Música. Miradas opuestas al nuevo disco de Harry Styles: ¿baile sensorial o su primer paso en falso?

Dos opiniones encontradas sobre el cuarto disco de estudio del cantante británico, ex One Direction titulado Kiss all the time. Disco, occasionally.

15 de marzo de 2026 a las 12:06 p. m.
Miradas opuestas al nuevo disco de Harry Styles: ¿baile sensorial o su primer paso en falso?
Harry Styles lanzó "Kiss all the time. Disco, occasionally" el pasado 6 de marzo.

A favor: Bailar sin mirar atrás

Giuliana Luchetti

Hay discos que se escuchan, y hay discos que se sienten. Kiss All the Time. Disco, Occasionally, el cuarto disco de estudio de Harry Styles, pertenece claramente a la segunda categoría.

El álbum transmite velocidad. Da esa sensación de juventud que empuja hacia adelante sin pedir permiso. Es el impulso de salir corriendo hacia la noche con la convicción, o la ilusión, de que el mundo todavía es conquistable.

La canción que da inicio, Aperture, funciona, como su nombre lo dice, como una puerta de entrada a ese mundo. Es ahí donde aparece el pulso que atraviesa todo el disco: bajos que obligan a moverse, sintetizadores brillantes y una energía vibrante que parece diseñada para ser vivida en vivo.

Pero lo más interesante no está solo en el sonido, sino en la actitud. Harry no parece buscar la validación de nadie. Después de cuatro años en completo silencio, el ex One Direction regresa con una obra que respira confianza creativa y experimentación.

Kiss All the Time. Disco, Occasionally se siente como una declaración de libertad. Las canciones dialogan con sus discos anteriores, hay ecos de Fine Line o Harry’s House. Es como si cada tema fuera primo de otro planeta musical, dentro del mismo universo.

Hay momentos de euforia que recuerdan la electricidad de una pista de baile llena de flashes. Momentos donde uno puede bailar hasta llorar sin que nadie lo note, porque en medio de la oscuridad las lágrimas se confunden con la transpiración y la sonrisa funciona como disfraz.

Lo más poderoso del álbum es su espíritu potente que remite a ese momento de la vida en el que todo parece posible: correr sin mirar atrás, enamorarse sin red, dejar que el amor te guíe incluso cuando no hay mapa. Es como si cada canción fuera un rayo que ilumina el cielo en medio de una tormenta.

Kiss All the Time. Disco, Occasionally no pide ser analizado demasiado. Pide algo más simple y más radical: dejarse llevar, bailar, sentir, y por un rato, aunque sea, creer que todavía podemos comernos el mundo.

En contra: Harry Styles no alcanzó su propia marca

Por Diego Tabachnik

La hasta ahora imparable parábola ascendente que venía mostrando Harry Styley reveló, finalmente, síntomas de amesetamiento.

Es que hace una semana salió su cuarto disco solista, pomposamente titulado Kiss all the time. Disco, occasionally, un material sobre el que había gran expectativa porque precisamente el ex One Direction ya había demostrado que era un artista con voz y estilo propios.

Lejos de aquellos días de histeria propios de una boy band surgida de un reality, cuando se cortó solo el inglés subió de liga. El disco homónimo de 2017 tenía el hipnótico Sign of the times; en Fine line de 2019 sonó el hitero Watermelon sugar y en 2022 el pico llegó con el logradísimo Harry´s house. Había con qué ilusionarse para saber cuál sería el próximo paso.

Quizás porque justamente su vara estaba alta, el nuevo disco no termina de redondear un lanzamiento al menos al nivel de lo que venía mostrando.

Bastante repetitivo desde lo sonoro, buscando replicar cierta cultura de club electrónico pero interpretado con banda, el panorama es de una llanura sin emociones.

Las canciones Aperture, Ready, steady, go!, Are you listening yet o Season 2 weight loss suenan como un bucle interminable, monótono y sin aventura.

Sí hay chispazos de frescura por el lado de las baladas, con Paint by numbers o la orquestal Comin up roses (lo mejor del disco), o con el cierre con Carla´s song, pero que no alcanzan a revertir el sabor a poco que deja el recorrido por todo el disco.

Vale aclararlo: muy a su favor es que no es un disco de fórmula (ni siquiera repitiendo la suya), y que se nota una búsqueda detrás, más aún viniendo de una estrella pop. De todas formas, esto sería lo más parecido a un bachecito en lo que venía siendo una discografía sin grietas.