Traslado con historia. La escultura de Daniel Salzano, del Sorocabana al Cineclub Municipal: bien cuidada y en su templo
La obra, inaugurada hace 10 años, se emplazó finalmente en el cafetín del espacio de Bulevar San Juan 49, que el escritor gestionó hasta sus últimos días.
De bar en bar. Luego de varios años acodada en una de las mesas del tradicional Sorocabana, la escultura de Daniel Salzano se emplazó en otra del cafetín del cineclub municipal Hugo del Carril.
El traslado, posterior a un proceso de restauración, lo llevó adelante la Municipalidad de Córdoba como parte de las celebraciones del 25° aniversario del espacio de Bulevar San Juan 49, que el escritor y gestor cultural cordobés fundó, desarrolló y gestionó hasta el día de su muerte.
Allí puede apreciarse la obra de los artistas plásticos Ignacio Lucero y Andrea Toscano, ejecutada en resina poliéster y fibra de vidrio sobre estructura de hierro, junto a una plaqueta firmada por Héctor Campana (secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes) y por el intendente Daniel Passerini.
En la plaqueta, además, se lee un textual del mismo Salzano: “Aquí estamos todos… Y aquí estaremos dentro de cien y doscientos años, perdidos en el silencio de la ciudad que tanto queremos”.
Para Leandro Olocco, director general de Gestión Cultural y Patrimonio del municipio, es lo más lógico que la escultura de Daniel Salzano se haya dispuesto en el cineclub Hugo del Carril.
Y recordó que en la pandemia, o en la pospandemia, habilitaron la posibilidad de que los bares funcionen al aire libre. “En ese tiempo, el Sorocabana dispuso mesas en la Plaza Martín; en una de ellas, quedó también la escultura inaugurada en 2016 y en el marco de la conmemoración de la fecha en la que Daniel Salzano hubiera cumplido 75 años. Aquella fue una de las acciones de homenaje dispuestas por la Municipalidad de Córdoba conjuntamente con La Voz”, reconstruye el funcionario.

“En estos 10 años, la escultura tuvo que ser restaurada un par de veces, tanto por haber estado a la intemperie como por haber sido afectada por actos de vandalismo. Entonces, cuando a fines del año pasado nos enteramos de que la gente del Sorocabana la tenía en un depósito porque estaba dañada, desde la Municipalidad se decidió recuperarla para volverla a restaurar”, amplía Olocco, quien a su vez puntualizó que, en ese proceso, Cristina, viuda de Daniel Salzano, se contactó con él.
“Ella nos sugirió la posibilidad de emplazar la escultura en otro espacio –revela-, ya que no era el bar original donde se encontraba y que se había perdido el sentido de la localización primera, la de la esquina suroeste de las calles San Jerónimo y Buenos Aires, que era muy fuerte”.
“Además, Cristina nos señaló que si la obra seguía en el Sorocabana tal cual se lo conoce hoy, se sostendría su deterioro. Entonces, teniendo en cuenta que en abril se cumple el 25° aniversario del cineclub municipal y que en mayo el 85° del natalicio de Salzano, se decidió emplazarla en el bar de ese espacio, para el que Daniel fue fundamental”, explica.
“Si bien la escultura es municipal, en la decisión se contempló la sugerencia de la familia y la convergencia de muchos motivos para tomarla. Nos pareció que poner la escultura de Daniel en el bar del cineclub municipal Hugo del Carril era un gesto celebratorio de su legado, un gesto de fuerte sentido simbólico”, argumenta.
“Hay un sentido profundo de pertenencia de Salzano con ese lugar. Por otro lado, no deja de estar en un bar y al resguardo de las inclemencias del tiempo y del vandalismo”, completa Olocco antes de precisar que la restauración la llevaron adelante dos especialistas, Gabriel Mosconi y Juan Suárez.
Un legado luminoso
A Gloria Kreiman, subdirectora de Cooperación Cultural a cargo de la Dirección del cineclub municipal Hugo del Carril, también le parece lógico el destino final de la escultura de Daniel Salzano. “Siempre formé parte de este lugar, de uno u otro modo, y siempre tuve la suerte de trabajar con Daniel muy directamente. Para mí, él ha sido y será una persona muy luminosa, en el sentido de poner luz sobre las cosas. Tenía una visión del arte, de la cultura y de la vida en general muy disruptiva”, asegura.
“Era una persona muy apasionada, se entusiasmaba mucho con los proyectos. Pero así como había muchas cosas que lo apasionaban, había otras que lo aburrían terriblemente. Entonces, Daniel necesitaba inventar proyectos interesantes para no aburrirse en discusiones de otro tipo”, puntualiza.
Kreiman subraya que Daniel Salzano “creó, gestionó y sostuvo gran parte de los grandes espacios culturales que tuvo esta ciudad, tales como El Ángel Azul, el Cine Sombras, el cineclub municipal Hugo del Carril y el Centro Cultural de España-Córdoba”.
“Daniel fue el que pensó Fahrenheit, el que hizo canciones, el que escribió sobre la ciudad. Recuerdo que Daniel decía que a Córdoba le faltaban referentes, le faltaban próceres, le faltaba generar una identidad a partir de un arte propio, de una cultura propia. Bueno, creo que una de las cosas que hizo fue detectar esa necesidad y atenderla a su manera”, concluye.
Ya sobre la escultura, dice que “es superimportante que esté en el cineclub”.
“Porque creemos que va a estar mejor cuidada, que ya no va a estar a la intemperie –fundamenta–. Era hermoso que estuviera en el bar Sorocabana, porque era un espacio sobre el que Daniel escribió mucho, pero como el bar cambió su localización, se evaluó la posibilidad de tenerla más resguardada".
"Nos resulta ideal que esté acá, en el bar del cineclub, donde también se sentó tanto tiempo a pensar ciclos, a pensar obras de teatro, a discutir sobre cómo sostener el espacio... Y también porque es uno de los lugares que fundó, es uno de los lugares que más quiso, donde pasó sus últimos días trabajando”, enfatiza.
“Doy fe, hasta el último día que pudo estar fuera de una cama, estuvo acá sentado en su computadora y teniendo reuniones. Inclusive fuimos a algunas otras en su casa, cuando él ya estaba ahí medio internado. Por eso nos pone muy contentos este traslado. Es otra forma de poner en valor su legado. Es lógico y muy bello que vuelva al cineclub de esta manera”, cierra Kreiman.
Ojos llenos de cine
A su turno, Guillermo Franco, programador histórico de la sala mayor del cineclub municipal Hugo del Carril, expresa que “Daniel Salzano es un referente ineludible de la cultura cordobesa”.
“Gran periodista, escritor y también un ser muy importante para la cinefilia local –destaca-. Del cineclub municipal no solo fue uno de sus fundadores, sino también su primer y gran director. Está presente en todos y en cada uno de los espacios de esa casa”.
“Ahora, su escultura sumará otro recordatorio diario a quienes se arrimen a ese templo de Bulevard San Juan 49. Hace 25 años cuando abría sus puertas, Daniel dijo que el cineclub municipal Hugo del Carril se creaba para perdurar en el tiempo. Y no sólo está perdurando, sino que lo hace tal como lo imaginó: llenando nuestros ojos de cine”, cierra Franco.

