Video. Cómo es por dentro el auto otaku que Lit Killah le compró a un cordobés
El cantante sorprendió a sus seguidores al enseñar en vivo el particular auto que adquirió en Córdoba y personalizó con estética anime, detalles únicos y referencias a su último disco.
El universo personal de Lit Killah volvió a expandirse, esta vez lejos de los escenarios y los estudios de grabación. En una reciente transmisión en la plataforma Kick, el artista realizó un house tour que incluyó una joya inesperada: su auto, un Mazda RX-7 intervenido con una estética completamente alineada a su identidad.
“La llave, bien otaku papá”, lanzó entre risas mientras mostraba el llavero inspirado en Spy x Family, anticipando lo que vendría. El vehículo, que originalmente estaba en estado de fábrica, fue adquirido en Córdoba, donde, según contó, encontró el único ejemplar disponible en el país.
“Se lo compré a un chabón de Córdoba. Me fui hasta Córdoba a buscarlo”, relató durante el vivo, evidenciando el valor especial que le asigna a la pieza.
La estética anime del nuevo auto de Lit Killah
Lo que más llamó la atención no fue el modelo en sí, sino la transformación que llevó adelante. Fiel a su impronta, el cantante intervino el interior del auto con referencias al mundo del anime. El tapizado fue completamente rediseñado con viñetas dibujadas a mano inspiradas en Naruto, generando una estética única que mezcla cultura pop y personalización artesanal.

Otro de los detalles que sorprendió a sus seguidores fue el reemplazo de la clásica palanca del freno de mano por una katana, reforzando aún más el concepto “otaku” del vehículo. A esto se suman butacas que remiten a las sillas gamer utilizadas por streamers, con los cabezales bordados con la palabra “KUSTOM”, en referencia directa a su último trabajo discográfico.
El volante y las alfombras también fueron intervenidos con diseños de cómic, mientras que el interior suma tecnología con una pantalla incorporada, completando un combo que mezcla estética, confort y entretenimiento.
De esta manera, Lit Killah no solo exhibió un objeto de colección, sino también una extensión de su personalidad artística. El auto dejó de ser un simple medio de transporte para convertirse en una pieza única, donde confluyen sus pasiones: la música, el diseño y la cultura japonesa.


