En Flow. ¿Cuánto pesa tu vida? Así es El resto bien, una serie que aborda las crisis de los '50 y los problemas familiares

Con Benjamín Vicuña al frente y dirección de Daniel Burman y Daniel Hendler, la ficción explora el caos de la vida familiar y el paso del tiempo desde una mirada tan incómoda como empática y divertida.

25 de abril de 2026 a las 09:58 a. m.
¿Cuánto pesa tu vida? Así es El resto bien, una serie que aborda las crisis de los '50 y los problemas familiares
El resto bien. Foto: Personal Flow.

Si partimos de la idea de que la identificación del espectador con lo que ve en pantalla condiciona el éxito de una ficción, El resto bien, serie original de Flow en coproducción con Cimarrón (The Mediapro Studio), tiene todos los condimentos para conectar con una audiencia amplia.

Con una premisa tan cercana como reconocible –la crisis de un padre de familia numerosa que, al cumplir 50 años, enfrenta una andropausia incómoda y reveladora–, la serie se posiciona como una de esas historias destinadas a instalarse con naturalidad en la conversación cotidiana y en la pantalla de muchos.

En El resto bien, Ariel (Benjamín Vicuña) es un exitoso historietista de 50 años que se siente atrapado en la vida que él mismo construyó. La vorágine de una vida social impuesta, los reclamos de sus cinco hijos, la atención constante que demandan sus padres y los desarreglos hormonales propios de una “andropausia galopante” lo llevan al límite.

En medio de un viaje de trabajo de su esposa (Violeta Urtizberea), y ante la necesidad imperante de hacer algo por él, Ariel comienza el gimnasio y se lesiona, lo que lo deja al borde del colapso físico y emocional. A partir de ese momento, recibe una advertencia médica: en pos de su recuperación, no puede cargar más de tres kilos.

Ese límite se convierte, a lo largo de los ocho episodios que dura la serie, en el disparador metafórico de un recorrido tan divertido como profundo y, en ocasiones, desesperante de ver. Ariel deberá descubrir qué es lo que realmente le pesa en la vida. ¿Cuánto pesan las angustias, los problemas, la familia?, se pregunta el protagonista, mientras intenta no ser aplastado por la realidad en medio de la revolución hormonal propia de su edad.

–¿Creen que la identificación del espectador con la historia que se cuenta influye en la recepción de una serie de estas características?

–Violeta Urtizberea: A mí me parece que está muy bueno cuando eso pasa, porque no siempre ocurre. Siempre que se abordan temáticas humanas, por más que no seas una persona idéntica a la que estás viendo, si está bien contado, te atraviesa. Finalmente, todos los problemas son los mismos: el amor, la muerte, el paso del tiempo, todo habla de eso en el fondo.

Identificación en varios planos

Daniel Burman, director principal de la serie (Daniel Hendler lo asiste en la codirección), sostiene en diálogo con La Voz que la ficción, de ninguna manera, busca una “victimización del pobre hombre de 50 años”, sino todo lo contrario.

“Estamos riéndonos con él de todos los simulacros que se hacen para sobrevivir a esa crisis, pero no hay una victimización del hombre, sino una mirada aguda y piadosa sobre distintos momentos de la vida”, apunta.

Benjamín Vicuña, quien interpreta a Ariel en la serie, cuenta que cuando le presentaron la posibilidad de hacer este personaje, fue un sí inmediato. “Quizás porque era lo más parecido a mí en términos de materiales, texturas, de experiencia, de años, de vida, y me pareció un lindo desafío encarar eso con humor, más allá del drama que hay detrás de todo”, analiza.

Pero aunque Vicuña –y los espectadores– puedan encontrar puntos en común entre el actor y el personaje que interpreta, la vida de Burman (también guionista de la serie) tiene un vínculo aún más estrecho. Como dato curioso, el director convocó específicamente a Cristina Musumeci, su personal trainer, para que actuara como la coach de Ariel en la serie.

“Daniel (Burman) fue entrenado por mí mucho tiempo y bueno… luego desapareció por su trabajo, hasta que un día se aparece en el gimnasio y yo me puse contenta porque pensé que iba a retomar el entrenamiento, pero no. Me dijo: ‘Te vengo a invitar a que trabajes en una serie’. Yo me entré a reír porque imaginé que me estaba haciendo un chiste, pero cuando vi que hablaba en serio, le digo: ‘¿Qué voy a hacer? ¿Necesitás una trainer?’. Y así era”, recuerda Cristina.

Él le prometió que iba a ser “algo fácil” porque tenía que “hacer de ella”, pero ”fácil” no es una palabra con la que Cristina definiría su paso por El resto bien, aunque se reconoce feliz de haber aceptado el desafío.

“Casi lo mato. No fue para nada fácil, pero me encantó. Es una experiencia muy fuerte. Hay mucha gente trabajando detrás de esto, y mucho profesionalismo. Y Vicuña es un divino”, cuenta Musumeci.

El resto bien. Foto: Flow
El resto bien. Foto: Flow ( Foto: Flow)

Por este motivo, y otros más, El resto bien es una serie personal para Burman. “Es una comedia muy humana, muy emocionante y, para mí, muy particular. Pasé por muchas situaciones personales durante el rodaje y resultó ser una experiencia muy sanadora. Puedo decir que, en casi 30 años, fue lo más placentero que viví en mi trabajo. El rodaje fue una montaña rusa emocional muy compleja”, reconoce el cineasta, cuya obra (con títulos que incluyen películas como El abrazo partido, Derecho de familia, El nido vacío y Dos hermanos) tiene a la familia como eje recurrente.

“La familia es un problema maravilloso que vale la pena tener. Gestionar ese núcleo emocional que construimos, con todo el valor y el peso que implica, es fundamental en nuestra vida. No hay mucho misterio en eso”, señala el director. Y agrega: “La familia es el sostén del personaje, pero, a la vez, él la percibe como un peso. Eso tiene que ver con la dinámica de codependencia con la que se construyen los vínculos familiares”.

La vorágine de lo cotidiano

La forma en que se cuenta (y muestra) esta historia tiene un dinamismo que, por momentos, incomoda y desespera. Quien haya experimentado el caos de una familia numerosa se identificará de inmediato; y quien no, puede darse por notificado.

Que esa espontaneidad funcione en pantalla, explica Burman, es “puro artificio”. “Esa es la paradoja", advierte. Y suma: "Lo que más nos entusiasmó con Daniel (Hendler) fue transmitir el vértigo, la velocidad y lo espontáneo de lo cotidiano: mucha gente conviviendo en un espacio reducido. Porque lo que ocurre con las familias numerosas es que, por más grandes que sean los departamentos, siempre resultan chicos para todos esos humanos juntos”.

Sobre la construcción de ese mundo, Vicuña suma: “Uno de los elementos diferenciadores de la serie es contar esta historia desde un refugio que, a la vez, es claustrofóbico. Incluso técnicamente fue muy complejo de filmar: hay mucho plano secuencia, bebés en escena, muchas variables en juego. Fue realmente una orquesta: el piano, las puertas, los gritos. Un desafío enorme, pero lo importante es que alguien lo vea, sienta identificación y diga: ‘Yo estuve en situaciones así, mi casa es así’”.

El deseo le gana a la estrategia

El vínculo profesional y personal entre Daniel Hendler y Daniel Burman lleva más de 20 años. Sin embargo, esta es la primera vez que comparten créditos en la dirección.

El resto bien. Foto: Flow
El resto bien. Foto: Flow ( Foto: Flow)

–¿Por qué pensaste en Hendler para la codirección de este proyecto?

–Daniel Burman: Fue puro deseo. Quería pasar tiempo haciendo esta serie con alguien a quien quiero y respeto. Me interesa mucho su mirada del mundo, muchas veces distinta a la mía, y por eso lo llamé. No fue una decisión estratégica, sino el deseo de compartir.

–Daniel Hendler: Creo que también hay algo valioso en eso: nosotros discutimos. Él sabe que yo le discuto, y eso está bien, sobre todo cuando se abordan temas que pueden tocarlo en lo personal. Creo que sabe que soy alguien de confianza con quien puede hacerlo.

Mientras Hendler se reconoce como un contrapunto honesto para su colega, también destaca la capacidad de Burman para desdramatizar y quitarles solemnidad a determinadas situaciones.

“Es alguien que no se toma demasiado en serio a sí mismo, entonces hay un hielo que se rompe enseguida en el set, y todos lo agradecemos. La serie también propone eso: problemas serios, pero también problemas pavos en la misma medida. Problemas cotidianos y existenciales. Él evita que la solemnidad recaiga sobre nosotros y eso hace que el proceso sea mucho más disfrutable”, concluye.

Además de codirigir la serie, Hendler interpreta a Adrián, amigo y socio de Ariel. Un personaje que originalmente estaba pensado para ser interpretado por otro actor.

–Originalmente, solo ibas a codirigir la serie, pero luego terminaste asumiendo el rol de Adrián ¿Cómo fue el detrás de escena de esta situación?

–DH: Es verdad, no estaba previsto para mí, pero las cosas fueron cambiando y finalmente ocurrió. Estábamos sobre la fecha y fue como estar en el banco de suplentes: te llaman a calentar… y salís.

El resto bien. Foto: Flow
El resto bien. Foto: Flow ( Foto: Flow)

Como la menopausia, pero sin estigma

Aunque durante años el cine y la televisión hayan mirado para otro lado, los desajustes hormonales no son patrimonio exclusivo de las mujeres. La andropausia existe, y El resto bien gana terreno (y puntos) al instalar este tema en la pantalla.

¿Qué es la andropausia? Parafraseando a la Dra. Nancy (médica de Ariel en la serie interpretada por Andrea Frigerio), es “como la menopausia, pero sin el estigma”.

–¿Cuán importante creen que es que una ficción de la magnitud de "El resto bien" ponga en pantalla temas como la andropausia?

–VU: Me parece reinteresante que la serie apueste por hablar de estos temas, y que Benjamín se haya entregado a eso también. Que a partir de él, y este personaje, se cuente qué le pasa a un hombre a los 50 años. Que se hable de sus angustias existenciales, del comenzar a pensar en la muerte, del vínculo con sus hijos y con sus padres que envejecen, y que se hable también sobre lo que les pasa físicamente también, porque en general estamos muy acostumbrados a que estos conflictos sean retratados por las mujeres, más aún cuando se habla de temas vinculado al paso del tiempo.

–Y ya que lo nombrás, ¿cómo te llevás personalmente con el paso del tiempo trabajando en un medio que suele ser tan exigente con las mujeres en ese aspecto?

–Por ahora, bien. No sé cómo será en el futuro, cuando eso sea todavía más acentuado. Pero trataré de llevarlo lo mejor posible. Es algo inevitable, y si no te amigás con la idea, la vas a pasar muy mal.

Más allá de poner en escena temas reales y reconocibles, El resto bien logra conectar desde un lugar emocional que trasciende lo cotidiano. En ese equilibrio entre el caos y la ternura, entre la crisis y el afecto, la serie encuentra su mayor fortaleza. Es la vida misma ocurriendo.

Benjamín Vicuña lo resume y explica: “Hay ansiedad, hay caos, hay ruido, hay diversión, hay tristeza también, pero finalmente la pulsión de la serie es algo muy hermoso, muy bonito. La gente lo va a disfrutar, se va a emocionar”.

Para ver

El resto bien. Serie original de Flow en coproducción con Cimarrón y Oficina Burman (The Mediapro Sudio). Dirigida por Daniel Burman y Daniel Hendler. Protagonizada por Benjamín Vicuña, Rita Cortese, Violeta Urtizberea, Jorge Bolani, Daniel Hendler, Andrea Frigerio, Alejandro Awada, Marina Bellati y gran elenco.