Entrevista. Así se hizo Nuestra última copa, una película sobre el mundial y la amistad

Francisco Hernández Piotti y Octavio Revol Molina cuentan los detalles del filme que narra las vivencias de un grupo de amigos que se juntó en una casa a vivir el Mundial Qatar 2022.

12 de julio de 2026 a las 09:59 p. m.
Así se hizo Nuestra última copa, una película sobre el mundial y la amistad
Nuestra última copa se proyecta el viernes 17 de julio en el cineclub municipal Hugo del Carril.

Mientras se disputa el Mundial 2026, el recuerdo de Qatar todavía permanece intacto. El cuerpo técnico sigue siendo el mismo, Lionel Messi continúa al frente de la selección y la ilusión vuelve a repetirse. Regresan las cábalas, las promesas, las reuniones frente al televisor y esas ganas de tocar el cielo con las manos que, cada cuatro años, vuelven a unir a los argentinos detrás de una misma pasión.

Parecía que sobre la tercera estrella ya estaba todo contado. Sin embargo, todavía quedan historias capaces de ofrecer una mirada distinta sobre aquella conquista inolvidable.

Nuestra última copa apuesta justamente por eso: retratar cómo un grupo de amigos decidió encerrarse durante todo el Mundial para vivir la experiencia juntos, convencidos de que Argentina volvería a ser campeón.

Hoy, volver a ver a Lionel Messi levantando la Copa del Mundo sigue despertando la misma emoción. Y, mientras el sueño de una nueva consagración vuelve a ponerse en marcha, esa historia adquiere un significado renovado.

Así se hizo Nuestra última copa

El origen de este proyecto se remonta a la final de la Copa América 2021. Según cuenta el protagonista e ideólogo del filme Francisco Hernández Piotti, ese partido lo vieron entre amigos y allí se les prendió la lamparita. “Esa final despertó algo muy primitivo en nosotros”, dice, en diálogo con La Voz.

Luego, completa: “Yo soy actor y director de actores, y Santiago Roldán (el director de Nuestra última copa) es cineasta. Durante ese partido empezamos a observar los cuerpos, las emociones, las reacciones, los festejos... Había una teatralidad y una cinematografía muy fuertes. Ahí dijimos: ‘Esto hay que registrarlo’".

Sin embargo, la idea quedó en esa conversación y se desvaneció. Hasta que Francisco le dio una vuelta más y lo materializó.

“A fines de 2021 mi hermano menor se suicidó. No tengo ningún problema en contarlo porque forma parte de la historia de la película. Ahí me volví a Córdoba para acompañar a mi familia y hacer el duelo. En medio de ese proceso me acordé de la película y pensé que podía convertirse en un incentivo para volver a conectar con la vida. Llamé a Santiago y le dije: ‘Tenemos que hacerla sí o sí’”, cuenta.

De manera reflexiva, Francisco dice que el proyecto dejó de ser solamente una película sobre un Mundial. “Para mí fue un motor para salir de uno de los momentos más difíciles de mi vida. También fue importante para el grupo porque dos de los chicos eran primos de mi hermano y todos atravesamos juntos ese proceso de sanar”, completa.

Nuestra última copa se proyecta el sábado 17 de julio en el cineclub municipal Hugo del Carril.
Nuestra última copa se proyecta el sábado 17 de julio en el cineclub municipal Hugo del Carril. (Prensa NUC. )

Finalmente, completa: “Un día nos juntamos con Santiago y con Pedro, que después terminó siendo productor y camarógrafo de la película, para ver un partido de la Selección. Ahí concluimos que no habían registros de familias o amigos juntos en México 86 y que nosotros teníamos que dejar uno en el mundial de Qatar".

"A mí me encantó la idea enseguida. Pensé: irnos un mes a una casa en medio de la naturaleza, con amigos, a ver el Mundial y filmar una película... era el sueño del pibe", cierra.

–¿Y cómo encararon el rodaje? ¿Había un guion? ¿Era algo más casero?

–Desde el principio entendimos que, si íbamos a hacer una película, necesitábamos un equipo profesional. Santiago asumió el rol de director y se sumó Rolling Films, una productora de Buenos Aires. Vinieron como camarógrafos Pedro Romero y Florencia Nizzo y Sofía Aldave en sonido. Ellos convivieron con nosotros durante todo el mes registrando la experiencia con equipos profesionales.

–¿La sensación permanente era "estamos haciendo una película" o en algún momento se olvidaban de eso y simplemente vivían el Mundial?

–Esa fue una de las grandes cuestiones del proyecto. No había un guion porque nadie sabía qué iba a pasar. Estábamos filmando el azar. Lo único que existía era una estructura con algunas actividades programadas: subir al Uritorco, hacer un partido de fútbol, un fogón, conversaciones íntimas... situaciones pensadas para enriquecer el relato. Pero también hubo muchísimo material espontáneo. Muchas veces ni siquiera sabíamos que nos estaban filmando porque la cámara estaba escondida detrás de una ventana. Nunca actuamos. Lo que sí había era una planificación de determinadas situaciones, pero todo lo que ocurrió fue real.

–¿Dónde decidieron hacer el corte?

–El registro no fue permanente. No había cámaras las 24 horas. Terminamos con unas 50 horas de material y hubo que resumir todo en una hora cuarenta. La película termina con Argentina campeón del mundo, nuestros festejos en la casa, la salida al pueblo y algunas reflexiones finales.

–No es una película sobre fútbol.

–Lo importante es que no está centrada en el fútbol. Está centrada en un grupo de amigos viviendo juntos una experiencia extraordinaria. Hicimos tres proyecciones y mucha gente llega pensando que va a ver una película de tipos gritando goles y tomando cerveza. Y se encuentra con otra cosa. Habla sobre la amistad, sobre el afecto, sobre varones que lloran, que se abrazan, que muestran vulnerabilidad. También tiene una mirada filosófica sobre los rituales compartidos y sobre nuestra cultura.

–Eso dialoga bastante con la imagen que transmitie la selección argentina con Scaloni.

–Totalmente. Elegimos hacer esta película en este mundial porque ese equipo transmitía exactamente esos valores. Más allá del fútbol, era una selección que conectaba con el cariño, la amistad, el afecto y la sensibilidad. Eso nos atravesó completamente.

–Otro aspecto muy presente es la cuestión de la espiriualidad y la mística.

–Sí. Ninguno de nosotros pertenece de manera estricta a una religión, pero muchos tenemos búsquedas espirituales. Cada uno fue proponiendo distintos rituales. Hicimos meditaciones, una ceremonia con cuencos tibetanos en el Templo de la Esfera, subimos al Uritorco llevando una foto de (Diego) Maradona para dejarla en la cruz de la cima, hicimos un voto de silencio... Nos lo tomábamos con seriedad. Sentíamos que era nuestra manera de aportar algo. Además, elegimos San Esteban justamente por toda esa carga simbólica y energética que tiene la zona del Uritorco.

–Termina siendo una película muy cordobesa.

–Sí, completamente. Pero sin caer en los lugares comunes. No buscamos hacer "la película cordobesa" desde el cuarteto o el humor típico. Simplemente mostramos nuestra manera de ser. Tiene algo muy singular de nuestro grupo y, al mismo tiempo, algo muy universal en el que cualquier persona puede verse reflejada.

"Una película diferencial"

Octavio Revol Molina es un reconocido director cordobés que sumó su productora Cabustra films para darle forma final a Nuestra última copa.

En diálogo con La Voz, cuenta que conoció el material gracias a una proyección preliminar que realizó el equipo en un complejo de cines de Buenos Aires. "Todavía le faltaban el color, el sonido y mucho trabajo, pero me encontré con una película muy única e interesante", recuerda.

A partir de ese momento decidió acompañar la iniciativa junto a la productora original para terminarla y llevarla a las salas.

Para Revol Molina, el gran diferencial de Nuestra última copa es que se aleja del formato tradicional de los documentales deportivos. "Todo lo que se ve es real", resume.

Según su punto de vista, la película casi no muestra imágenes de los partidos, sino que pone el foco en las reacciones de los amigos que viven el Mundial desde una casa, con la misma intensidad que cualquier hincha argentino. "Es una gran historia de amistad atravesada por el Mundial", define.

Nuestra última copa se proyecta el sábado 17 de julio en el cineclub municipal Hugo del Carril.
Nuestra última copa se proyecta el sábado 17 de julio en el cineclub municipal Hugo del Carril. (Prensa NUC. )

A su entender, esa mirada íntima y cotidiana convierte a la producción en "la mejor película que se hizo sobre Qatar 2022", ya que logra retratar cómo se vive el fútbol desde el interior del país, lejos de las miradas más porteñas que tuvieron otras producciones sobre la tercera estrella.

Revol Molina cierra sin tapujos: "¿Quien te dice que llegamos a la final y hacemos la previa dos días antes mirando esta gran película para llegar con ánimos a disputar la cuarta estrella?".

Para ver

Nuestra última copa se proyecta el próximo viernes 17 de julio a las 20.30 en el cineclub municipal Hugo del Carril. Entradas en boletería y en la página web del cineclub.