Videojuegos en cordobés. Primeras impresiones de Crimson Desert, el juego de mundo abierto del que habla todo el mundo
En La Voz lo estamos jugando en una Xbox Series X y te contamos nuestras primeras experiencias con esta aventura de acción y aventura.
Mundo abierto gigante. Acción. Aventura. Rol. Una fórmula ya inventada que vuelve a ponerse en escena con la potencia del lanzamiento de Crimson Desert, el videojuego del que se habla en todas las plataformas. Y que hablar no se entienda como elogiar. Que se entienda como contar, plantear, comentar.
Entre la expectativa y las experiencias individuales se abrieron brechas. Y grandes.
Que es un juegazo, que redefine el género. Que es medio pelo, que es un rejunte de dinámicas ya vistas. De extremo a extremo. Y, en el medio, más. Que hay que darle tiempo y que se va poniendo mejor.
En ese barullo está La Voz probando este título disponible para PC, PlayStation y Xbox. Lo estamos jugando en una Xbox Series X (gracias a códigos cedidos por la desarrolladora Pearl Abyss) y aquí van las primeras impresiones.
Lo primero a mencionar es lo técnico. La versión de Xbox es mala. No hay atenuantes. En modo rendimiento, el personaje fluye, pero todo lo demás es muuuuuuy pobre. Y si hay algo que Crimson Desert quiere ostentar es su mundo. Y no puede disfrutarse en “rendimiento”.
En el modo “gráfico”, lo visual, como es de esperarse, mejora. Pero lo jugable se desploma. Lo que queda es el modo “equilibrado”, que funciona como un sube y baja.
Eso le resta potencia a lo que sí es potente: el combate. Arco, flecha, escudo, cubrirse, contraatacar, muchas armas. Tiene lo que tiene que tener. Sí, hay que apuntar, y ese combate resulta algo tosco al principio. Pero con el correr de las horas se va asentando y se siente mejor. Aunque lo técnico no ayude.

En estas primeras horas llaman la atención varios elementos. Lo grande que es. Hay números que lo magnifican: 528 personajes, 110 facciones, 573 territorios, 397 formas de vida, 75 líderes, 28 monturas, 150 variedades de recursos y 359 planos para realizar actividades. Una bestialidad.
¿Cuántas horas dura? No lo sabemos. Sí es posible leer publicaciones de distintos medios especializados que avisan estar por encima de las 100 horas de juego.
En La Voz recién arrancamos el viaje porque recibimos los códigos varios días después del lanzamiento. En estas primeras horas, las sensaciones están marcadas por esa falencia técnica que le quita valor a lo propuesto.
En lo estrictamente jugable, el comienzo resulta denso. Misiones poco atractivas (por ejemplo, barrer una chimenea en el primer pueblo) y diálogos sin peso. La historia se diluye rápido.
El encanto que pocos niegan en Crimson Desert es la libertad generosa para la exploración. Y que de esa exploración saldrán los mejores recuerdos gamers.
¿De qué va la historia? Así la presenta su “oferta” en las tiendas digitales:
“Una devastadora emboscada en plena noche por parte de sus enemigos acérrimos, los Osos Negros, deja a los miembros de los Greymane muertos o dispersos por todo el continente. Kliff Greymane decide reunirse con sus compañeros supervivientes y reconstruir lo que se ha perdido. En un viaje en el que se forjan alianzas, abundan los peligros y se descubren facciones misteriosas, Kliff comprende que lo espera una amenaza sin precedentes y un destino más grande de lo que imaginaba”.
La realidad es que incluso en estas primeras horas lo más atractivo pasa por ver qué pinta el mundo y no tanto por seguir lo que pide esa historia. Faltan más horas, y las estamos teniendo.
En unos días, más sobre Crimson Desert, el videojuego que no deja a nadie indiferente.

