En su documental. El mantra de Linda que salvó a Paul McCartney tras The Beatles
En el documental Man on the run, el músico de 83 años reveló cómo su difunta esposa lo ayudó a superar la depresión post-separación de la banda. El recuerdo de una influencia liberadora que marcó su carrera con Wings.
La separación de The Beatles en 1970 no fue solo un hito en la historia de la música; para Paul McCartney, fue la pérdida de su identidad y su trabajo. En el reciente documental de Morgan Neville, Paul se sinceró sobre el papel crucial de Linda Eastman en ese momento de oscuridad.
Según el músico, Linda le enseñó a no ser tan duro consigo mismo a través de una frase simple pero poderosa: “Está permitido”.
“En una situación así... es muy fácil ponerse tenso”, confesó Paul. “Una de mis expresiones favoritas de ella era cuando yo decía: ‘Me encantaría hacer tal cosa, pero no puedo’, y ella respondía: ‘Está permitido’. Era como si todo el peso desapareciera de repente”.

Esta mentalidad libre de Linda, que prefería el rock and roll a la vida acomodada de Nueva York, fue el motor que impulsó a Paul a formar Wings, donde ella se sumó en teclados y voces, logrando éxitos históricos como Band on the run.
Un duelo que duró un año y el legado de sus hijos
La historia de amor de casi 30 años terminó trágicamente en 1998, cuando Linda falleció tras una batalla contra el cáncer de mama. Paul recordó con crudeza el vacío que dejó su partida.
“Creo que lloré de forma intermitente durante aproximadamente un año... Era casi vergonzoso, pero parecía lo único que podía hacer”, admitió en una entrevista para la BBC.
Hoy, a sus 83 años, McCartney ve ese legado reflejado en sus hijos, quienes han sabido forjar sus propios caminos. Mary siguió los pasos de su madre en la fotografía; Stella es una consagrada diseñadora de moda internacional; y James siguió los pasos de su padre siendo músico. De hecho, recientemente colaboró con Sean Lennon (hijo de John) en la canción Primrose hill (2024).

