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Espectáculos - Mirá

Polémica. Diego Maradona, promotor de apuestas: ¿qué hacer con los restos digitales?

Una mirada sobre la polémica generada tras el uso de inteligencia artificial para recrear la imagen de Maradona en una publicidad de apuestas online.

19 de junio de 2026, 14:43
Diego Maradona, promotor de apuestas: ¿qué hacer con los restos digitales?
Diego Maradona recreado por IA en la publicidad de Bet Warrior.

El Mundial de Fútbol es un marcador temporal que nos sirve para medir la velocidad de los cambios. Algunas novedades se convirtieron en los sinsabores de esta edición y poco tienen que ver con el deporte. Después de la pausa de hidratación, lo que más movilizó la crítica fue la aparición vía IA de Diego Maradona en la publicidad de BetWarrior.

En cada pausa de la transmisión, aparece la voz de Maradona invocando los lugares que conmueven al hincha argentino. “Muchachos, es el momento de demostrar por qué las tienen así de grandes”, dice su voz desde algún más allá, para dar paso a sus greatest hits: Segurola y Habana, el peso de la copa y cortar las piernas. El remate es bien coloquial, regional y pujante: “Acá, se juega con pelotas”.

Se trata de un spot de BetWarrior, empresa de apuestas deportivas online y sponsor oficial de la selección argentina. Una marca que convierte a los analistas de fútbol amateurs en meros predictores de resultados, que antepone un resultado a un despliegue de movimientos y fuerzas, y que no se achica ante el aumento de casos de ludopatía en menores de 18 años.

Que una compañía semejante soslaye esas consecuencias no sorprende a nadie. Sin embargo, la imagen y la voz de Maradona puestas al servicio de tales fines causó una ola de indignación.

Desde una nube

Si bien en el spot Maradona no dice “chicos, apuesten todo lo que tengan”, su uso no es menos cínico. La arenga golpea en la nostalgia al evocar el Maradona de 1986, su versión más valiente, gloriosa y heroica, una versión temeraria que se arriesga a todo por un éxito colectivo. Así se debe sentir apostar online.

Esta resurrección a través de medios digitales es considerada por Carl Öhman como un atentado contra la dignidad humana. En el ensayo El más allá de los datos (Ediciones Godot, 2026), el autor sueco expone las implicancias éticas, políticas y sociales de usar los restos digitales de los individuos una vez que mueren.

En particular, critica el uso comercial de esa información, el lucro corporativo que se extrae de ese material que tiene una carga fuertemente emocional. Antes que como representaciones de una persona, Öhman propone considerar ese material como siendo esa misma persona.

Son aguas poco claras las que este tipo de problemas nos obligan a navegar. No hay leyes ni normas morales que nos indiquen qué es lo legal y lo correcto. Sin embargo, Öhman señala ciertos límites para empezar a delimitar la cuestión.

Tal vez el punto más fuerte radique en no entender los restos digitales como una propiedad del difunto, como un auto que se transfiere o una casa que se hereda. Antes bien, forman un “cadáver informacional” que debe ser custodiado y no apropiado por quienes lo sobrevivan.

Esa custodia que obliga a respetar los deseos y la dignidad del difunto sostiene un valor patrimonial para la humanidad. Los restos digitales son huellas de la humanidad que deben ser preservadas, tratadas como fines y no como medios.

Caranchos

La pausa de hidratación es una de las novedades que perjudican al fútbol y que solo benefician a la voracidad corporativa. El uso de un Maradona campeón del mundo para incentivar las apuestas online es otro caso que, además, tiene implicancias éticas y políticas.

Parece Maradona, no es Maradona, es algo nuevo que se creó a partir de los registros del Maradona real, dice lo que diría Maradona pero no para promover aquello que creemos que Maradona repudiaría. Entonces, ¿cuánto Maradona hay en ese Maradona?

Cuando pase el Mundial y ya no nos veamos seducidos por Maradona a apostar, deberemos enfrentarnos al interrogante que sobrevuela como un cuervo nuestros restos digitales: ¿cómo queremos gestionar y preservar el recuerdo de lo que nos aglutina e identifica como sociedad? Se trata, en definitiva, de una memoria diferente en la que los intereses corporativos no deberían tener nada que hacer.