Entrevista. Gorillaz, ya confirmado en Córdoba y con mucho para decir: La IA nos parece repugnante
Damon Albarn y Jamie Hewlett hablan sobre todo lo que subyace en The Mountain, el disco que su banda presentará en Córdoba en noviembre.
Gorillaz confirmó a Córdoba como una de las paradas sudamericanas de su gira actual. La banda británica actuará en el playón norte del estadio Mario Alberto Kempes el jueves el jueves 26 de noviembre, con el propósito de presentar oficialmente The Mountain, su fascinante último disco.
El anuncio lo hizo la productora local En Vivo, que además fijo estas instancias para vender entradas: preventa BBVA, desde este jueves 07/5 a las 16, seis cuotas sin interés; y venta general desde el viernes 08/5 en idéntico horario.
La cita, claro, engalana la cartelera del ocio cordobés, por cuanto se trata de un proyecto nacido como disruptivo antes de que se generalizara el uso de esa palabra. O antes de que se la vaciara de sentido aplicándola a cualquier cosa.
Gorillaz fue formado entre fines del siglo pasado y comienzos del que está en curso por el cantante Damon Albarn, líder de Blur, y el artista visual Jamie Hewlett.
Por entonces, la idea era crear un proyecto que hibridara una expresión de hip hop burlesca para con la industria del entretenimiento y reactiva a los totalitarismos, aunque no con miembros de carne y hueso, sino con otros animados.
Así fue que el cantante 2D, el bajista Murdoc Niccals, el baterista Russel Hobbs y el prodigio japonés de la guitarra Noodle saltaron al mundo, manipulados de manera brillante por sus creadores en música (Albarn) y en imagen en movimiento (Hewlett).
Pero la fantasía animada fue ganando demasiada centralidad en el entretenimiento musical, en la que de movida había hecho pie con un espíritu colaboracionista. No tan de a poco, Gorillaz fue más relevante que Blur para dialogar con los tiempos, dado que su narrativa e imaginarios se ampliaban sumando invitados de renombre.
Ya no era sólo hip hop irónico - revulsivo, sino también una usina de multiculturalismo a cargo de “colosos pop globalistas”, tal como describió recientemente el sitio estadounidense Pitchfork.
Hasta hace unos días, Gorillaz tenía ocho álbumes, y ahora ha sumado un noveno, The Mountain, con la particularidad de que se sitúa cultural y musicalmente en la India.
Formas de la muerte
¿Las razones? Hay algunas de ellas vinculadas con la muerte, dado que los artistas perdieron a sus respectivos padres con pocos días de diferencia y aquí traen registros de antiguos colaboradores hoy fallecidos, como el actor Dennis Hopper, el cantante Mark E. Smith de The Fall, el percusionista Tony Allen (muy amigo de Albarn) y los raperos Proof y David Jude Jolicoeur, de De La Soul.
Albarn y Hewlett se sintieron interpelados por cómo los hindúes se posicionan ante las pérdidas irreparables, según expresaron en una entrevista ofrecida a The Associated Press que aquí reproducimos.
–¿Qué se siente ahora, cuando el disco ya no es solo de ustedes?
–Damon Albarn: Para ser honesto, terminamos la parte musical el año pasado. Ha estado ahí, en su incubadora, desde junio más o menos. Así que finalmente está siendo presentado al mundo.
–Jamie Hewlett: Para mí ha sido mucho tiempo. Siempre hay un largo período entre la finalización y el lanzamiento que no tiene mucho sentido, pero sí un propósito. En mi caso, he estado haciendo esta animación de ocho minutos dibujada a mano (se refiere al corto The Mountain, the Moon Cave, and the Sad God), que complementa perfectamente el corazón de The Mountain. Eso es lo que somos: animación y música en una especie de conversación extraña.
–¿Cómo comienza un proceso creativo en Gorillaz? ¿Con una historia o con un sonido?
–Albarn: Mi comienzo de este disco fue en Belgrado, el 28 de noviembre de 2022. Fue el momento en que Jamie recibió una llamada en la que le comunicaban que su suegra había caído en coma en Jaipur (capital del estado de Rajastán, en la India). Jamie fue allí para apoyar a su esposa y pasó unas ocho semanas tratando de traerla a casa en un avión hospital.
–Hewlett: Pese a las circunstancias que me tocaron atravesar, tuve una vivencia de Jaipur y de la gente de la India que fue muy conmovedora y alegre.
–Albarn: Me alegró saber que Jamie quería hacer algo con un lenguaje visual totalmente diferente. El disco anterior fue como esperar en Los Ángeles a que se hiciera una película
–Hewlett: Después de mi primer viaje a la India, el padre de Damon falleció, y el mío murió 10 días después. En ese punto, empezamos a entender la narrativa de este disco y cómo lidiar con eso.
–¿Entonces?
–Hewlett: Queríamos darle un ángulo positivo, a diferencia de la perspectiva occidental de la muerte, que es bastante deprimente. En la India es más ambiguo: celebran que el familiar está comenzando de nuevo. La tristeza viene de que no los verás más, pero hay una celebración por el inicio del siguiente viaje.
–El álbum cuenta con 24 colaboradores y artistas cantando en seis idiomas distintos. ¿Escribieron las letras en inglés y luego las tradujeron?
–Albarn: Ellos las escribieron, hubo poca traducción. Es importante colaborar de manera que todos se sientan cómodos. (La sitarista) Anoushka Shankar está en todo el álbum, fuimos a lo más alto para incorporar el sonido de la India de forma auténtica.
–El cortometraje “The Mountain, the Moon Cave, and the Sad God” es impresionante. Se nota un regreso al estilo dibujado a mano.
–Hewlett: Era necesario para este álbum por el tema que trata, pero también por el auge del arte con IA, que nos parece un poco repugnante. Era necesario mostrar lo maravilloso que se ve algo hecho por personas. Todo está hecho a mano en papel, sin IA. Los fondos están pintados a mano y usamos técnicas de los años ‘60 y ‘70, como las de Disney.
–Damon, ¿cómo sabés si una canción es para Gorillaz y no para Blur o para tu carrera solista?
–Albarn: No lo sé realmente, todas vienen del mismo lugar. Para mí, todas son solo mis canciones, pero se perciben de forma diferente. Veo todo mi catálogo como una sola cosa. El ADN está ahí, aunque Gorillaz es un monumento enorme y conlleva mucha responsabilidad.
–¿Qué pasó con la película de Gorillaz?
–Hewlett: No podemos lograr que se haga porque trabajar con estudios de cine es un proceso tan lento que nos vuelve locos. Grabamos Cracker Island en Los Ángeles mientras esperábamos que nos dieran luz verde para una película. Hicimos un álbum en lo que ellos tardaron en llegar al segundo borrador del guion. Netflix decidió apoyar otro proyecto, pero el proceso del cine en general es demasiado lento para nosotros.
–¿Sabrán cuándo Gorillaz llegue a su forma final?
–Albarn: Hemos hablado mucho al respecto y concluimos que la caricatura es más importante que las personas. Por eso, le pasaremos todo a una próxima generación.



