Crítica. El imperio ya no contraataca: por qué The Mandalorian and Grogu es decepcionante

La nueva película de la saga de Star Wars es de fórmula, carece de los chispazos aventureros de las primeras entregas y, por momentos, hasta excesivamente reposada. Calificación: regular.

22 de mayo de 2026 a las 05:00 p. m.
El imperio ya no contraataca: por qué The Mandalorian and Grogu es decepcionante
"The Mandalorian and Grogu", la nueva entrega de la saga.

Un bodrio más se suma a la larga y ya cansina lista de bodrios que conforman el universo de Star Wars, esa saga inexplicablemente sobrevalorada que se puso de moda en la década de 1970 con La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977) y que, desde entonces, no paró de generar legiones de fanáticos y de hacer que las producciones de Hollywood fueran un “espectáculo épico” para disfrutar con pochoclos y merchandising, es decir, un negocio a secas.

Con The Mandalorian and Grogu, dirigida y coescrita por Jon Favreau, la máquina taquillera de Lucasfilm y Disney pierde aceite por todas partes sin que se note demasiado porque, en realidad, no pasa nada, es otra historia de fórmula y sin complicaciones, de esas que ya nos tiene cansados a los que vamos al cine para ver una propuesta original o distinta.

De qué se trata The Mandalorian and Grogu

Disfrazada de aventura de iniciación, la película recurre a los dos personajes principales de The Mandalorian (la serie de 2019) para narrar la misión que deben cumplir el cazarrecompensas conocido como el Mandaloriano (Pedro Pascal) y el huérfano Grogu por pedido de Ward (Sigourney Weaver), comandante de la Nueva República, quien les encarga encontrar al misterioso señor de la guerra Coin. Para eso deben visitar a los gemelos Hutt, sucesores del difunto líder de la mafia galáctica Jabba, aunque solo a cambio de rescatar a su hijo y heredero, Rotta (voz de Jeremy Allen White), secuestrado por un sindicato criminal dirigido por Lord Janu (Jonny Coyne) en el planeta Shakari, donde Rotta es un gladiador exitoso.

Sin embargo, la película se detiene demasiado en el vínculo entre el Mandaloriano y Grogu, una relación más paternal que amistosa y cuya química esta vez desaparece casi por completo, sobre todo porque las travesuras de Grogu, que está aprendiendo a usar sus poderes, ya no tienen el impacto emocional ni la efectividad humorística que tenían en la serie, cuando el personaje apareció como una promesa para el futuro de la saga.

Los personajes secundarios tampoco llegan a lucirse del todo, como ocurre con Rotta o con el más simpático y lateral Hugo Durant (al que le pone voz Martin Scorsese).

Favreau parece conformarse con su presencia tranquila, sin comprometerlos en las (pocas) escenas de acción, en una película que empieza con un enfrentamiento en la nieve y los clásicos acorazados AT-AT a modo de homenaje a El imperio contraataca (1980), aunque en una batalla apagada y sin la fuerza emotiva que caracteriza a la saga (tampoco ayuda que la música clásica de la franquicia sea reemplazada por las grandilocuentes partituras electrónicas del premiado Ludwig Göransson).

Todo se siente demasiado sosegado, sin los chispazos aventureros de las primeras entregas y, por momentos, hasta excesivamente reposado, como si Favreau ya no supiera de dónde agarrarse para seguir adelante.

El otro problema es su ideología difusa, porque a esta altura ya no queda claro qué representan el Imperio y la Nueva República. O, mejor dicho, da la impresión de que el Imperio simboliza a cualquier país o cultura que no se alinee con la política “democrática y liberal” de Estados Unidos, mientras los héroes deben viajar a otras galaxias o planetas para rescatar personajes que, supuestamente, necesitan ayuda, o para eliminar enemigos que amenazan la paz y el orden.

Rotta incluso le deja claro al Mandaloriano que está bien donde está y que no necesita ser rescatado, pero el cazarrecompensas avanza contra su voluntad, como metáfora de un país invasor que impide el regreso del Imperio, que casualmente siempre parece ser de izquierda.

Star Wars es un símbolo del país y de la industria que la produce, por más que Lucas intentara presentar a la primera como una alegoría de la guerra de Vietnam, porque en el fondo la saga siempre terminó revelando algo más profundo sobre Estados Unidos, su idea del heroísmo individualista y su necesidad de construir enemigos permanentes.

Para ver Star Wars: The Mandalorian and Grogu

Estados Unidos, 2026. Aventuras. Dirección: Jon Favreau. Guion: Jon Favreau, Dave Filoni y Noah Kloor, basado en los personajes creados por George Lucas. Elenco: Pedro Pascal, Jeremy Allen White, Martin Scorsese, Sigourney Weaver, Steve Blum, Matthew Willig, Hemky Madera, Anthony Daniels, Jonny Coyne y Myles Humphus. Fotografía: David Klein. Música: Ludwig Göransson. Duración: 132 minutos. Restringida para menores de 13 años. En cines.