Humildad ante todo. Entrevista con Diego “El Cigala”, que vuelve a Córdoba en abril: Yo sigo aprendiendo de los grandes

El cantaor presentará su espectáculo "Bolero y Son". Aquí, revela su lógica artística y explica por qué aún no hay una serie sobre su vida.

02 de marzo de 2026 a las 07:28 a. m.
Entrevista con Diego “El Cigala”, que vuelve a Córdoba en abril: Yo sigo aprendiendo de los grandes
Diego "El Cigala", sonriente en uno de sus shows más recientes.

Diego “El Cigala” llegará a Córdoba en una gira que prevé 10 conciertos en nuestro país. La cita será el 15 de abril en el auditorio de Ciudad de las Artes y las entradas están disponibles en la ticketera Autoentrada.

En esta oportunidad, el célebre cantaor madrileño presentará el espectáculo “Flamenco y Son”, que fusiona el flamenco con ritmos latinos con la idea de ofrecer un viaje “íntimo y apasionado”.

Hoy es el son, hace unos años fue el tango... Los disparadores cambian, el embrujo sigue intacto.

La producción es de Damián Sequeira y la banda de acompañamiento, la que siempre me promociona como “de marcado talento”, ideal para que Diego “El Cigala” acerque un repertorio que se destaca por su expresividad y riqueza musical.

Esta nueva visita tiene un detalle distintivo: el artista contará con la presencia de una bailarina en escena, “añadiendo un elemento visual que complementa la interpretación”.

En fin, una nueva entrega de un movimiento de más de 20 años de Diego “El Cigala”, en el que, con una voz aguardiente y conmovedora, “ha logrado fusionar géneros y culturas, desarrollando la música flamenca y explorando con respeto los terrenos del latin jazz, el bolero, el tango y la salsa".

Lo citados más de 20 años tuvieron dos highlights. Uno, el disco Corren tiempos de alegría (2001), en el que colabora con músicos de jazz latino que habían participado en la película Calle 54, de su compatriota Fernando Trueba.

Dos, la cristalización de su conmocionante química con el pianista cubano Bebo Valdés en Lágrimas negras (2003), un disco de crossover de impacto incalculable que ha llevado a que se considere a “El Cigala” como el “Sinatra del flamenco”.

“Me da de pudor cuando me llaman así”, le confesó el cantaor a La Voz, en una entrevista pactada vía correo electrónico y en la que no quiso contestar sobre su situación judicial en una causa de violencia doméstica, ni sobre el desplazamiento imperial de Rosalía.

“Yo soy un cantaor que ha tenido la suerte de recorrer el mundo. Sinatra fue un gigante, una leyenda. Si la gente me dice así es porque siente algo especial en mi forma de interpretar. Lo tomo como un elogio, yo sigo aprendiendo de los más grandes”, añadió.

–¿Cómo decide usted qué género hace maridar con el flamenco en la antesala de una nueva gira? ¿Y por qué se ha decantado por el son en esta oportunidad?

–Yo nunca decido desde la cabeza, decido desde el corazón. El flamenco es mi casa, es mi sangre, y a partir de ahí miro qué música me emociona de verdad. Hace mucho tiempo que comencé mi relación con la música cubana y es siempre un placer hacerlo en directo.

–¿El amor por el tango lo mantiene, se le sosiega o se le aumenta? ¿Tiene el hábito de escuchar regularmente a Gardel y a Goyeneche?

–El amor por el tango no se va nunca y parte del repertorio se ha quedado conmigo en los directos. Tengo incluso una idea de hacer otro disco. Gardel y Goyeneche son parte de mi educación sentimental. No los escucho como un ejercicio, los escucho porque me acompañan. El tango tiene una profundidad que me sigue conmoviendo.

–¿Suele pensar qué hubiera sido de su vida sin “Lágrimas negras” y sin Bebo Valdés?

–No suelo pensar en qué hubiese pasado si hubiera ido por otro camino. Seguiría en la música, de eso no tengo duda, pero quién sabe de qué manera. Imagino que disfrutándola y con mucha verdad. Pero desde luego que Lagrimas negras y sobre todo conocer a Bebo fueron unos de los grandes privilegios de la vida.

"El Cigala" y sus buenos amigos argentinos

–¿Cuáles son sus mejores amigos argentinos? ¿Siente que llega a casa cuando pisa Argentina?

–Argentina es una tierra que me ha dado muchísimo cariño. (Andrés) Calamaro, Roberto y Pablo Menéndez, productores con lo que he trabajado mucho, Claudio Divella director del documental Cigala & Tango, Adriana Varela que hace mucho tiempo que no nos vemos pero le adoro. El tango y el flamenco comparten una nostalgia que me hace sentir en casa.

–¿Cómo es su cotidianidad creativa? ¿Cómo cuida su voz?

–Mi creatividad es un proceso complejo y largo, de mucho trabajo, muchas horas de estudio, escuchar mucha música y probar cosas. Hay días muy buenos y otros que te dejas la piel y no llegas a buen puerto. La voz hay que cuidarla con descanso, con silencio, con respeto.

–¿Le afectan las convulsiones del mundo?

–Mucho, a veces me sobrepasa. Soy muy sensible. No soy ningún experto pero hay tantas situaciones difíciles y tanta gente pasándolo mal que se le rompe a uno el corazón. Y la música es mi refugio y mi consuelo. La cultura, y en especial la música, es la medicina del alma y nos puede ayudar mucho en estos tiempos, aunque muchas veces no es suficiente.

Vida de serie, alguna vez

–¿Le propusieron alguna vez hacer una serie sobre su vida?

–Ha habido propuestas, sí, pero aún estoy con el guion. Es una historia que sigo escribiendo cada día. Quizás en el futuro pero ahora estoy centrado en mi música que mi profesión pero no me cierro, me lo dicen al menos una vez al año.

–Su discografía se interrumpió en 2023. ¿La reimpulsará?

–Es un poco raro que un período de tres años para hacer una gira y preparar un disco nuevo se vea como una interrupción. Sacaremos disco este año y creo que lo mejor que pueden hacer los artistas es tomarse su tiempo con sus proyectos y sacarlos cuando estén listos. El disco de flamenco que tengo ya casi acabado era muy importante para mí y le hemos dado mucho cariño. Nunca voy a ser un artista que saque disco todos los años.