Detrás del éxito y los escenarios repletos, Emanuel Noir guarda una historia de superación que no todos conocen. El vocalista de Ke personajes visitó Perros de la calle (Urbana Play) y se animó a mirar hacia atrás con una honestidad que dejó al estudio en silencio.
Andy Kusnetzoff le preguntó sobre el momento en que entró al mundo de las drogas, y la respuesta de Emanuel fue tan cuidadosa como reveladora.
"Yo creo que fue por alguna necesidad, alguna falta que hubo, alguna búsqueda de llamada de atención. No quiero profundizar mucho ni exponer tal vez a algún responsable, pero seguramente alguna búsqueda de llamada de atención hubo. Y esa tontera de búsqueda de llamada de atención puede a un ser humano condenarlo de por vida", reflexionó el cantante, visiblemente conmovido.

Y agregó: "Ahí es donde las almas se empiezan a perder, en esas decisiones tontas que lo condenan a uno para siempre a eso".
"Llamé a todos los que fui"
Cuando Kusnetzoff le preguntó si sentía que había logrado encontrarse, Emanuel respondió con una metáfora que resonó en el estudio.
"Sentí que pude despertar a un ser que tenía ganas ya, que estaba cansado de estar escondido. Había un Emanuel que ya quería salir. Varios Emanueles de diferentes edades. Los pude como reunir y amigarlos y hacerlos hoy subirse a la cronología ordenada de un ser medianamente normal para hoy estar tranquilo y apoyar la cabeza sin ningún tipo", expresó.
"Me gusta esa metáfora", celebró el conductor.
Y Emanuel cerró con una frase que resumió todo su proceso: "Llamé a todos, todos los que fui, todos los que dije: 'Chicos, ahora estamos en esta'. Eso fue lo mejor que hice".
El verdadero cambio, según explicó, llegó cuando pudo integrar sus experiencias y dejar de pelearse consigo mismo.
La música como tabla de salvación
La historia de Noir es la de muchos artistas que, tras alcanzar el reconocimiento, eligen abrir su intimidad para mostrar que el éxito no siempre fue un camino recto.
Antes de los shows multitudinarios y los hits de Ke personajes, hubo días grises y la sensación de estar perdido.
Para Emanuel, subirse a un escenario no solo es un trabajo: es la oportunidad de celebrarse y de agradecerle a ese "Emanuel que quería salir" por haberle dado una segunda oportunidad.