Entrevista. Emanero, un artista popular que trasciende generaciones: Busco dejar algo en la cultura de mi país
El cantante sale de gira tras la publicación de Todo por un beso y, tras recorrer el país, pisará por primera vez España. Cómo vive su gran presente artístico y su sentida reflexión sobre el cuarteto.
Las luces se apagan, el escenario se transforma en un bar porteño y Emanero aparece vestido de traje mientras miles de personas cantan cada palabra como si fueran clásicos de toda la vida. En algún momento de la noche, casi siempre, aparece uno de sus invitados: un cantante de cumbia, un referente romántico o una figura del cuarteto. Y entonces el recital termina de convertirse en una celebración popular.
Nada de eso parece casual en la carrera de Federico Giannoni, el artista detrás de Emanero. Mucho antes de llenar arenas y acumular millones de reproducciones con sus “runflas”, ya había construido un recorrido singular dentro de la música argentina. Arrancó con rap y el hip hop local cuando el género todavía ocupaba un lugar marginal y logró sostenerse durante años con discos, giras y una base de seguidores fieles.
Pero cuando la explosión del trap convirtió al rap argentino en fenómeno masivo, el éxito quedó en manos de una nueva generación encabezada por Wos, Trueno y Duki. Lejos de quedarse detenido en ese lugar, Emanero reformuló su carrera.
Con experiencia como productor y una lectura precisa de la canción popular, mezcló cumbia, cuarteto, pop y melodías románticas en una serie de colaboraciones que terminaron ampliando su público de manera inesperada.
Antonio Ríos, Ulises Bueno, Los Palmeras, Karina y David Bisbal fueron algunos de los artistas que se sumaron a esas canciones híbridas que él mismo bautizó “runflas”. El resultado fue inmediato: temas que empezaron a sonar en boliches, fiestas familiares, canchas y plataformas digitales al mismo tiempo.
A los 38 años, Emanero atraviesa el momento más convocante de su carrera. Acaba de publicar Todo por un beso, un disco concebido especialmente para el vivo, mientras prepara una gira que incluirá por primera vez presentaciones en España. En una visita a Córdoba para conversar con La Voz, habló sobre su presente artístico, el desafío de reinventarse y el lugar que ocupa hoy dentro de la música popular argentina.
Después de la entrevista, el plan fue bastante cordobés: partido de Belgrano ante Unión y lomito para cerrar la jornada. El fin de semana del 22 volverá a la ciudad para presentarse en Quality Arena.
Consultado por el lanzamiento de Todo por un beso, comenta que la idea fue englobar los sencillos que fue lanzando en un concepto pensado en el show en vivo. “Lo divertido es que pude armar un disco en una etapa de mi carrera en la que todavía no me había sentado a pensar uno como tal”, dice.
Y añade: "Lo pensé más como repertorio de show que otra cosa. Desde que lancé Bandido, Atorrante, Adicto, Sinvergüenza y todos esos temas, fui trabajando mucho en el día a día, sacando singles. Y la sensación que te genera el single es que siempre intentás romperla: que el tema esté bien arriba, bien punch. Entonces no te permitís mucho lugar para baladas o canciones más tranquilas, con una energía más baja".
En su reflexión, remata: “Armar un disco me permitió jugar con otros colores y emociones, que además me sirven mucho para el show. Lo encaré desde ese ángulo: pensándolo más para el vivo, para ampliar el repertorio de esta nueva etapa.
–Sigue el concepto “runfla” de tus shows; con escenario oscuro, traje, colaboraciones y demás…
–Sí, total. La idea era justamente aportarle más repertorio a esa etapa que nombrás, que tiene elementos de arte y vestuario muy definidos. Lo que me pasaba era que todas las canciones eran las que te mencioné… siempre intentando replicar lo mismo, que es un poco la vorágine del single, y me encanta. Pero hacer un disco cada tanto te permite sumar tres, cuatro o cinco canciones que se intercalen en ese repertorio.
–En el Quality anterior había un segmento más rapero, ligado a tu otra etapa. Y algo que se veía mucho era cómo convivían públicos distintos: familias, chicos muy chicos rapeando las canciones. ¿Esa parte de tu repertorio va a seguir estando?
–Es algo que está en mi vida y que yo voy eligiendo según el tipo de show que quiero hacer. Para este show, como es el lanzamiento de Todo por un beso, tuve que prescindir de algunas canciones más antiguas para sumar repertorio nuevo, que además es el repertorio del momento. Lo achiqué un poquito. Siguen estando esos elementos, porque creo que me van a acompañar siempre, pero están más reducidos.
–Vas añadiendo y quitando cosas en el vivo.
–Sí, uno analiza todo. Había muchas cosas que quería agregar al show y tampoco voy a hacer un recital de tres horas. Entonces tuve que sacar algunas cosas para sumar otras. Y te soy sincero: lo hice con miedo. Pero lo probamos en el Movistar Arena y terminó siendo un repertorio que tiene mucho más sentido, que a mí me gusta más y que me permite jugar con otras cosas. Todo lo que agregamos busca conectar con la gente y generar cercanía. Yo ya tenía una cercanía muy grande con la gente que estaba en el sector VIP de “Runfla”, con mesas, sillas y copa de vino, y eso sigue estando. Pero también hay mucha gente que llega tarde y termina muy atrás. Entonces empecé a pensar cómo hacer para conectar también con la gente de la mitad hacia atrás del venue. Hay varias cosas que incorporamos en el show para generar cercanía con todo el lugar, no solamente con quienes están adelante.
–Acá en Córdoba justo se está discutiendo mucho el tema del VIP en los bailes de cuarteto...
–Claro, pero ¿sabés qué pasa? Yo el sector VIP lo pensé justamente para lo contrario: para que la gente esté parada bailando. Para romper con la butaca y con esa sensación de estar sentado en un cine, donde si te parás te sentís culpable por el de atrás. El sector VIP, en mi caso, está pensado para bailar, para estar más “gede”. Y también porque tenemos un público muy amplio: vienen familias enteras, con hijos, tíos, abuelos. Entonces las familias suelen elegir las butacas, mientras que un grupo de amigos capaz prefiere una mesa para poder bailar y tomar algo sin molestar a los demás. En nuestro caso funciona al revés de lo que pasa en muchos recitales de rock o festivales, donde el campo VIP termina enfriando la parte de adelante. Acá la idea es que ese sector tenga movimiento.
"Todo por un beso"
Está claro que Emanero encara su gira "Todo por un beso tour" en su mejor momento. Además de recorrer varias provincias argentinas, tiene fechas en Chile, Uruguay y llegará por primera vez a España.
Hay venues en las que no podrá salir a escena con el concepto que tiene preparado. Sabe que en Barcelona, por ejemplo, habrá que salir a ganarse al público de otra manera.
Sin embargo, hay un sitio que Emanero ya comenzó a sentir propio: el Movistar Arena de Buenos Aires. El salón porteño por excelencia ya lo tuvo en cinco oportunidades, la última fue al inicio de esta gira, con varios invitados de renombre. Y tal como mencionó anteriormente, el carácter de sus shows es bien popular: un rango etario de niñeces hasta los casi 80 años y un público que va en familia a disfrutar de sus canciones.
“Es muy lindo. La verdad es que ni siquiera aspiraba a un Movistar Arena, ni en mis sueños más lejanos. Primero llegó el Luna Park y estoy muy agradecido de haber podido tocar ahí antes de que cerrara. Pude firmar el libro del Luna Park y fue algo espectacular”, apunta.
Y suma: “Después vino el Movistar y ya hicimos cinco. Ojalá podamos seguir haciendo muchos más. Además fui muchísimas veces a colaborar con colegas ahí: La Konga, Valentino Merlo, Karina, Luciano Pereyra, David Bisbal, Los Palmeras. Entonces sí, siento que es un lugar muy importante para mi carrera”.
–En este disco también aparecen colaboraciones muy fuertes: Luciano Pereyra, David Bisbal, Ángela Leiva, L-Gante y ¡Los Caligaris!
–Sí, la verdad es que todas fueron sueños cumplidos. Ángela Leiva fue la primera colaboración del disco y hacía mucho que quería trabajar con ella. Después vino L-Gante, que fue alguien que jamás imaginé que me iba a decir que sí. Y no sólo aceptó, sino que además vino a cantarla conmigo en vivo. Después llegaron Luciano y David Bisbal, que también eran sueños personales. Y finalmente pude concretar algo que venía hablando hacía años: grabar con Los Caligaris. Nos cruzábamos en festivales, nos escribíamos, pero nunca lográbamos coordinar. Poder hacerlo en este disco fue hermoso.
–¿Y para Córdoba puede haber invitados?
–Ojalá. Tiramos invitación para todos. Córdoba es, lejos, la provincia con la que más colaboré: Los Caligaris, Ulises, La Konga, Euge Quevedo. Pero es difícil confirmar invitados con mucha anticipación porque las agendas cambian todo el tiempo. En Villa María, por ejemplo, Antonio Ríos me confirmó a último momento. Así que veremos quién puede venir. Ojalá puedan todos.
–¿Te ves cantando en un Festival Nacional de Cuarteto o en alguna de las fiestas que organiza La Mona?
–Sí, me gustaría. Con el cuarteto tengo un respeto especial porque ya no lo veo solamente como un género musical. Durante mucho tiempo sí lo vi así. Y creo que cometí ese error desde Buenos Aires, donde tenemos una relación distinta con el cuarteto, quizás muy diferente a la que tienen ustedes en Córdoba. Yo crecí viendo al cuarteto primero de la mano de La Mona y después de Rodrigo. Y durante años lo entendí simplemente como un género musical más. Pero con el tiempo, acercándome, haciéndome amigo de los chicos de La Konga, colaborando con ellos, yendo a shows de Euge Quevedo en Buenos Aires, empecé a entender otra cosa: que el cuarteto no es sólo un género musical, es un fenómeno cultural. Por eso La Mona llena todas las semanas desde hace décadas. Cuando sos moda tenés que preocuparte por seguir siendo moda; cuando sos cultura, es otra cosa. La cultura trasciende épocas. Y ahí entendí realmente qué representa el cuarteto.
–Hace unos días fuiste reconocido como Personalidad Destacada de la Cultura en Buenos Aires. ¿Cómo lo viviste?
–Eso se sintió totalmente distinto. No lo viví como un premio, como cuando dijeron mi nombre en los Gardel. Lo sentí más como un reconocimiento para toda la vida. También me ancla muchísimo a Buenos Aires, al lugar donde nací. Siento que ese reconocimiento llega porque la ciudad entendió que, culturalmente, aporté algo. Y yo lucho mucho en mi carrera por eso: por pensar las cosas más a futuro, tratando de construir algo que tenga más que ver con la cultura que con la moda. Y ojo, no tiene nada de malo ser moda. A mí me encanta cuando algo se vuelve tendencia, cuando vendés más entradas o todo explota. Pero también está bueno no olvidarse de esa construcción más lenta y más profunda. Siento que ese reconocimiento fue una señal de que, junto con mi equipo, dimos un paso importante en esa dirección.
–¿Te sentís un artista popular?
–Te puedo hablar de mi presente. Y sí, hoy siento que sí. Es algo que empecé a percibir hace poco y la verdad es que es lindo. Pero también soy consciente de que eso puede cambiar muy rápido. Capaz suena pesimista, pero en menos de un año y medio la gente también se puede olvidar de vos. Pasa. Y lo abrazo si sucede. Por eso intento que mi carrera no esté pensada solamente en llenar un estadio y listo. También trato de dar pasos que tengan que ver con aportar algo a la cultura de mi país.
Para ir
Emanero presenta "Todo por un beso tour" el próximo viernes 22 de mayo en el Quality Arena (avenida Cruz Roja 200). Entradas desde $ 60 mil en Quality Center.


