Entrevista. Manuel Moretti, entre el documental de Estelares y el brillo de la selección: Parte de la historia
El líder de la banda platense habla sobre Nuestros días en mi memoria, el documental que intenta explicar su conversión en clásico, y revela por qué no canta los goles en tiempo real.
Manuel Moretti es, posiblemente, uno de los últimos grandes artesanos de la canción popular argentina. Con más de 30 años de trayectoria, su figura ha mutado de la de un compositor intimista y "oscuro" a la de un generador de himnos que resuenan tanto en teatros como en las tribunas de fútbol. Esa dualidad entre la vulnerabilidad del artista y el magnetismo masivo es, precisamente, el eje de Nuestros días en mi memoria, el documental dirigido por Gonza López que se presenta como una pieza fundamental para entender la genealogía del rock melódico nacional.
El filme, que tendrá funciones especiales en el Cine Arte Córdoba (27 de abril 275) los días 16, 17, 21 y 22 de julio, no es un simple repaso cronológico. Es un viaje sensible que utiliza archivos inéditos y entrevistas con figuras de la talla de Jorge Serrano, Juanchi Baleirón y Juliana Gattas para reconstruir la identidad de una banda que hizo de la honestidad su mayor fortaleza.
En palabras de Moretti, la película busca transmitir ese “lado febril” de un “antihéroe” que encontró en la escritura de canciones el acto que finalmente lo iluminó y lo salvó.
El vínculo inquebrantable con la Docta
Hablar de Estelares es, inevitablemente, hablar de Córdoba. La provincia ha funcionado como una “inmejorable plataforma de lanzamiento” para el grupo. El vínculo se remonta a finales de los '90, cuando el productor radiofónico Carlos “Niño” Rivarola detectó el magnetismo de la banda. Aquel debut histórico ocurrió el 6 de junio de 1997 en el desaparecido Río Disco Pub, en la zona del ex-Abasto, durante la presentación de su primer disco, Extraño lugar (1996).
Hoy, con la madurez que otorgan diez discos de estudio, Estelares se prepara para un nuevo reencuentro con su público cordobés el próximo 12 de septiembre en la Plaza de la Música.
Llegarán con Los lobos, su trabajo más reciente, nominado como mejor álbum de pop rock para los Premios Gardel 2026. Este disco, que incluye temas como Te enfadas y una relectura de Como cría de leopardo (publicada originalmente en Amantes suicidas, de 1998), confirma la vigencia de un grupo que ha aprendido a cuidar su oficio y su mística grupal.
“Viví el partido aquí en mi casa. Mi familia me carga porque yo no grito los goles. Soy fanático de Sarmiento y necesito que termine el partido para relajarme”, diagnosticó al aire de La Voz en Vivo y en la mañana de este jueves, un día perfecto para todos por el triunfo de Argentina sobre Inglaterra en el Mundial 2026.
“Es maravilloso. Es un placer este seleccionado, es alta competencia. Van ocho años ahí arriba y no hay manera de que no saquen algo nuevo todo el tiempo y le ganen a sus competidores, que son bravísimos. Con ganarle a Inglaterra yo ya me daba por hecho, pero supongo que el domingo voy a decir ‘vamos por más’”.
–Me llaman mucho la atención las personas que no gritan los goles. ¿Cuándo nació ese grito ahogado en vos?
–No grito los goles porque no tolero soltar felicidad y después vivir una frustración. Si hay un gol al minuto 20 y después me dan vuelta el partido, me agarra una calentura que prefiero callarme. Ahora bien, es cierto que en la cancha hay videos filmados, por ejemplo en cancha de Sarmiento contra Colegiales cuando ascendimos al Nacional B en 2002, donde era un chiflado total. Pero fuera de eso, es un miedo interno a deprimirme si me empatan. Mi mujer me pelea un montón por eso.
–¿Acaso también tiene que ver con que te cuidás la garganta?
–No, afortunadamente tengo una garganta sana. Pero soy cuidadoso inconscientemente. Cuando juego al fútbol de 11 los sábados (le decimos “fútbol lento” porque somos todos grandes), sí soy una máquina de hablar y gritar. Ordeno todo, hablo peor que en cualquier lado. En los partidos que veo soy “DT de sillón”, lo pongo en Twitter y soy una broma.
Cancionista popular
–El documental se concentra en los primeros años de Estelares e intenta explicar la explosión de masividad. ¿Te imaginabas ser un artista popular? Y ese mismo sentido voy más allá: ¿Viste venir esta era dorada de la Scaloneta?
–Cuando todo comenzó no me imaginaba ser un cantante popular. Era muy feliz siendo un compositor intimista, que todavía está vivo en mí. Pero Juanchi Baleirón me dijo una vez: “Si escribís canciones hermosas, ¿por qué no le das vuelta a los estribillos y vas a la canción popular?” Entramos ahí y se convirtió en algo muy preciado para la banda. Ser un compositor popular es una belleza, es un lugar que amo, aunque mi lugar cómodo sea escribir canciones un poquito más oscuras e intimistas. Respecto a Scaloni, admito que yo formaba parte del desconcierto general cuando lo nombraron técnico. Pero lo que consiguió Argentina, el baile que le pegó a Francia en la final de 2022, fue descomunal. Argentina tuvo el mejor mediocampo del mundo en ese mundial y lo ha mantenido. Es un equipo que ya es parte de la historia.
–También hay un testimonio – mimo de Jorge “Perro” Serrano, un artista que, como vos, entró en el corazón de las hinchadas de fútbol. ¿Cómo te pegó ese reconocimiento?
–Al principio la banda era más mimada por la prensa especializada y no tanto por el universo de la cancha. Y uno de los primeros mimos fue de Jorge Serrano; en una nota en Página 12 le preguntaron sus influencias y dijo “Calamaro, Estelares y Babasónicos”. Que un compositor extraordinario como el Perro tenga ese cariño es un montón. Sobre las hinchadas, cuando compuse Ella dijo sentí que había escrito una canción popular, pero era una romántica y triste sobre la imposibilidad del cuidado amoroso. Jamás pensé que llegaría a las tribunas. Podría haber apostado todos mis ingresos de Sadaic a que eso no pasaba y perdía todo. Llegó a las canchas porque Miguel Ángel, un cantante de cumbia santafesina, hizo una versión hermosa en 2009 que fue tomada por las hinchadas. El primer video que nos llegó fue de la Guardia Imperial de Racing.
–¿Cómo explican la vigencia de la banda después de 30 años?
–Contando que hemos sido cuidadosos y nos seguimos emocionando cuando nos juntamos a hacer canciones nuevas. Ese intercambio creativo en la sala de ensayo nos sigue gustando. El último disco, Los lobos, nos encanta y ya se vienen nuevos discos. La banda en los últimos 15 años ha crecido en interpretación y respeto. Estamos en nuestro mejor momento a pesar de los más de 30 años de trayectoria. Antes éramos descuidados y anárquicos, pero empezamos a ser cuidadosos con nuestro oficio y con nosotros como grupo de trabajo.
–¿Hubo algo específico que los llevó a ese cambio, a ser más cuidadosos?
–Siempre suenan las “campanas de la muerte”, cosas que hay que acomodar. Tuvimos momentos difíciles que afortunadamente exorcizamos. De jóvenes éramos muy salvajes, pero con el tiempo te das cuenta de lo bueno que tenés y tratás de que siga funcionando. Si la parte creativa no rueda, es imposible tener una banda. Nos pusimos a salvo para que la parte creativa siga.
–¿Te das cuenta rápido cuando una canción va a funcionar?
–A veces sí. Cuando compuse Ella dijo y Un día perfecto, que fueron los dos signos más reconocidos de Estelares, sentí algo. Con Un día perfecto, todavía no tenía la letra, pero le presenté la melodía a la banda y a Juanchi. Yo sentía que era un hit alto. Estaba en la casa de un amigo en City Bell, agarré la guitarra, me fui al baño y le dije “Dame la guitarra que estoy inspirado”. Salí y sentencié “Tengo un hit”. Se te pone la piel de gallina, es así.
–En el documental contás que la anécdota del baño te da un poco de vergüenza...
–Sí, es que al principio muchas veces agarraba la guitarra cuando iba al baño. Cuando estudiaba en Bellas Artes mis compañeros me golpeaban la puerta para que saliera. Era mi manera de componer.



