Moda y arquitectura. El ADN Benito Fernández llegó a Casa FOA: A los prejuicios los convierto y los reinvento

Junto a Estudio Ferrero y Fradusco, Benito Fernández creó un atelier inmersivo donde el color, lo artesanal y la identidad latinoamericana se convierten en experiencia. Además, el diseñador habla sobre salud mental, reinvención y el presente profesional que define como “el mejor” de su vida.

16 de mayo de 2026 a las 03:46 p. m.
El ADN Benito Fernández llegó a Casa FOA: A los prejuicios los convierto y los reinvento
Benito Fernández diseñador de moda, artista y decorador en su stand de Casa FOA Pocito.

Benito Fernández no miente, no es su estilo, esta honestidad quizás le valió (y le vale) muchos enfrentamientos públicos y privados, pero él se mantiene firme en su postura de no sacrificar su autenticidad en pos de evitar conflictos.

Esta característica, entre otras cosas, es la que le permite contar sin pudor que su primer contacto con Mariano Ferrero para diseñar un espacio en conjunto para la edición 2026 de Casa FOA no fue lo que esperaba.

“No pegamos onda en la primera charla”, reconoce el diseñador en diálogo con La Voz y aunque parecía difícil imaginar que de esa tensión inicial pudiera nacer uno de los espacios más celebrados de Casa FOA 2026, pasó exactamente eso. La anécdota funciona casi como una metáfora del proyecto: dos universos aparentemente opuestos que terminaron encontrando un lenguaje común.

Del contraste surgió Espacio 28, el atelier de Benito Fernández realizado junto a Estudio Ferrero y la firma Fradusco que creó una experiencia inmersiva que logró traducir el universo del diseñador de moda al lenguaje de la arquitectura, el mobiliario y el arte.

Un ambiente pensado como una extensión emocional de su identidad creativa: colores, texturas, piezas artesanales, cuadros de artistas cordobeses, muebles de una cápsula desarrollada especialmente para la ocasión y una puesta escenográfica donde el visitante no sólo observa, sino que atraviesa físicamente el ADN Benito.

Benito Fernández diseñador de moda, artista y decorador en su stand en Casa Foa Pocito.
Benito Fernández diseñador de moda, artista y decorador en su stand en Casa Foa Pocito. (Javier Ferreyra )

El ADN Benito en Córdoba

“Para mí, era un sueño estar en Casa FOA. Siempre fue algo muy aspiracional, pero no veía de qué forma podía ingresar”, cuenta el diseñador y explica que cuando recibió la propuesta de participar, dijo inmediatamente que sí. Él entendió rápidamente que no se trataba solamente de intervenir un espacio, sino de trasladar una marca profundamente reconocible hacia un territorio completamente nuevo.

El primer desafío fue encontrar quién pudiera interpretar esa identidad. Ahí apareció Ferrero. “Cuando le expliqué mi ADN, lo entendió al segundo. Mi ADN tiene mucho color y él es ‘no color’, entonces tuvo que adaptarse mucho. Pero la realidad es que el primer render que me mandó fue el que quedó”, cuenta.

La definición de lujo que plantea Benito fue, quizá, una de las claves conceptuales del proyecto. Lejos del brillo ostentoso o las fórmulas clásicas de sofisticación, el diseñador apostó por un relato íntimo y artesanal. “Yo no soy del lujo de lo dorado estilo Versace. Quiero el lujo del tapiz cosido a mano. Para mí, eso es el lujo: lo artesanal”, explica.

El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026.
El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026. (Foto: prensa.)

Ese espíritu atravesó toda la propuesta. El espacio incluye fotografías familiares de su madre, su abuela y su bisabuela, piezas traídas de su propia casa y objetos de su boutique. También un enorme cuadro bordado a mano en Jujuy, de dos metros, convertido casi en manifiesto visual de esa mirada latinoamericana que atraviesa toda su obra.

“La idea era que la gente tuviera una experiencia de lo que es Benito más allá del vestido. Que lo primero que vieran fuera el cuadro tejido o la foto de mi mamá hacía que se lograra eso también”, sostiene.

Fernández asegura que uno de los grandes aciertos del estudio fue entender que el espacio no debía verse solamente lindo, sino emocionar. “Creo que el gran acierto de Mariano fue la elección del arte, de los cuadros que eligió. Eso fue fundamental y a la gente le impactó muchísimo”, señala sobre las obras de artistas cordobeses que formaron parte de la instalación y que incluso debieron ser especialmente aseguradas por su valor patrimonial.

Ferrero entendió rápido que no bastaba con diseñar un espacio bello: había que construir una narrativa emocional. Por eso, uno de los elementos más celebrados fue una larga pasarela de madera en dos tonos que conducía hacia una tarima con un espejo monumental, recreando el momento íntimo de prueba de un vestido.

“Lo espectacular fue que generó como una pasarela. Vos caminabas esos ocho metros y terminabas frente al espejo enorme, con el maniquí y el vestido. Entonces vivías una experiencia”, cuenta Fernández y precisa que esa experiencia fue, justamente, el gran diferencial.

El espacio de Benito Fernández en Casa FOA 2026.
El espacio de Benito Fernández en Casa FOA 2026. (Foto: prensa.)

En tiempos donde el diseño busca cada vez más generar interacción y recuerdo, el atelier de Benito logró convertirse en uno de los espacios más fotografiados y comentados de la muestra.

El reconocimiento llegó también en forma de premios: mejor arte aplicado y mejor producto aplicado. Pero para Benito, el verdadero éxito está en otro lado. “Lo que más me encantó fue que se logró transmitir el espíritu Benito: divertido, argentino, latinoamericano. Donde lo hecho a mano es el verdadero lujo”, insiste.

Si algo dejó claro esta participación en Casa FOA es que la marca Benito Fernández no se limita a la moda.

El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026.
El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026. (Foto: prensa.)

El diseñador ya lanzó una cápsula especial de muebles y otros objetos de diseño, está próximo a presentar su vino junto a una bodega de Mendoza y también trabaja en Benito Residences, un edificio de viviendas de 14 pisos en La Plata que saldrá a la venta próximamente.

Todos estos proyectos, lejos de sentirse una dispersión, responden a una misma lógica: la consolidación de una identidad visual tan potente que puede trasladarse prácticamente a cualquier formato.

“Lo importante no es la morfología. Mis vestidos son cortes tradicionales. Lo que tienen es la mezcla de texturas, de colores, de estampas. Todo eso que hago yo, con una mirada más latinoamericana, es muy fuerte. Por eso para mí es más fácil transpolar mi ADN a lo que sea. Yo te puedo hacer un vaso Benito, un edificio, unas zapatillas o un mueble”.

El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026.
El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026. (Foto: prensa.)

Esa capacidad de expandirse hacia nuevos formatos tiene, según él, una explicación muy concreta: la fortaleza de una identidad visual construida durante décadas. “Me encanta saber que mi ADN se lee muy rápido y que es muy fuerte”, asegura. En un universo donde muchas marcas terminan diluyéndose entre tendencias, Benito insiste en que lo que vuelve reconocible a su trabajo no es una silueta específica, sino una sensibilidad estética atravesada por el color, lo artesanal y una mirada profundamente latinoamericana.

La importancia de no quedarse esperando

En el último tiempo, el diseñador atravesó severos problemas financieros y personales que le hicieron pensar que su trabajo tenía los días contados, pero no fue así. “De esa depresión, como de las adicciones, nada te rescata. Te rescatás vos solo. Si uno no se quiere rescatar, no hay manera”, analiza.

“Hace dos años me fundí, cerré mi marca de prêt-à-porter y estuve internado en un psiquiátrico. Hay todo un prejuicio de la gente con las cuestiones mentales, eso me preocupaba, pero luego me di cuenta de que yo, a lo largo de mi vida, a los prejuicios los convierto y los reinvento”, dice y empieza a enumerar, casi como una línea de tiempo emocional, algunos ejemplos.

El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026.
El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026. (Foto: prensa.)

“Desde chico, tuve que atravesar el prejuicio de la dislexia, de que todo lo hacía mal. Después pasé de tener una familia hetero, estar casado y con hijos, a ser gay. Después pasé de estar diseñando para la reina Máxima a hacer remeras para un supermercado. Siempre me pongo la mochila de sacar prejuicios”, cuenta y apunta que tampoco es casual que sea padrino de ASDRA, la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina.

“Apunto a visibilizar personas a las que antes se las escondía en la casa. Siento que mi función en este plano, y lo que más valoro de mí, es haber sacado un montón de prejuicios”, suma.

Esa necesidad de romper prejuicios aparece desde mucho antes de su crisis reciente. Benito recuerda que durante años creyó que muchas experiencias le quedarían vedadas por su dislexia. “Yo soy muy disléxico, no esa dislexia liviana que ahora dice tener todo el mundo porque no puede estudiar. Yo hace 30 años que no leo. Pensé que había un montón de cosas que nunca iba a poder hacer”, cuenta.

El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026.
El espacio de Benito Fernández en CASA FOA 2026. (Foto: prensa.)

Sin embargo, terminó actuando en teatro, participando en realities y hasta filmando una película. “No puedo memorizar un renglón, pero haciendo todas esas cosas le fui perdiendo el miedo”, reconoce.

La cuestión política y económica

–Hace poco fuiste muy criticado por hablar del Gobierno Nacional y de cómo sus políticas económicas afectan a la industria textil. ¿Por qué te interesó hacer este análisis en los medios?

Yo salí a defender a mi industria y lo hice pese a que mucha gente me decía que no hablara, que me iba a meter en un lío. Pero yo no hago política ni quiero hacer política: lo que sí quiero es defender una lucha que elijo. Y además hoy no estoy pidiendo nada para mí. Ya cerré mi prêt-à-porter hace dos años, así que no me pueden hacer ningún carpetazo ni decir que hablo por interés propio.

Benito habla desde la honestidad, y con experiencia de décadas de trabajo a sus espaldas. Se mueve como pez en el agua en la industria y puede fundamentar cada una de sus palabras, un trabajo que se tomó realmente con algunos de aquellos que lo cuestionaron en redes sociales.

“Te juro por mis nietos que no salí a hablar desde el resentimiento. De miles de mensajes que recibí, había tres o cuatro muy agresivos, de esos que te insultan gratuitamente, que te dicen ‘resentido’, ‘gordo’, cosas horribles que decís: esto o lo escribe una máquina o alguien totalmente desquiciado. Pero después había mucha gente que pensaba distinto a mí y, en vez de pelearme, me tomaba el tiempo de explicarles mi punto de vista. Y terminábamos teniendo conversaciones superrespetuosas y agradables”, cuenta.

“Lo que más me sorprendió fue sentir que tenía que aclarar a quién había votado, porque si no parecía que hablaba desde otro lugar. Y yo voté a este Gobierno, quiero genuinamente que le vaya bien. Pero también siento que, después de 40 años de trayectoria, tengo autoridad para opinar sobre mi industria”, dice y sigue: “Vestí a la reina Máxima, mostré mis colecciones en París, trabajé con figuras internacionales, hice uniformes para empresas enormes, diseñé para artistas… este año cumplo 40 años de carrera. Entonces, claro que tengo derecho a hablar de lo que pasa en mi sector. Después puede no gustarte mi opinión, mi ropa o hasta mi cara, porque muchos comentarios terminan pasando por ahí: por si soy gordo, si soy gay o cualquier otra agresión personal. Pero eso no invalida mi experiencia ni mi mirada”.

“Y algo que me impactó muchísimo fue que la mayoría de los mensajes que recibí eran de personas que me decían: ‘Benito, yo también voté a este gobierno y también la estoy pasando mal’. Yo esperaba quizá más agresión política, pero en realidad encontré mucha gente hablando desde la honestidad, desde una preocupación real. Porque después salís a la calle y la realidad está ahí: locales cerrados, negocios que no llegan. Eso es concreto”, cierra al respecto.

Pese a estas batallas virtuales, sociales, económicas y personales, Benito confiesa que hoy está en su “mejor momento”. “Me están ofreciendo un montón de proyectos hermosos, cuando pensé que mi internación podría afectarme en lo laboral. Estar así profesionalmente de cara a mis 65 años es algo que nunca hubiese imaginado”, reconoce y sigue: “Me doy cuenta de que cuanto más cosas hago, más creativo me pongo. Porque no estoy esperando sentado en la silla para que entren y me dejen la seña de un vestido”.

“Hay que reinventarse”, recomienda y reflexiona que reinventarse no significa dejar de ser uno mismo, sino encontrar nuevas maneras de narrarse.

Para ir a Casa FOA

La muestra podrá visitarse hasta el domingo 7 de junio, todos los días de 12 a 20, en un recorrido de 4.400 metros cuadrados que reúne 37 espacios intervenidos por arquitectos, diseñadores y estudios de distintas provincias del país.