Entrevista exclusiva. Maggie Gyllenhaal y Jessie Buckley: "Lo monstruoso en '¡La Novia!' no es estético, sino político"

La directora norteamericana y la actriz irlandesa hablan del estreno de este filme "inclasificable" que hace foco en la novia de Frankenstein, un personaje olvidado por la literatura y por el cine. La película está disponible en salas de cine.

08 de marzo de 2026 a las 09:47 a. m.
Redacción La Voz
Maggie Gyllenhaal y Jessie Buckley: "Lo monstruoso en '¡La Novia!' no es estético, sino político"
Película la Novia

En 1818, Mary Shelley escribe Frankenstein con apenas 18 años y lo publica sin poder usar su nombre. En 1935, James Whale dirige La novia de Frankenstein, adaptación de aquel libro que agrega un personaje que en la novela no existe: la Novia, que Elsa Lanchester interpreta con una inolvidable peluca de rayos eléctricos y que, a pesar de darle el nombre a la película, aparece dos minutos, sin decir palabra.

Su aparición es breve, pero lo suficientemente poderosa como para convertirse en una de las imágenes más reconocibles del cine clásico de terror.

Esa ausencia es precisamente el punto de partida de la nueva película dirigida por Maggie Gyllenhaal e interpretada por Jessie Buckley, actriz irlandesa con quien la directora ya había trabajado en su opera prima, La hija oscura.

En conversación con La Voz, la directora y la actriz reflexionan acerca de cómo se construye un personaje que nace del silencio, la idea de lo monstruoso como una forma de libertad y el cine como un ritual colectivo en el que, por un momento, se vuelve posible mirar de frente aquello que normalmente preferimos evitar.

−La película nace de una ausencia, un personaje femenino, la Novia (de Frankenstein), que en la versión de 1935 no existe como sujeto, sino casi como una excusa. ¿Cuándo decidiste convertir esa ausencia en el centro de la historia?

−Gyllenhaal: Fui a ver La novia de Frankenstein de 1935 y lo que me sacudió fue la proporción entre la expectativa que el título genera y lo que la película realmente trabaja. La Novia aparece, tiene un efecto devastador en todos los que la rodean, y luego desaparece. Punto. Me pregunté qué sentiría ese personaje, cómo procesaría ese despertar en un mundo que ya la había nombrado, ya la había destinado, sin consultarle nada. No me hacía esas preguntas de manera retórica, sino casi urgente, porque nada de eso aparece en la película. De hecho, es un personaje que no tiene líneas de diálogo. Y esa fue la chispa de inspiración original, especialmente porque la Novia se encuentra en la descabellada situación de haber sido resucitada sin su consentimiento y con el propósito de ser la esposa de alguien a quien nunca conoció. Y comprendí que las preguntas que me hacía sobre ese personaje no pertenecían sólo a esa película. En realidad, podían extenderse a muchas mujeres del cine clásico, personajes sobre los que el cine habló, pero que no dejó hablar.

−Jessie, ¿cómo se le da voz a un personaje que nace del silencio?

−Buckley: Lo primero que entendí fue que no podía llenar ese silencio con palabras. Quiero decir, la tentación era dar a la Novia un discurso, una elocuencia, una forma reconocible de articularse. Y eso hubiera sido traicionarla completamente. Ella no despierta con un idioma formado. Despierta con preguntas que son anteriores al lenguaje: ¿dónde estoy?, ¿qué es esto que siento?, ¿qué es el amor?, ¿qué es el matrimonio?, ¿qué soy yo en relación con este hombre que me mira como si ya me conociera? Lo que me interesó fue que ella no llega al mundo con respuestas prestadas, sino con una curiosidad que es casi violenta en su intensidad. No grita que no. No huye. Pero sí se hace preguntas. Y la pregunta es, creo, la forma más radical de resistencia que puede tener alguien a quien le han asignado un destino sin pedirle opinión.

−Maggie, hay una decisión estética central: la mancha negra que recorre el cuerpo de "¡La Novia!", esa tinta oscura que emerge de ella cuando empieza a hablar. ¿Lo pensaste como una herida, una marca, un lenguaje?

−Gyllenhaal: Es todo eso a la vez, creo. En el guion, escribí algo así como una tinta negra inidentificable que corre por sus venas. No quise definirla demasiado porque me importaba que el espectador también la descubriera junto con ella. Pero sí puedo decir lo que significa para mí: es todo lo que fue silenciado durante 100 años y que trata de salir. Y hay algo hermoso y también aterrador en eso, porque no sale ordenado. No sale como un manifiesto. Sale como un bloqueo que se rompe, como una compuerta que se abre. La primera vez que Frank le habla, ella expulsa algo. Es casi como si le hubieran tapado la garganta, el corazón, las venas, y tiene que despejarse. Esa limpieza queda marcada en su rostro. Y Jessie la lleva de una manera que encuentro fundamentalmente hermosa, no a pesar de ser oscura, sino precisamente por eso.

−Buckley: Soñábamos también con que esa marca fuera casi la tinta con la que Mary Shelley escribió Frankenstein. Porque la Novia, en nuestra película, está de alguna forma encarnada por Mary Shelley misma: una mujer que vivió bajo tierra durante 100 años, que no pudo decir todo lo que quería decir, y que cuando finalmente tiene la oportunidad de revitalizarse a través de este personaje, algo brota de ella. Como si le corriera por los brazos y creara una expresión que nunca tuvo permitida. Las dos mujeres se fusionan. Mary Shelley le presta su voz más profunda, más oscura, la que no fue publicable en 1818. Y ¡La Novia! la recibe y la hace suya.

−La película trabaja con la noción de lo monstruoso de una manera que desplaza la pregunta habitual sobre quién es el monstruo para preguntarse a qué se llama monstruoso y por qué. ¿Cómo funciona esa operación en términos narrativos y morales?

−Gyllenhaal: Creo que lo monstruoso en esta película no es una categoría estética, sino una categoría política. Lo que se llama monstruoso es aquello que no cabe en el molde. Y la película es, en el fondo, una celebración de todo lo que no cabe. Hay una diferencia enorme entre los personajes que en esta historia hacen cosas verdaderamente terribles, sin remordimiento, sin conciencia, escapando de cualquier encuentro consigo mismos, y Frank y la Novia, que son literalmente cosidos con partes de cadáveres, pero que están dispuestos a mirarse a ellos mismos, a mirarse el uno al otro, a no huir de lo que son. El personaje de Lupino, el jefe de la mafia, es mucho más monstruoso que cualquier criatura resucitada, precisamente porque nunca se detiene a preguntarse nada. Eso, para mí, es el verdadero horror: no el cuerpo extraño, sino la conciencia que se niega a mirarse a sí misma.

−Buckley: Y lo que me parece fascinante es que tanto Frank como la Novia están emprendiendo, en paralelo, el mismo viaje. A él le dijeron que era un monstruo antes de que pudiera decidir quién quería ser. Y ella despierta sin una identidad asignada más que la de ser "la esposa de alguien". Los dos tienen que disolver el arquetipo que les pusieron encima para encontrar algo genuino debajo. Y lo que encuentran, a través de esta relación que es exigente, difícil, a veces aterradora, es la posibilidad de un amor real. No la idea del amor. No el amor como institución. Sino el amor como un lugar donde se puede ver todo lo que uno es, especialmente lo monstruoso, y seguir eligiendo quedarse.

Película la Novia
Película la Novia (La Voz)

−Ya habían trabajado juntas en "La hija oscura". En esta nueva película, parece haber una confianza muy particular entre ustedes, como si ese vínculo creativo también estuviera en juego dentro de la historia.

−Jessie Buckley: Lo que me fortalece de esta relación es que sé que podemos ser duras la una con la otra, que es bastante inusual. Las relaciones femeninas a veces tienen demasiado miedo de llegar a ese punto donde el desacuerdo no rompe, sino que profundiza. Con Maggie, sé que podemos retarnos hasta el límite y eso no va a destruir nada; todo lo contrario, va a construir algo. Ella es mi Scorsese. Y lo digo con toda la conciencia de lo que implica esa palabra.

−Gyllenhaal: Escribí esto sin pensar en una actriz en particular, pero Jessie siempre estuvo en mi mente. Cuando le compartí el guion, ella me dijo que no tenía idea de cómo hacer ese personaje. Eso fue lo más honesto que pudo decirme porque nos permitió tomarnos de la mano y emprender este viaje juntas, sin saber muy bien el destino. Yo soy como Mary Shelley con ¡La Novia!: le doy el espacio, la libertad, la base. Y cuando algo se sale de control, le digo, con todo el amor del mundo, que vuelva a la carga. Jessie hace cosas en esta película que me asombran y quería que ese asombro también estuviera en la película.

−La música es notoriamente inclasificable. ¿Cómo encontraste ese lenguaje sonoro?

−Gyllenhaal: Tardé cuatro años en desarrollar esta película y la música fue de lo último en resolverse. Lo mismo sucedió con La hija oscura. En ambas no supe qué necesitaba hasta que tuve un corte completo y entendí la película desde adentro. Desarrollar la banda sonora fue realmente complicado porque el tono y el lenguaje de este filme son nuevos. No creo que se pueda encajar perfectamente en ningún género cinematográfico que exista. Sé que la relacionan con películas de Tim Burton, pero no siento que tengan muchas cosas en común. Al final encontré que Sonic Youth tocando junto con la Filarmónica de Nueva York y Fever Ray, la cantante sueca, resultaban una combinación que no cabe en ningún género, que es exactamente lo que yo quería hacer. Un reto para los espectadores. Que no tengan con qué relacionarla.

Película la Novia
Película la Novia (La Voz)

−Ese reto que mencionas, ¿a qué refiere?

−Gyllenhaal: Me gustaría que las personas, cuando salgan de ver la película, se dieran la vuelta y le diesen la mano a su monstruo. Eso es todo. No en soledad, sino juntos, en una sala llena de gente, casi como en un concierto. Que sea una experiencia compartida, colectiva, casi litúrgica. Porque hay algo que cambia cuando uno descubre que los demás también tienen partes que no caben en el molde. Eso es lo que hace el cine cuando funciona de verdad: nos deja menos solos en lo que más nos asusta de nosotros mismos.

−Buckley: A mí me gustaría que recordaran que la Novia, al final, se nombra a sí misma. Encuentra su propio nombre, su propia autonomía. Ha disuelto el arquetipo que le pusieron encima y ha encontrado algo genuino debajo. Y eso es quizás el acto más radical y más hermoso que una persona puede hacer.

Película la Novia
Película la Novia (La Voz)

Para ver ¡La Novia!

The Bride!, Estados Unidos, 2026. Drama, Comedia. Guion y dirección: Maggie Gyllenhaal. Elenco: Jessie Buckley, Christian Bale, Annette Bening, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Jake Gyllenhaal, Jeannine Berlin, John Magaro, Matthew Maher, Zlatko Burić, Louis Cancelmi y Julianne Hough. Fotografía: Lawrence Sher. Música: Hildur Guðnadóttir. Duración: 126 minutos. Apta para mayores de 16 años. En cines.