Solista. Lisa Cerati lanza su disco: la influencia de su papá, la relación con Benito y el documental de Netflix
Con su primer álbum, la artista busca definir su propia identidad musical, fusionando influencias de los 90 con su esencia personal.
El lanzamiento del disco Lisa María marca un punto de inflexión en la vida de Lisa Cerati, la hija de Gustavo. A sus 30 años, la artista presenta su primer trabajo solista, que ella misma describió como un compilado de su camino a lo largo de los 20 años, con temas que compuso hace una década y otros de creación reciente.
Esta espera no fue casual: Lisa confesó que durante mucho tiempo se sintió insegura y dudosa, y que recién ahora se siente con la madurez y la alegría necesarias para exponer su música al mundo.
La identidad musical y el "ADN Cerati"
Entrevistada en el ciclo Todo pasa de Urbana Play, la cantante habló sobre la inevitable comparación con su papa. Lisa explicó que, aunque no busca conscientemente imitarlo, su influencia está presente por "ósmosis". "Mi papá es el número uno para mí. Supo dividir perfectamente al artista del padre". Lejos de ser una educación musical formal, su aprendizaje fue vivencial: "Mi mayor estudio fue ver a mi papá en todo... siento que se aprende observando".
El disco tiene una fuerte impronta de la década de los 90, época en la que creció rodeada de la música que escuchaban sus padres (la modelo y artista chilena Cecilia Amenábar), desde el rock hasta el pop más puro. Sin embargo, Lisa también define su sonido como un "pop etéreo", citando influencias que van desde Garbage y Goldfrapp hasta figuras clásicas como Elvis Presley y Dusty Springfield.
"Absorbí los 90 y me gustó; siento que es una década que está buena porque reúne muchas cosas".
Dividir al artista del padre
"Lisa fue enfática al recordar la figura de Gustavo, destacando que él "supo dividir entre el artista y el padre", manteniendo su vida familiar de manera privada y hogareña. Recordó con cariño cómo el estímulo musical en su casa era absoluto pero nunca impuesto: "Fue 'todo lo que te guste, dale play y disfrutalo'".
Incluso hoy, sigue descubriendo facetas de él a través de archivos o anécdotas de terceros, como su miedo a los aviones, una fobia que ella también comparte sin haberlo sabido antes.
La ausencia presente y el vínculo con Benito
La relación con su hermano es uno de los pilares de su vida. Según Lisa, ambos son "muy simbióticos" y la música es su refugio: "Es lo que nos mantiene a salvo siempre". Esta unión se extiende a la gestión del legado de su padre, una tarea que ella describe con sensibilidad: "Es una ausencia muy presente... todos los días, a toda hora".
Sobre el futuro documental para Netflix, Lisa reafirmó su postura de proteger la imagen de su padre a través de la realidad y no de la actuación: "Preferimos documental que ficción... en el documental hay cosas objetivas, podés mostrar imágenes más reales... no hay alguien interpretándolo".
Para ella, la clave está en el respeto: "La idea es que se narre de la forma más linda y más respetuosa hacia él posible".
"La elección del título del disco, Lisa María, tiene un trasfondo de reconciliación con su identidad. Tras años de no sentirse cómoda con su nombre, este álbum marca un cambio: "A mí ahora me gusta mi nombre... me amigué con todo últimamente y por eso saqué este disco".
Este paso hacia la luz pública llega después de años de introspección y superación de miedos: "Hice mucho trabajo personal, soy una persona muy dudosa e insegura, y creo que hoy estoy menos dudosa y menos insegura que antes".
Para ella, este álbum representa su verdad absoluta: "Este disco y todo este camino es lo más honesto de mí, genuino, no hay nada que no lo sienta desde lo más adentro".
Con este lanzamiento, Lisa Cerati deja de ser solo una espectadora del legado familiar para convertirse en la protagonista de su propia narrativa musical.

