Estreno. Así es la película Letras robadas

Una obra que examina el choque entre generaciones a través de un conflicto musical, resaltando la importancia del reconocimiento personal por encima de la fama. Calificación: buena.

04 de julio de 2026 a las 01:39 p. m.
Así es la película Letras robadas
"Letras robadas", película estrenada esta semana.

Varias cosas para decir de Letras robadas, la nueva película del irlandés John Carney, director de una filmografía con rasgos definidos y voz propia (Once, ¿Puede una canción de amor salvar tu vida? y Sing Street: Reviviendo los 80s), marcada por una fuerte melomanía y una mirada nostálgica y firme respecto de ciertos valores de su generación, lo que hace que se le preste atención a cada nuevo filme suyo.

El protagonista es Paul Rudd, que interpreta a Rick Power, un cantante venido a menos cuya banda de rock se dedica a hacer covers en bodas y fiestas privadas, lejos de cualquier aspiración de éxito o masividad.

Rick tiene una mujer y una hija adolescente, y vive en un pueblo cerca de Dublín, donde decidió criarla tras haber tenido, en los años '90, un relativo éxito en Estados Unidos con su banda Octagon.

Ahora lleva una vida tranquila junto con su grupo de amigos irlandeses veteranos, hasta que, en una boda para la que son contratados en una mansión lujosa, conoce a Danny Wilson (Nick Jonas), exmiembro famoso de una boy band que hizo furor y que ahora intenta iniciar una carrera como solista.

A pedido de los anfitriones, la banda de Rick hace subir al escenario a Danny para interpretar algunas canciones. Después del show, Rick recorre la mansión y se cruza con él; comparten tragos, zapan juntos y Rick le muestra una letra propia para que el joven la interprete en ese momento.

Ese será el punto de quiebre que desencadena el conflicto central de la trama: de regreso en Estados Unidos, Danny la graba a pedido de su novia, la convierte en un hit y lanza así su carrera solista y una gira mundial.

Rick intenta comunicarse con Danny para obtener una explicación o un reconocimiento, pero este niega todo y sostiene que la canción es suya, o al menos compartida, ya que la habría “mejorado”. En paralelo, un accidente de auto innecesario funciona como justificación del viaje de Rick a Los Ángeles para enfrentarlo, mientras su mujer y su hija resultan heridas y él termina siendo echado de su casa.

Lo malo de Carney es que construye (como en sus anteriores películas) una puesta en escena algo torpe y una fotografía que parece de producción televisiva, aunque sostiene su relato en la idea del reconocimiento autoral y en el choque entre generaciones: la de Rick y la de Danny, representante de una juventud que el filme presenta como superficial y sin sensibilidad musical, en oposición a la mirada idealizada del pasado.

Sin embargo, el principal problema es la canción en disputa, porque resulta poco inspirada, incluso artificial, lo que dificulta que el conflicto tenga verdadero peso emocional. Aun así, Rick la reivindica porque la compuso para su hija cuando era niña, un matiz que Danny desconoce y asocia erróneamente con una canción de amor.

En el fondo, la película insiste en la idea de que lo importante no es la calidad del tema, sino su valor personal y biográfico. Desde allí, Carney plantea una mirada en la que las nuevas generaciones aparecen incapaces de sostener una sensibilidad comparable a la del siglo 20.

El título original (Power Ballad) remite tanto al género musical como al apellido del protagonista, mientras que el título en castellano, Letras robadas, resulta más preciso al enfatizar un sentido irónico hacia el final, cuando en los créditos suena otra canción de Rick que Danny sugiere cambiar una palabra, reforzando la idea de apropiación constante. Ese juego puede leerse como un acierto y también como un tropiezo del filme.

Para ver Letras robadas

Power Ballad, Irlanda/Estados Unidos, 2026. Comedia, drama, musical. Dirección: John Carney. Guion: John Carney y Peter McDonald. Elenco: Paul Rudd, Nick Jonas, Peter McDonald, Jack Reynor, Marcella Plunkett, Beth Fallon, Rory Keenan, Paul Reid, Keith McErlean, Havana Rose Liu, Juliette Crosbie y Robert Mitchell. Fotografía: Yaron Orbach. Música: John Carney y Gary Clark. Duración: 98 minutos. Supervisión parental sugerida. En Cineclub Municipal Hugo del Carril.