Perfil. Abel Cepeda Ljoka, el mendocino que vistió a María Becerra en la final del mundo
De su infancia entre telas a la cima del pop global en Nueva York, el creador de la marca SEKS redefine la moda con una estética rebelde y artesanal. Su historia con Ricardo Fort.
En el imponente escenario del MetLife Stadium de Nueva York, ante una audiencia global de millones de personas y en la previa de la electrizante final del Mundial 2026 entre Argentina y España, una imagen recorrió el planeta: María Becerra interpretando el Himno Nacional Argentino envuelta en una pieza de diseño que parecía una extensión de la propia bandera.
Detrás de ese vestido cargado de simbolismo y emoción, se encuentra la mano experta y la historia de superación de Abel Cepeda Ljoka, un diseñador mendocino que ha logrado consolidar su firma, SEKS, como una de las más audaces y relevantes de la cultura pop contemporánea.
Los hilos de la infancia: De Mendoza al mundo
La historia de Abel no comenzó en las pasarelas neoyorquinas, sino en el taller de máquinas de coser de sus padres en Mendoza. Creció rodeado de carretes de hilo, retazos de tela y el rítmico sonido de la maquinaria, aprendiendo el oficio de la costura desde muy temprana edad.
Su madre trabajaba en la emblemática tienda Singer, donde no solo vendía máquinas, sino que enseñaba a otros a usarlas, una pasión que luego trasladó al negocio familiar que fundó junto al padre de Abel.
Esa juventud en el interior argentino estuvo marcada por una creatividad poco convencional (llegó a tener un puma como mascota) y una meticulosidad artesanal que hoy define cada prenda de su estudio en Manhattan. En 2004, Abel decidió dejar su Mendoza natal para buscar nuevas oportunidades en Buenos Aires. Fue en la capital donde su vida dio un giro mediático y personal al entablar una relación con Ricardo Fort, quien no solo fue su pareja durante algunos años, sino que lo impulsó y ayudó a fundar su primera marca de ropa.
El salto a la Gran Manzana y la rebelión de SEKS
Con un sueño bajo el brazo y pocas certezas, Abel emigró a Nueva York en 2008. Como muchos inmigrantes, transitó diversos caminos para salir adelante, trabajando incluso como uno de los bailarines go-go más solicitados de la ciudad. Fue en ese entorno nocturno y vibrante donde comenzó a diseñar vestuario para sí mismo y sus compañeros, encontrando en la moda una vía de escape para su imaginación.
Junto a su socio Will Kowall, Abel lanzó SEKS (inicialmente llamada "Seks 5th Avenue" en octubre de 2019). El camino no estuvo exento de obstáculos: una disputa legal con la lujosa tienda Saks Fifth Avenue los obligó a reinventarse y cambiar el nombre a simplemente SEKS el 1 de enero de 2023. Lo que pudo ser un revés se convirtió en una oportunidad para radicalizar su identidad: una marca que se nutre de la rebeldía, el arte y la audaz autoexpresión.
Desde su estudio en el Garment District de Manhattan, SEKS mantiene un enfoque poco común en la industria actual: cada prenda se produce internamente de forma artesanal. Esta dedicación garantiza una identidad única y una exclusividad que ha cautivado a las estrellas más grandes del espectáculo.
El sastre de las estrellas internacionales
La estética de SEKS, que fusiona la sofisticación con una provocación sin complejos, ha conquistado a iconos culturales de la talla de Madonna. Durante su gira de 2023 en Milán, la Reina del Pop lució un diseño de Abel: un top corto con la imagen del Papa Francisco que generó controversia internacional, encapsulando perfectamente el espíritu subversivo de la marca.
Pero Madonna es solo una de las tantas figuras en su lista de clientes. Los diseños de Cepeda Ljoka han vestido a superestrellas como Katy Perry, Selena Gomez, P!NK, Anitta, Charli XCX y Gwen Stefani. Sus creaciones también han saltado a la pantalla chica en éxitos como Emily in Paris y han protagonizado portadas de álbumes para artistas como Julia Fox y Princess Nokia. Para Abel, la moda es una declaración de intenciones y una extensión de la identidad de quien la usa.
El Mundial 2026: El regreso a las raíces patrias
A pesar de su éxito internacional, Abel Cepeda Ljoka nunca olvidó sus raíces. Su nombre volvió a resonar con fuerza en Argentina durante el Mundial 2026. El primer indicio fue el vibrante corset celeste y blanco que usó Pampita para el debut de la selección contra Argelia, un diseño que se volvió viral instantáneamente por su ajuste perfecto y simbolismo. Abel confesó que creó esa pieza pensando específicamente en las mujeres argentinas y que Pampita fue la primera imagen que le vino a la mente.
El punto culminante de su carrera llegó con la final en el MetLife Stadium. Abel fue el encargado de diseñar el vestido de María Becerra para el momento más solemne de la jornada. Bajo la dirección y estilismo de Natalia Campos Valencia, Cepeda Ljoka creó una pieza exclusiva concebida para que el emblema nacional pareciera envolver la figura de la cantante mientras emocionaba al mundo con las estrofas del himno.
Este hito no solo representó un logro profesional, sino el cierre de un círculo para el niño que aprendió a coser en un taller mendocino y hoy, desde el corazón de Nueva York, viste a los ídolos de su país en los momentos más importantes de la historia deportiva. Abel Cepeda Ljoka no solo diseña ropa; construye un relato de rebeldía, arte y pertenencia que trasciende fronteras. Sus piezas son hoy sinónimo de una moda audaz que no pide permiso para brillar.



