Salud mental. Emilia Attias reveló que tuvo anorexia: "Me vi hecha un esqueleto y me dio miedo"

La modelo y actriz recordó en Resu Chic la presión que vivió a los 14 años en el mundo del modelaje y el momento límite que la llevó a cambiar su relación con su cuerpo y su salud.

24 de abril de 2026 a las 04:07 p. m.
Emilia Attias reveló que tuvo anorexia: "Me vi hecha un esqueleto y me dio miedo"
Emilia Attias en su cuenta de Instagram.

Emilia Attias abrió su corazón como pocas veces. Invitada al ciclo Resu Chic, la modelo y actriz repasó uno de los episodios más difíciles de su adolescencia: la presión del mundo del modelaje, los trastornos alimentarios que derivaron de esa exigencia y el momento límite que cambió para siempre su relación con su cuerpo y su bienestar.

Todo comenzó cuando, siendo adolescente, le indicaron que debía bajar de peso para adaptarse a los estándares de la industria.

"Tenía que bajar cinco kilos. Tengo un cuerpo normal. Me trataban como una persona gorda, porque no eran los cánones de una modelo tipo, porque era más grandota", recordó.

Y describió el mandato que se instaló en su cabeza: "Me hicieron creer que yo para trabajar en el medio y tener éxito, la tarea en mi cabeza de catorce años es bajar de peso".

El espejo que lo cambió todo

Las consecuencias no tardaron en llegar. "Bajé esos no cinco, bajé siete kilos y estaba superflaca. No estaba saludable. No me gustaba estar así, pero sentía que el medio me exigía eso", detalló.

Emilia Attias en su cuenta de Instagram.
Emilia Attias en su cuenta de Instagram. (Instagram)

Lo que hacía aún más complejo el cuadro era su propia percepción. "Me miraba al espejo y a mí me gustaba como era y no tenía ningún problema social", explicó, mostrando cómo la distorsión propia de los trastornos alimentarios puede operar en silencio.

El punto de quiebre llegó en el consultorio de una profesional. "La nutricionista me miró y me dijo: 'Tenés anorexia'", relató Attias. Y describió el instante que lo cambió todo: "Cuando me pesa, y por primera vez tengo un espejo enfrente y me veo. Y me vi hecha un esqueleto y me dio miedo. Me dio miedo cómo me vi, todos los huesos sobresalidos".

El abrazo de su mamá y la decisión de sanar

La reacción de Attias fue inmediata y visceral. "Me acuerdo que salí de ahí y le dije: 'Mamá, no me gusta cómo estoy, no me gusta cómo me veo. Vamos a comer, vamos a comer, vamos a comer'".

En solo veinte días recuperó tres kilos. "Mi cabeza hizo así en un segundo", recordó. El apoyo familiar y la comunicación con su madre fueron, según ella misma destacó, pilares esenciales en ese proceso de sanación.

Con el tiempo, Attias transformó esa experiencia en una convicción firme: "De ahí nunca más me permití lastimarme de esa manera y que una exigencia del medio, que en realidad era equivocada, me volviera a poner en una situación peligrosa".

Hoy celebra su identidad y su salud, y su testimonio se suma a una conversación cada vez más necesaria sobre los mandatos que la industria impone sobre los cuerpos.