Punto de vista. Mirar para no ver: el detrás de escena de las frutinovelas y las series verticales

El fenómeno, que surgió en redes sociales y se masificó en poco tiempo, es el resultado de las facilidades de la IA y mucha gente creando el contenido que quiere ver. La memificación en su máxima expresión.

26 de abril de 2026 a las 08:36 a. m.
Mirar para no ver: el detrás de escena de las frutinovelas y las series verticales
Mirar para no ver: el detrás de escena de las frutinovelas y las series verticales

Días atrás, en La Voz, se publicó un gran informe sobre el Día del Libro en el que se analizó, entre otras cosas, la disputa por nuestra atención.

La "batalla" mencionada allí trata sobre la lectura vs. el scroll infinito, ese territorio de las redes sociales que todos habitamos y en el que se nos pasan las horas mirando la nada.

De un lado, prácticas que exigen tiempo y concentración, como la lectura. Del otro, un ecosistema diseñado para que nunca dejemos de mirar.

El Espejo Libros, la librería que habita desde hace décadas el Centro.
El Espejo Libros, la librería que habita desde hace décadas el Centro. (Mauricio Ortega)

Scroll infinito: el amable enemigo

El scroll infinito es una técnica de diseño utilizada en redes sociales como Instagram, TikTok y X, en la cual el contenido se carga automáticamente antes de que el usuario llegue al final de la página.

Esto crea una experiencia de visualización constante e ininterrumpida, donde la web se actualiza de forma continua, eliminando un punto final natural y dejando en manos del usuario la decisión de cuándo detenerse.

La herramienta fue creada en 2006 por Aza Raskin, quien posteriormente la comparó con la “cocaína conductual” debido a su capacidad para generar altos niveles de adicción. También declaró, en más de una ocasión, que se arrepiente de su invento por el daño que genera.

El problema no es solo cuánto tiempo pasamos ahí, sino qué nos pasa mientras tanto. ¿Cuántas veces salimos del celular con la sensación de haber perdido dos horas sin siquiera advertirlo?

El algoritmo y el formato vertical: fieles amigos

Las consecuencias se repiten: la incapacidad de soltar el teléfono incluso de madrugada, con el consiguiente impacto en el descanso; y, por otro lado, la salida rápida a la que apelan muchos adultos cuando ceden ante el pedido insistente de niños y niñas que pasan horas frente a la pantalla.

En ese flujo interminable, la mayoría no elige qué ver: se deja arrastrar. Y así, casi sin transición, termina expuesta a contenidos que capturan la atención de forma inmediata, muchas veces sin filtro ni contexto.

Tal como señala el informe mencionado, enfocado en la lectura, en un contexto de hiperconectividad resulta cada vez más difícil sostener la atención en casi todos los ámbitos. Pero el problema no se agota ahí: también se vuelve cada vez más difícil mirar una serie o una película sin interrumpirla para revisar el celular. Incluso cuando el contenido está en la pantalla, la atención ya no está del todo ahí.

En ese escenario emergen nuevas formas de narrar. Las series en formato vertical –pensadas para no girar ni soltar el dispositivo– son una de ellas. Una adaptación técnica que, como advirtió José Luis Campanella, resulta “antinatural” para una mirada que, por definición, es horizontal.

Por estas horas, llegó un formato que se nutre 100% de esa lógica más lejos: las frutinovelas.

Las frutinovelas: inmediatas, exageradas y adictivas

Como muchas tendencias digitales, surgieron sin un origen claro y se expandieron a través de la memificación, en un proceso donde sobreviven las versiones más eficaces para captar atención. En ese sentido, no son casuales: son el resultado de una dinámica que premia lo inmediato, lo exagerado y lo fácilmente consumible.

En el ecosistema de plataformas como TikTok, Instagram Reels y X, estas piezas generadas con inteligencia artificial convierten a frutas y verduras en protagonistas de historias que replican, de forma acelerada y caricaturesca, las estructuras de la telenovela clásica.

Cómo hacer frutinovelas con IA: el nuevo formato viral en TikTok e Instagram.
Cómo hacer frutinovelas con IA: el nuevo formato viral en TikTok e Instagram. (Archivo)

Su funcionamiento es simple: conflicto rápido, giro dramático y estímulo constante. De esa combinación surgen relatos que, en sus inicios, apelaban al humor o incluso a contenidos vinculados a la alimentación y la enseñanza.

Por ejemplo, existen videos donde se ve un cepillo de dientes enojado pidiéndo que lo tiren a los tres meses o una banana rogando que la alejen de una palta para que no se pudra tan rápido.

Sin embargo, estas historias derivaron rápidamente en relatos de amor, infidelidad, violencia o escándalo, según lo que el algoritmo premie en cada momento. Algunos de ellos son reales, mientras que otros se basan en polémicas y dramas mediáticos. La última que surgió y fue furor en México revivió el escándalo de Christian Nodal, Ángela Aguilar y Cazzu.

La democratización estereotipada

No hay autores definidos ni marcos claros: cualquiera puede producirlas y hacerlas circular. Pero ojo, aquella aparente democratización tiene un costo. Si uno quisiera crear estos videos, debe tener buen manejo de la IA y plataformas pagas. La creación de la narrativa e imágenes exageradas pueden hacerse de forma gratuita, pero el video no.

Las frutinovelas.
Las frutinovelas. (Las frutinovelas.)

Al margen de ello, el problema es que, sin responsabilidad, los discursos cargados de estereotipos o violencia simbólica se reproducen sin filtro, envueltos en un tono humorístico que los vuelve más digeribles.

Hoy existen múltiples historias donde, o casualidad, la fruta/verdura que hace de mujer es la que engaña, la que llora, la que debe cuidar la casa y a su marido, la que se queda en la calle. Pero estos estereotipos no son nuevos. ¿Acaso no los vieron en publicidades de juevos móviles de Gossip Harbor donde tenés que rescatar a una mamá en situación de calle tras ser echada por su pareja?

Gossip Harbor, el juego móvil cuyas publicidades repiten la lógica narrativa de las frutinovelas
Gossip Harbor, el juego móvil cuyas publicidades repiten la lógica narrativa de las frutinovelas (Web/Play Store)

En esta parte del mundo, algunas de las más virales se vincularon al universo mediático local, como las versiones del Wandagate, o reinterpretaciones de canciones populares. El formato se adapta a todo. Y ese es, justamente, el problema.

Imagen creada por La Voz con ChatGPT para probar la rapidez con la que se crean las historias de las frutinovelas. Para crear videos, se deben usar otras IA, principalmente pagas
Imagen creada por La Voz con ChatGPT para probar la rapidez con la que se crean las historias de las frutinovelas. Para crear videos, se deben usar otras IA, principalmente pagas (Imagen creada por IA con ChatGPT)

La degradación en la forma de contar

Probablemente, las frutinovelas desaparezcan tan rápido como surgieron. Pero lo que las sostiene permanece: una lógica de producción de contenidos pensados no para ser recordados, sino para retener.

Las grandes plataformas ya operan en esa dirección. Netflix, Disney y YouTube experimentan con formatos verticales para captar a un espectador cada vez más disperso, acostumbrado a consumir desde el celular y a abandonar rápidamente lo que no lo estimula de inmediato. También los canales. En línea con el caso anterior, Telefe ya está produciendo la serie vertical de Wanda Nara, Triángulo amoroso.

Yanina Latorre rodando las escenas de Triángulo amoroso.
Yanina Latorre rodando las escenas de Triángulo amoroso. (Instagram)

Cuesta pensar que ese sea el futuro del lenguaje audiovisual. No solo por una cuestión técnica (como señala Campanella, vemos en horizontal), sino porque implica aceptar una degradación en la forma de contar.

El problema de las frutinovelas no es la tecnología que las hace posibles, sino el uso que se hace de ella. Y, también, la forma en que se consumen. Sin distancia crítica, estos contenidos no solo entretienen: moldean.

Porque, aunque cambien los formatos, hay algo que persiste. Detrás del humor y la velocidad, siguen circulando discursos simplificados, muchas veces atravesados por el machismo, la violencia o la discriminación.

Las frutinovelas pasarán. La lógica que las produce, no.