Se despidió. El dolor de Esmeralda Mitre por la muerte de Darío Lopérfido

El exministro de Cultura y exdirector del Teatro Colón falleció este viernes a los 61 años. Su exesposa lo despidió con un sentido mensaje tras un año de enfrentar una enfermedad degenerativa.

27 de febrero de 2026 a las 03:38 p. m.
El dolor de Esmeralda Mitre por la muerte de Darío Lopérfido
Esmeralda Mitre junto a Darío Lopérfido cuando eran pareja.

El ámbito cultural y político de la Argentina está de luto. Este viernes 27 de febrero, falleció a los 61 años Darío Lopérfido, quien fuera ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, director del Teatro Colón e impulsor fundamental de hitos como el BAFICI.

Como era de esperarse, la noticia caló hondo en su círculo íntimo y, especialmente, en su exesposa, la actriz Esmeralda Mitre, con quien compartió una relación de 11 años.

Frente a la dolorosa pérdida, Esmeralda utilizó sus redes sociales para rendirle un último homenaje. Junto a una fotografía antigua de ambos, la actriz expresó su pesar con palabras cargadas de afecto.

“Hoy quiero despedir a Darío con mi más profundo dolor, agradeciéndole enormemente todos los momentos compartidos tan maravillosos y felices juntos”, escribió Esmeralda.

El mensaje, que rápidamente se llenó de muestras de apoyo de sus seguidores, concluyó con un deseo de paz: “Darío, que Dios te tenga en la Gloria y siempre vas a estar en mi corazón. Que descanses en paz”.

Una lucha silenciosa y cruda contra la ELA

La salud de Lopérfido se había deteriorado sensiblemente en el último año. En julio de 2024, fue diagnosticado con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), una enfermedad neurodegenerativa que afectó progresivamente sus funciones motoras.

Fiel a su estilo directo, el propio Lopérfido había decidido ponerle palabras a su padecimiento a principios de diciembre, a través de una columna de opinión titulada Tener ELA es una mierda, publicada en la revista Seúl.

En aquel texto, el exfuncionario describió con crudeza la realidad de convivir con la patología: "La ELA no te deja nada de glamour. Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba".

En sus últimos meses, Darío confesó que la enfermedad "le dejó solo una mano y una pierna" funcionales, una limitación física extrema que, sin embargo, no detuvo su intelecto, aunque lo obligó a realizar sus tareas de una forma distinta.

“Me permitía trabajar, pero en casa, escondido”, relató sobre el final de sus días.