido, menciona que la despedida del artista convocó a una multitud cuya fila para ingresar al velatorio se extendía durante varios kilómetros.

Uno de los conceptos más destacados del obituario es la descripción de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota como un "fenómeno casi religioso", una definición tomada del periodista Javier Lorca, de El País. El artículo también recuerda que los recitales de la banda llegaron a reunir cientos de miles de personas y que, debido a la magnitud de esas convocatorias, comenzaron a realizarse en localidades alejadas de los grandes centros urbanos.

Nossiter también dedica varios pasajes a explicar el vínculo que el Indio construyó con su público. Compara su forma de escribir con la de Bob Dylan y sostiene que el misterio de sus letras, repletas de metáforas y personajes ambiguos, fue una de las claves de su enorme influencia. Frases como "Todo preso es político", "Violencia es mentir" o "El lujo es vulgaridad", recuerda el texto, trascendieron las canciones para convertirse en tatuajes, remeras y consignas repetidas por generaciones de seguidores.

El artículo también contextualiza la obra de Solari dentro de la historia argentina. Citando a la revista Rolling Stone, señala que sus canciones encontraron eco en una sociedad marcada por las heridas de la última dictadura militar y por las frustraciones que acompañaron el regreso de la democracia. Sin embargo, aclara que el propio músico siempre rechazó que sus composiciones fueran interpretadas como mensajes políticos explícitos.

En otro tramo, el obituario recuerda que Solari nunca ocultó su simpatía por el peronismo ni sus fuertes críticas al presidente Javier Milei. Incluso menciona que el Gobierno nacional rechazó la posibilidad de realizar su velatorio en el Palacio del Congreso. Aun así, destaca que el artista prefería preservar el carácter abierto de sus canciones antes que reducirlas a una lectura ideológica.

La publicación también reconstruye el recorrido biográfico del músico: su infancia en La Plata, el encuentro con Skay Beilinson, la formación de Los Redondos en 1976, la consolidación del grupo con discos como Gulp! y Oktubre, la separación de la banda en 2001 y su posterior etapa al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Como cierre, Nossiter recupera una frase del propio Solari que sintetiza la construcción de su figura pública: "El carácter enigmático, misterioso y detonante de la obra está mejor protegido si uno no compite con la obra". Una definición que, según deja entrever el artículo del New York Times, terminó convirtiéndose en parte esencial del mito del Indio.