Series. Miradas opuestas a la tercera temporada de Euphoria: ¿gana en los excesos o perdió el norte?

Euphoria estrenó temporada luego de cuatro años, con más ritmo y sordidez, aunque con acusaciones de glorificar la dominación y de misoginia.

25 de abril de 2026 a las 04:22 p. m.
Miradas opuestas a la tercera temporada de Euphoria: ¿gana en los excesos o perdió el norte?
La tercera temporada de "Euphoria" se estrenó el 12 de abril. (HBO Max)

A favor: Lo excesivo enriquece

Germán Arrascaeta

La segunda temporada de Euphoria terminó en 2022 de modo turbulento, seteando la idea de que la antesala del mundo adulto era el mismísimo infierno. En el cierre de su educación secundaria, sus personajes estaban a un paso del abismo y continuar sus correspondientes líneas narrativas parecía desaconsejable. Mucho más cuatro años después, cuando las actrices y actores involucrados habían consolidado su estrellato (el caso de Zendaya) o empezaban a tocarlo más que tangencialmente (los casos de Sydney Sweeney, Jacob Elordi y Hunter Schafer).

Sin embargo, Sam Levinson, el polémico creador de la serie, en la tercera temporada parece haber superado el desafío de seguir con todo como si el tiempo señalado no hubiera transcurrido. ¿Cómo lo logró? Desentendiéndose del ideal de retomar la historia donde la había dejado. Se permite ser narrativamente arbitrario, contemplando apenitas los puntos de partida que hace cuatro años fueron los de cierre.

Se plantea “parece” porque recién se estrenaron dos episodios (Ándale y América, mi sueño; este domingo se estrena el tercero), en los que ya instauró ritmo y estética de un nuevo orden en el que todos están en otra a excepción de Rue Bennett, el personaje central que interpreta Zendaya que ha radicalizado su pertenencia al mundo narco.

Por el énfasis que se pone en él y en la sordidez que trae consigo, quizás pueda señalársele a esta tercera temporada que “es otra cosa”, pero hay que concederle a Levinson que, aun así, ésta no sólo es compatible con la precedente de adolescentes a la deriva sino también entretenida.

Y así como son atendibles las acusaciones de normalizar la dominación, de misoginia y de sexualizar hasta el escándalo a Sweeney, hay que concederle que se regodea en su sello expresivo sin neutralizarse por ideas de corrección política o emocional. Cuando hay una historia rica en matices para contar, lo excesivo enriquece. Cuando no, empieza a tallar el patetismo. Eso fue lo que experimentó Levinson con The Idol.

Sydney Sweeney como "Cassie", el personaje de Euphoria que la catapultó.
Sydney Sweeney como "Cassie", el personaje de Euphoria que la catapultó. (HBO Max)

En contra: Muy inverosímil todo

Martina Bär

La tercera parte de la serie demuestra la falta de creatividad de Sam Levinson, creador de la ficción, quien parece no saber qué decisión tomar en esta temporada.

Los caminos de los protagonistas tomaron distintos rumbos y Euphoria también. Una nueva entrega, cuatro años después, se veía forzada y aun así continuó con su idea.

Jacob Elordi interpreta a Nate Jacobs en Euphoria.
Jacob Elordi interpreta a Nate Jacobs en Euphoria. (HBO Max)

Entonces llegó lo peor: la destrucción Euphoria, y como motivo, la falta de verosimilitud de los personajes en comparación a las dos primeras partes. No sólo eso; ahora, como si nada, la estética se convirtió en un western con filtro sepia. El cambio de estilo es total: los colores fríos y la explotación del glitter fueron desterrados por los tonos cálidos.

Los personajes rearmaron sus vidas, que son completamente irreales para personas de su edad. Nate y Cassie están por casarse y, al no tener dinero suficiente, ella comienza a hacer contenido para adultos en Internet.

Esto con la ayuda de Maddy, su examiga que la golpeó frente a toda la escuela por robarse a su novio, y la aprobación de su pareja, el tipo que estuvo a punto de matar a su novia con un arma y la ahorcó por celos.

Zendaya en Euphoria.
Zendaya en Euphoria. (HBO Max)

Ninguno de los protagonistas tomó un camino acorde al desarrollo que tuvo en la última temporada. Los conflictos se resolvieron fácilmente o incluso parecen no haber existido. Ni siquiera sus personalidades coinciden, parecen personas totalmente diferentes a las que supimos conocer, porque en este punto, desconocemos la serie completa.

Rue, el eje de toda la historia, está totalmente desconectada de su círculo y del resto de los personajes. Sin embargo, su trama es la más creíble de todas: es una mula que se rodea de prostitutas y se volcó a la religión. Nada que no se esperaría de una persona que debía 10.000 dólares en drogas.