No se dejó amedrentar. Oriana Sabatini rompió el silencio sobre su embarazo y enfrentó las críticas: Fue traumático
La cantante y modelo se sinceró sobre los desafíos físicos y emocionales de gestar a su hija Gia. Tras recibir duras críticas por "no romantizar" la maternidad, respondió con un contundente descargo sobre el dolor y la presión social.
Oriana Sabatini volvió a convertirse en el centro de la conversación pública tras realizar una serie de declaraciones honestas sobre su experiencia durante el embarazo.
La artista, que fue madre de Gia el pasado 2 de marzo junto al futbolista cordobés Paulo Dybala, decidió alejarse de los relatos idealizados que suelen rodear a la maternidad para compartir una realidad mucho más compleja.

Durante una entrevista en el programa de streaming de Martín Cirio, Sabatini sorprendió al calificar los nueve meses de gestación como una experiencia "traumática".
La gestación: proceso real versus ideal romántico
La autora de Podría quedarme acá explicó que, antes de transitar el proceso, tenía una visión romántica del tema, pero la vivencia personal cambió radicalmente su perspectiva.

"La gente comparte casa y ya compartir un baño es un montón, imaginate lo que es compartir tu propio cuerpo durante nueve meses, no hay salida", expresó Sabatini, utilizando la palabra "claustrofobia" para describir la sensación de no tener control total sobre su propio organismo.
Según sus palabras, le resultó sumamente difícil ajustarse a la expectativa social de mostrarse "radiante" y feliz de manera permanente.
Las presiones sociales
Uno de los puntos centrales de su reflexión fue la presión por cumplir con ciertos estándares estéticos y emocionales.

Oriana confesó sentir una "constante culpa" por no estar sonriente las 24 horas del día o por no sentir que su cuerpo era "hermoso" en todo momento.
"A veces me da miedo hablar de mi experiencia con la maternidad porque no me sale mentir", admitió, señalando que muchas mujeres se sienten obligadas a ocultar el malestar por temor a ser juzgadas como "malagradecidas".
Las críticas impunes de siempre
Sin embargo, la sinceridad de la hija de Catherine Fulop no fue bien recibida por todos en las redes sociales.
Un usuario en la plataforma X (anteriormente Twitter) cuestionó sus dichos, sugiriendo que su malestar se debía a cuestiones de peso o supuestas presiones de su pareja para ser padre.

Ante este ataque, Sabatini no se quedó callada y publicó un extenso descargo detallando las complicaciones físicas reales que atravesó. "Pedro, no espero que entiendas algo que en tu vida vas a poder sentir, pero te cuento que los kilos que engordé en el embarazo me dan exactamente igual", empezó diciendo el mensaje.
En su respuesta, la modelo reveló que sufrió una lesión a nivel muscular y óseo que le impidió caminar con normalidad durante cuatro meses: "Hablo de mover las piernas para sentarte, levantarte, agacharte, moverte o simplemente descansar en una cama y literalmente no poder hacerlo".

Hablar de lo real
También mencionó haber pasado largas horas con náuseas y malestar físico que afectaron su capacidad de disfrutar del proceso o de trabajar.
"Hablo de lo horrible que es escuchar buenas experiencias y encontrarte con que la tuya no es asi. Hablo de encontrarte con cosas que no sabías que te podían pasar porque nadie las habla. Que no es que no queres tener un lindo embarazo, ojalá. La belleza para mi pasó por otro lado, pero me niego a sentarme en una conversación y mentir", sentenció.

Para Oriana, es fundamental que se empiece a hablar de estas situaciones para que otras mujeres no se sientan solas o culpables si su embarazo no es "perfecto".
"El embarazo y la maternidad es lo más hardcore que puede hacer un ser humano. No es un paseo por el parque", afirmó, subrayando que el amor incondicional que siente por su hija Gia y el excelente rol de Dybala como padre son cuestiones totalmente independientes del dolor físico y el trauma que puede suponer la gestación.
Finalmente, la artista cerró su descargo haciendo un llamado a la empatía, especialmente dirigida a los hombres, sobre la transformación inconmensurable que atraviesa una mujer para convertirse en madre.
Al negarse a naturalizar el sufrimiento, Sabatini busca desmitificar la idea de que los nueve meses de embarazo son únicamente "tocar la panza y sonreír", reivindicando el derecho a expresar que, pese al final feliz, el camino puede ser sumamente difícil.

