Perfil. Odessa A’zion, la agente del caos que baila con los Stones y redefine el aura de Hollywood

La actriz protagoniza In The Stars, el nuevo clip de la banda británica, pero viene de ofrecer papeles preponderantes en el filme Marty Supreme y en la serie I love LA. Aquí, una aproximación a su mundo privado.

14 de mayo de 2026 a las 02:06 a. m.
Odessa A’zion, la agente del caos que baila con los Stones y redefine el aura de Hollywood
Odessa A'zion, el reciente 4 de mayo en la gala benéfica del Costume Institute del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, donde se celebró la inauguración de la exposición "Costume Art". (Evan Agostini/ Invision/ AP)

Hay una imagen que hoy recorre las pantallas del mundo y que funciona como el bautismo de fuego definitivo para cualquier aspirante a leyenda del pop-culture. Es la de una joven de mirada eléctrica y actitud despreocupada que se impone en In The Stars, el flamante video de los Rolling Stones.

Se trata de Odessa A’zion, nacida hace 25 años en Los Ángeles. No es una modelo de pasarela reconvertida en actriz, ni una influencer buscando validación; es, en palabras de quienes la dirigen, una “agente del caos” que ha llegado para dinamitar la pulcritud de la industria desde adentro.

Si en perfiles anteriores analizábamos la vulnerabilidad calculada de Sydney Sweeney o la elegancia heredada de Margaret Qualley, con Odessa entramos en un terreno mucho más pantanoso y, por ende, más fascinante.

A sus 25, A’zion habita ese espacio liminal entre el privilegio de la aristocracia de Hollywood y una autenticidad punk que la lleva a vivir con tres roomies y siete mascotas en un barrio de clase media de su ciudad natal, lejos de las colinas doradas donde se esconden sus pares.

El estigma del éxito

El 2026 ha sido, sin dudas, el año en que el nombre de Odessa dejó de ser un secreto para los iniciados de la cinefilia indie para convertirse en una cuestión de estado en la temporada de premios.

Su Rachel en Marty Supreme, la ambiciosa película dirigida por Josh Safdie, la puso a competir de igual a igual con Timothée Chalamet. No fue un papel sencillo. Bajo la mirada de Safdie (conocido por filmar el estrés en estado puro), Odessa tuvo que encarnar a una mujer combustible, capaz de pasar del secuestro a la vulnerabilidad extrema en un parpadeo.

La película no solo fue un éxito de crítica, logrando nueve nominaciones al Oscar, incluido el de mejor película, sino que también rompió la banca con una recaudación de 81 millones de dólares.

Pero a Odessa el brillo del oro parece resbalarle. Cuando le preguntan cómo celebró su nominación al SAG, su respuesta es una declaración de principios: “No hice nada ese día; creo que literalmente solo comí pepinos. Siempre estaré comiendo pepinos”.

Esa es Odessa, la actriz que Steven Spielberg se acercó a saludar en los Golden Globes, pero que sigue sintiendo que podría tener un ataque al corazón solo por pensar en dar un discurso.

La revancha de la descartada

Antes de ser la musa de los Stones y la estrella de Safdie, Odessa experimentó el sabor amargo de lo que “pudo ser”. Años atrás, estuvo a punto de formar parte del elenco de Euphoria. Realizó pruebas con Sam Levinson, el creador de la controvertida serie de HBO, y lecturas de guion con todo el elenco, pero la pandemia frenó la producción y el papel terminó en otras manos. Odessa, en un gesto de honestidad brutal que no abunda en su entorno, se culpa a sí misma por no haber hecho el seguimiento necesario.

Sin embargo, el destino le tenía reservado su propio trono en HBO con I Love LA. En esta comedia de Rachel Sennott, interpreta a Tallulah, una tiktoker hambrienta de fama que utiliza su cuerpo y su carisma como armas de guerra en el ecosistema zillennial.

La ironía es que Tallulah es el opuesto exacto de Odessa. Mientras el personaje usa ropa mínima y provocativa, la actriz prefiere jeans anchos, ropa holgada y botas vintage. De hecho, el proceso de vestuario fue una lucha interna para ella debido a sus problemas de ansiedad y su fobia a que la toquen constantemente durante las sesiones de peinado y maquillaje.

“Me abrumo mucho cuando la gente está en mi cara o tocándome el pelo”, confiesa con una franqueza que desarma. Fue tal su compromiso con la visión de la serie que terminó pidiendo que los shorts de su personaje fueran aún más cortos para honrar la confianza de Tallulah, una confianza que, admite, la ayudó a reconciliarse con su propio cuerpo.

El peso del linaje

Hablar de Odessa es, inevitablemente, hablar de Pamela Adlon. La creadora de Better Things no solo es su madre, sino la arquitecta de una de las crónicas familiares más crudas y aclamadas de la televisión reciente. Odessa creció en ese set, viendo cómo su propia vida (o versiones exageradas de ella) se convertía en material dramático. Es un tema que todavía le genera incomodidad. Dejó de usar el apellido Adlon en 2021, optando por su segundo nombre, Zion, para forjar su propio camino.

Su historia familiar es más compleja de lo que el rótulo de nepobaby permite ver. Hija de padres divorciados, pasó un año en un internado en Alemania (donde vive su padre) sin hablar el idioma, una experiencia que califica de “rara”. Esa desconexión, esa sensación de no pertenecer del todo a ningún lugar, es quizás lo que le da esa “energía de Fievel Mousekewitz” (el ratón de la franquicia An American Tail) que Josh Safdie buscaba para su película: una mezcla de picardía, anhelo y una pureza que no admite pretensiones.

El caos como método

Safdie describe a Odessa con una metáfora astronómica: “Es desordenada, pero de la forma en que un planeta tiene lunas atrapadas en su órbita”. Esa desprolijidad es su mayor activo. Durante el rodaje de Marty Supreme, Odessa no se alojó en hoteles de lujo proporcionados por el estudio. En su lugar, hizo couch-surfing en Nueva York, durmiendo en el sofá de su compañera de elenco True Whitaker y caminando por el East Village con auriculares para memorizar sus líneas en soledad.

Su integridad también fue puesta a prueba recientemente cuando decidió abandonar el proyecto Deep Cuts de Sean Durkin tras una controversia en redes sociales sobre el origen étnico de su personaje. En lugar de esconderse tras un comunicado de prensa, publicó una disculpa personal en sus redes sociales, admitiendo que no había prestado suficiente atención a los aspectos del libro antes de aceptar y que nunca le quitaría un papel a alguien que debiera interpretarlo.

¿Qué sigue para Odessa A’zion? Además de su próxima película en Montreal y la segunda temporada de I Love LA, su mira está puesta en la música. Toca el piano, la guitarra y el ukelele, y planea lanzar su primer álbum este año. Pero en lo que respecta a la actuación, su ambición es clara: no quiere papeles convencionales.

“Espero seguir interpretando mujeres dementes”, dice.

“Espero nunca ser el personaje sensato. Solo quiero los roles jugosos y jodidos”, especifica. Y mientras la vemos desaparecer en el horizonte del clip de los Stones, queda claro que Odessa no está aquí para seguir las reglas del juego de Hollywood. Está aquí para ser el incendio que todos quieren mirar, pero que nadie sabe muy bien cómo apagar.

Una costumbre Stone

Desde mediados de los ‘90, los Rolling Stones incluyen en sus clips a actrices en la antesala del estrellato absoluto. Van los casos más resonantes.

En 1997, Angelina Jolie protagonizó el de Anybody Seen My Baby?, en el que interpreta a una stripper que huye del club en el que trabaja para perderse por las calles de Nueva York.

La actriz sueca Noomi Rapace apareció en el video de Doom and Gloom de 2012, como una rocker de cotidianidad desordenada que asesina algunos zombies.

Los Stones contaron con Kristen Stewart cuando ya había alcanzado la fama, por cuanto en 2016, cuando dispusieron de la actriz para el clip de Ride 'em On Down, ya habían pasado ocho años del estreno de la primera entrega de la saga Crepúsculo.

Ride 'Em on Down es una versión de Eddie Taylor incluida en el disco Blue & Lonesome, y en su correspondiente realización audiovisual se ve a la también protagonista de Spencer conduciendo un Mustang GT azul, mientras baila copadísima el tema en cuestión y lame un chupetín del mismo color que el auto.

Sydney Sweeney, en tanto, fue la musa de videotape en Angry, el primer corte de Hackney Diamonds (2023), el último disco de Mick Jagger, Keith Richards y Ron Wood hasta aquí.

A esta actriz estadounidense la contrataron después de despuntar como Cassie en las dos primeras temporadas de Euphoria y mientras conseguía prestigio en papeles más jugados como el del filme Reality (2023) o desconcertantes como el del primer The White Lotus (2021).

Los Stones advirtieron que se convertiría en la controvertida sex bomb hollywoodense que es hoy.