Polémica. Majo Favarón, esposa de Aníbal Lotocki, estrenó una canción para defenderlo: Soy la influencer tumbera
La pareja del cirujano condenado por mala praxis estrenó un tema musical donde reivindica su lealtad incondicional. Los detalles de sus visitas a Ezeiza, sus "outfits carceleros" y la supuesta crisis de la pareja desde la prisión.
Lejos de mantener un perfil bajo tras la condena de su marido, María José Favarón comenzó a compartir su realidad cotidiana en redes sociales bajo una narrativa mediática que genera tanto rechazo como curiosidad.
La esposa de Aníbal Lotocki, quien cumple una sentencia de 8 años de prisión en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza por mala praxis, se lanzó como “influencer tumbera” y sacó una canción para defender al condenado.
Esta nueva faceta no solo incluye la documentación de su vida como mujer de un preso, sino que ahora suma un lanzamiento musical que encendió debate en las redes sociales.
El lanzamiento de Banco la parada
En las últimas horas, Favarón presentó su canción titulada La influencer tumbera (también difundida como Banco la parada), acompañada de un videoclip donde se la ve bailando y expresando su apoyo férreo al exmédico.
La letra de la canción es explícita y busca reivindicar el rol de las mujeres que acompañan a sus parejas en contextos de encierro. “La piba no se quiebra aunque la vida duela. Por Aníbal y por los pibes del pabellón. Aguantó la parada con el corazón”, entona en una de las estrofas más polémicas.
El tema musical no solo está dedicado a Lotocki, sino que extiende su mensaje hacia otros internos y sus familias, con frases como: “Y a las pibas que bancan les doy mi aguante. Somos la voz que se escucha en cada instante. Soy la influencer tumbera. La que no se rinde”.
Para Majo, este proceso ha sido un aprendizaje sobre la lealtad y el "no juzgar", conceptos que intenta plasmar en su nueva carrera como cantante.
Outfits carceleros y viandas transparentes: la rutina en Ezeiza
Lo que comenzó como una serie de publicaciones informativas se convirtió en un contenido recurrente en sus redes.
Favarón comparte con sus seguidores los llamados “outfits carceleros”, donde explica detalladamente las normas de vestimenta para ingresar al penal de Ezeiza, como la prohibición de usar cinturones y la elección de prendas que faciliten los controles de seguridad.
Además del vestuario, documenta la logística de las viandas. Según relata en sus perfiles, la comida para su marido debe cumplir estrictos requisitos, como ser transportada en recipientes transparentes.
Estos videos muestran las largas esperas, los controles y las emociones que atraviesa en cada jornada de visita, las cuales realiza hasta tres veces por semana, asegurando que ha ido incluso estando enferma o con fiebre.
Depresión en prisión y fotos subidas de tono
Sin embargo, esta exposición pública habría generado fricciones dentro de la relación. Según informaron en el programa Intrusos, Lotocki estaría atravesando un cuadro depresivo en la cárcel, afectado por el tipo de contenido que su esposa sube a internet.
Allegados al cirujano aseguran que el médico se siente incómodo con las "fotos hot" que ella publica mientras él está tras las rejas. "La perdí a Majo", habría sido la frase que el médico confesó a un amigo cercano ante la transformación mediática de su mujer.
Mientras tanto, Lotocki intenta ocupar su tiempo en el pabellón estudiando Sociología y realizando cursos de computación y lectura para sobrellevar su condena.
Según Favarón, su marido es "muy fuerte mentalmente", aunque admitió que las condiciones climáticas dentro del penal son difíciles: “Se caga de frío”, sentenció en una entrevista.
Respuesta a las críticas y defensa judicial
Fiel a su estilo desafiante, Majo Favarón no dudó en responder a quienes la cuestionan por su exposición o por defender a un condenado por la muerte de Silvina Luna.
Ante los comentarios negativos, publicó un video donde afirma: “Cuando sos fea vos tenés que trabajar tu personalidad. Entonces, la verdad que la cantidad de envidiosas que tienen cara de burro ahí tirando veneno, yo digo: Hermana”.
Respecto a la situación judicial de Lotocki, Favarón mantiene su postura de defensa absoluta, argumentando que los pacientes que lo denunciaron olvidan que firmaron consentimientos médicos y que existen historias clínicas que respaldan el accionar del profesional.

