Confesiones. Maru Botana reveló cómo es la crianza de sus ocho hijos: Mi marido nunca me ayudó en nada
La reconocida cocinera detalló la dinámica de su matrimonio de 29 años con Bernardo Solá y explicó cómo la rutina del campo marcó la organización familiar.
Maru Botana sorprendió al brindar detalles sobre la organización doméstica y la crianza de sus ocho hijos junto a su esposo, Bernardo Solá.
En una entrevista reciente, la empresaria y figura televisiva repasó sus casi tres décadas de matrimonio y reveló que asumió la responsabilidad del hogar de manera solitaria.
Durante una charla en el podcast Más Minas que Mamás, conducido por Vicky Gils y Juana Repetto, la chef fue contundente sobre el rol de su marido en el día a día.
La conversación permitió conocer aspectos poco difundidos de una de las familias más numerosas y conocidas de la televisión argentina.
“Tuve un marido que nunca me ayudó en nada. Se iba al campo”, afirmó Botana con naturalidad, generando sorpresa inmediata entre las conductoras del ciclo.
La cocinera explicó que esta organización no fue una situación accidental, sino un acuerdo establecido desde el comienzo de la relación.
Un acuerdo desde el primer día
Según relató la empresaria, Solá fue muy claro sobre su rutina laboral antes de formalizar la pareja: “Él me dijo: 'Yo voy a viajar al campo toda mi vida. Me voy los martes y vuelvo los viernes'”.
Ante esa advertencia, la reacción inicial de Botana fue de resignación: “Dije: 'Uy, qué garrón este pibe'”, recordó sobre aquel momento inicial de la relación.
Sin embargo, decidió aceptar las condiciones y naturalizó que la carga de la crianza recaería mayoritariamente sobre ella durante gran parte de la semana.
Botana admitió que el peso de la organización logística y el cuidado de los ocho hijos fue una tarea que asumió sin cuestionarla demasiado en su momento.
Esta estructura familiar se mantuvo vigente durante los 29 años que llevan juntos.
La distancia como motor de la pareja
A pesar de la complejidad que implica llevar adelante un hogar numeroso sin presencia constante del padre, Botana reconoció que atravesaron diversas crisis.
No obstante, destacó un punto paradójico: la ausencia física de su marido por trabajo terminó favoreciendo la estabilidad del vínculo.
“Ayudó mucho el campo”, sostuvo la chef, señalando que la distancia semanal funcionó como un factor que le dio "aire" a la pareja a lo largo del tiempo.
Para la cocinera, esta dinámica de verse solo algunos días a la semana resultó funcional para sostener el matrimonio.
La empresaria no mostró resentimiento por la falta de apoyo en las tareas de cuidado, sino que describió la convivencia como satisfactoria bajo esas reglas.
La estructura, aunque vista como desequilibrada desde afuera, parece haber sido la clave de su longevidad como pareja.
Intimidad y vigencia del vínculo
En otro tramo de la entrevista, la conversación derivó hacia la intimidad de la pareja tras casi tres décadas de convivencia y ocho hijos en común.
La respuesta de Botana fue directa y generó risas en el estudio al describir la pasión actual que mantienen.
“Full, full. Fogonazo”, respondió la cocinera al ser consultada sobre el tema, asegurando que el vínculo se mantiene "incansable".
Incluso bromeó sobre situaciones pasadas, admitiendo que en diversos momentos buscaron espacios de encuentro donde fuera posible.
Botana concluyó que, más allá de los desafíos de la maternidad múltiple y la crianza en solitario, el matrimonio con Solá sigue siendo sólido.
La entrevista desnudó una realidad familiar basada en acuerdos tempranos que, a pesar de las dificultades, siguen vigentes hasta hoy.

