En la sangre. De Córdoba a España: padre e hija componen un dúo rapero y vuelven arte la vida cotidiana
Lukian y Freya publican sus canciones en redes sociales y viralizan todo su contenido.
Luciano Mondino Basualdo y su hija Freya Mondino Urbizaglia, una nena de apenas cinco años, se convirtieron en un fenómeno viral en redes sociales gracias a sus videos improvisados de rap.
Instalados en Valencia, España, los cordobeses empezaron a captar la atención en TikTok e Instagram con escenas cotidianas en las que él hace beatbox y ella responde con rimas espontáneas, generando millones de reproducciones y una conexión inmediata con el público.
El atractivo no radica sólo en el talento precoz de Freya, sino también en el vínculo que muestra con su padre, donde el juego, la complicidad y la música son protagonistas.
Detrás de las publicaciones está Lukian, nombre artístico de Luciano, un rapero cordobés de 30 años que escribe desde la adolescencia. Junto a su pareja Marcia, también artista, dejaron Córdoba en 2023 para radicarse en España, donde hoy combinan su vida cotidiana con esta inesperada exposición en redes.
La relación de Freya con la música comenzó muy temprano. Según cuenta su padre, desde los dos años jugaba con el micrófono y al poco tiempo empezó a improvisar sus primeras rimas. Criada en un entorno artístico, acompañó a sus padres a talleres y presentaciones, absorbiendo el universo del hip hop desde pequeña.
El salto a la viralidad fue casi accidental. Durante una tarde en la playa, Luciano se sumó a una improvisación con otros jóvenes y su hija, sin dudarlo, intervino para responderle. La escena fue grabada y, tras publicarla, el video se multiplicó en reproducciones en pocos días.
A partir de ese momento, comenzaron a compartir fragmentos de su rutina: caminatas por la ciudad, viajes en tren o recorridos por el supermercado, siempre atravesados por rimas improvisadas. Sin producción ni guión, la espontaneidad se volvió su sello distintivo.
El crecimiento en redes también trajo mensajes de todo el mundo, muchos de ellos destacando tanto el talento de la niña como la figura de un padre presente. Incluso recibieron ingresos por sus contenidos, aunque Luciano remarca que lo central no pasa por lo económico sino por acompañar a su hija en lo que elija.
Esa mirada está atravesada por su propia historia personal. El músico reconoce que tuvo una infancia difícil y que eso influye en su forma de criar a Freya, con la intención de ofrecerle un entorno libre, afectivo y lleno de estímulos positivos.
Una historia de rap y superación
En entrevista con Clarín, realizada por Lucrecia Ortíz, Luciano cuenta que la historia de su hija con la música empezó mucho de que explotaran en redes. “A los dos años agarraba el micrófono y a los tres empezó a rapear”, recuerda en la mencionada nota.
También cuenta que, antes de mudarse a España, Lukian y Marcia brindaban talleres artísticos en distintos barrios cordobeses donde enseñaban hip hop, música y teatro para chicos y adolescentes que se encontraban en situaciones vulnerables. Freya iba siempre con ellos, como una alumna más. Primero en brazos. Después, caminando entre ensayos, parlantes y escenarios.
El padre todavía recuerda la primera rima que inventó sola, cuando apenas tenía tres años. “La gatita, que es muy bonita, que se llama Tita, que vive en Argentina”, dice que improvisó Freya.
Él se ríe al acordarse, pero también se emociona. Porque aunque siempre supo que su hija tenía algo especial, jamás imaginó que tanta gente iba a enamorarse de ella.
Sobre la viralidad de sus videos, comenta: “Tuvimos una batalla y Freya la rompió toda. Yo me quedé mirándola y pensando: ‘No puede ser’”, recuerda. Después subieron el video y explotó. En pocos días sumó cientos de miles de reproducciones y desde entonces no dejaron de crecer.
A partir de ahí, empezaron a grabar escenas de su vida cotidiana. No hay luces, producción ni un estudio armado. Las rimas aparecen mientras pasean por Valencia, cuando vuelven de hacer las compras, durante un viaje en tren o incluso en el supermercado, con Freya subida al carrito y Lukian improvisando a su lado. Entonces ella se concentra, lo mira y le responde con lo que se le va ocurriendo a partir de lo que ve alrededor.
La viralización
Por eso los videos parecen tan atractivos. Porque no hay poses ni frases aprendidas. Todo sale ahí, en el momento. “El carisma que tiene es increíble. Y encima los videos salen en la primera toma”, cuenta Lukian. “Hay días en los que se despierta y sola empieza a tirar rimas. Viene, me batalla, me pide el micrófono”.
“Yo creo que la gente conecta con esto de ver a un papá presente, que ama a su hija, que la acompaña, pero también con la lucidez y el talento que ella tiene”, explica el padre orgulloso sobre el cariño que reciben de la gente.
Sin embargo, Luciano insiste en que lo importante no son las reproducciones o recompensas materiales. “Ella puede ser lo que quiera. Si quiere rapear, buenísimo. Y si mañana quiere hacer otra cosa, también. Nosotros la vamos a apoyar siempre”.
Tal vez esa forma de verla tiene que ver con su propia historia. Luciano no entra en demasiados detalles, pero admite que tuvo una infancia dura y que eso marcó la manera en la que hoy cría a su hija.
“Mi hija no va a pasar ni un uno por ciento de las cosas que yo viví”, dice. “Quiero darle una infancia feliz, libre, con recuerdos lindos. Enseñarle que la felicidad está en jugar, reírse, respetar, salir adelante y pelear por los sueños”.

En la casa de los Mondino, además, la música está prendida casi todo el día. Uno de los artistas que más escuchan juntos es J Balvin. “Para nosotros es el número uno del mundo”, dice el cordobés, que incluso llegó a conocerlo en un casamiento. “Hubo un momento muy duro de mi vida en el que estaba realmente mal y su disco Colores me sacó adelante”.
Mientras tanto, ellos siguen armando videos con un celular, una base de fondo y una nena que cada vez que escucha una rima se entusiasma. “Estamos haciendo nuestro propio Quinto Escalón, con el celular apuntándonos y rapeando con el corazón”, compara Luciano fue la competencia de freestyle rap callejero más influyente de Argentina de donde surgieron artistas como Duki y Lit Killah.


