Estreno esperado. Llegó Proyecto Fin del Mundo, con un Ryan Gosling sobresaliente: amistad interestelar
El filme es algo trillado, pero se sostiene gracias a la buena actuación de Gosling y gracias a cuestiones técnicas como el sonido inmersivo y otros efectos visuales. Calificación: buena.
Si no fuera por el estreno en Netflix de El astronauta (en 2024), con Adam Sandler, Proyecto Fin del Mundo, de Phil Lord y Christopher Miller, podría pasar por una novedad dentro de la ciencia ficción espacial. Pero esa cercanía hace inevitable la comparación y hasta despierta cierta sospecha de plagio, por más que esta última esté basada en una novela de Andy Weir, uno de los autores más vendidos del género.
Los puntos fuertes son, por un lado, Ryan Gosling, que en los últimos años encontró un registro distintivo, en el que se siente cómodo y con el que puede desplegar tanto su talento dramático como cómico.
Y, por el otro, el guion firmado por Drew Goddard, quien adquirió prestigio por haber dirigido la celebrada La cabaña del terror. Además, Lord y Miller ya habían demostrado su ingenio narrativo en títulos como Lluvia de hamburguesas, La gran aventura LEGO y la saga Comando especial.
Sin embargo, todo en Proyecto Fin del Mundo se siente trillado, porque recurre a la habitual fórmula del “hombre solo en el espacio sideral”, o del “astronauta a la deriva en una nave espacial”, lo que le permite a la película indagar en el mundo interior del personaje principal, centrándose en la introspección, en el soliloquio existencial.
El protagonista, Ryland Grace (Gosling), es lo mejor que tiene el filme. Acá Gosling maneja un registro propio y compone a un científico y docente que se despierta en una nave espacial sin recordar nada y que, lentamente, empieza a darse cuenta de que es el único sobreviviente de una tripulación enviada al sistema de Tau Ceti en busca de una solución para la misteriosa sustancia que está provocando la extinción del Sol.
También entra en escena Sandra Hüller como Eva Stratt, la científica que respalda a Grace para la misión “Hail Mary”, destinada a evitar la desaparición del Sol y, desde luego, de la humanidad. Es ella quien lo convence de viajar en una nave con otros dos astronautas para averiguar qué ocurre en la zona donde las partículas que lo están debilitando no tienen efecto, y qué puede traer de allí como posible solución.
A todo esto aparece, en otro lugar común que la película citada en el primer párrafo resuelve mucho mejor, un alienígena con aspecto de roca antropomórfica, al que Grace llama Rocky, un ser simpático y cariñoso con quien entabla una improbable amistad mientras buscan una solución al problema del Sol y de la Tierra.
Le falta profundidad
La película se torna morosa por momentos y da la sensación de que las decisiones de los directores y del guionista se quedan en el amague de ingenio y originalidad: quiere ser algo interesante, pero no alcanza profundidad espiritual, filosófica, científica ni política, ni construye un contexto ni una idea de la ciencia ficción que dialogue con la tradición del subgénero espacial.
Pero Gosling sostiene la película frente a la innecesaria extensión (y el aburrimiento) de una trama que se queda apenas en esa amistad y en flashbacks intercalados que explican cómo Grace llegó hasta ahí y cómo fue convencido por Eva.
En cuanto al aspecto técnico, poco que objetar: el sonido es sólido y hay momentos inmersivos, con efectos visuales que en pantalla grande se disfrutan y logran una atmósfera realista y convincente de estar en el espacio. Pero ese efecto se corta a cada rato con movimientos levemente acelerados de los objetos alienígenas y de la cámara, que le dan un aire de cartoon o de comedia y que pueden resultar anticlimáticos.
Proyecto Fin del Mundo es una película que puede sorprender a quienes siguen a Gosling y a quienes no hayan visto El astronauta u otros grandes exponentes del subgénero “hombre solo a la deriva en el espacio”. No está mal, alcanza para justificar la entrada.
Para ver Proyecto Fin del Mundo
Project Hail Mary, Estados Unidos, 2026. Ciencia ficción. Dirección: Phil Lord y Christopher Miller. Guion: Drew Goddard, basado en la novela de Andy Weir. Elenco: Ryan Gosling, Sandra Hüller, James Ortiz, Lionel Boyce, Milana Vayntrub, Ken Leung, Priya Kansara, Mia Soteriou, Annelle Olaleye y Maya Eva Hosein. Fotografía: Greig Fraser. Música: Daniel Pemberton. Duración: 156 minutos. Apta para mayores de 13 años. En cines.

