Por Mubi. Giulio Bertelli, heredero de Prada, debuta como director con Agon: todo sobre la película
El director italiano Giulio Bertelli estrenó en Mubi su ópera prima. Se titula "Agon" y es una película que explora el deporte de alto rendimiento como extensión de la guerra, el poder y la presión social a través de tres atletas femeninas.
Giulio Bertelli, heredero de una de las dinastías más influyentes de la moda (es hijo de Miuccia Prada) eligió transitar su camino por fuera del apellido familiar y, aunque también está vinculado al arte, lo explora desde otro lugar.
A sus 36 años, Giulio debutó como director con Agon, su ópera prima disponible desde este 24 de abril en Mubi. La película sigue a tres atletas en la antesala de unos Juegos Olímpicos ficticios, enfrentadas no solo a la competencia sino a un sistema que exige precisión, disciplina y control absoluto.
Pero lo que en la superficie podría leerse como una historia de superación se revela, en manos de Bertelli, como un ensayo visual sobre el poder, la vigilancia y la violencia contenida en el deporte contemporáneo.
Se trata de una obra conceptual que se aleja de cualquier relato deportivo convencional e instalar una pregunta para muchos incómoda: ¿Qué queda del cuerpo cuando es capturado por la lógica del rendimiento?

De la animación a la acción real
“¿Qué pasaría si Juana de Arco fuera una esgrimista profesional que compite en los Juegos Olímpicos y mata a alguien?”, recuerda haber pensado Giulio y eso lo llevó a imaginar el deporte como una forma de “guerra proxy” entre naciones y, a partir de ahí, comenzó a desandar el argumento de esta película que, en un primer momento, pensó como un proyecto de animación.

–¿En qué momento supiste que la animación no era el camino adecuado? ¿Por qué cambiaste a acción real?
–Hubo un momento en que entendí que esto debía ser una película mucho más pequeña. La animación la volvía épica, pero también me alejaba de lo esencial. El pasaje al live action no fue solo una decisión estética, sino también política. No me sentía cómodo haciendo mi primera película delegando tanto control en un estudio. Necesitaba estar más cerca del material.
Ese “menos es más”, dice, se traduce en una puesta en escena contenida, donde cada elemento parece responder a una lógica quirúrgica. Para Giulio, lo que se pierde en escala se gana en intensidad.
El deporte como relato político
“Siempre me fascinaron el deporte y la tecnología. Pero todo hizo click cuando entendí cómo llegamos hasta acá. Los Juegos Olímpicos, el fútbol, la NBA… vienen de una historia ligada a la guerra”, apunta el director, y esa lectura atraviesa toda su película.
Para él, el deporte no es solo espectáculo, sino una forma de canalizar la violencia: “Es una manera de descargar esa energía dentro de reglas aceptadas. Pero sigue habiendo algo profundamente político y geopolítico en juego”.
Ese trasfondo le permitió construir la narrativa como un thriller íntimo: tres jóvenes que buscan una medalla dorada, mientras el sistema que las rodea se vuelve cada vez más asfixiante. “Cada decisión que tomaba volvía a esa idea más grande: el deporte como una estructura de poder que muchas veces no se cuestiona”, agrega.
El cuerpo femenino como territorio de tensión
Cuándo se le pregunta a Bertelli por qué eligió contar esta historia a partir de tres atletas mujeres el cineasta explica: “Empezó con Juana de Arco”. A partir de ahí, su recorrido lo llevó a figuras como Cleopatra o Nadezhda Durova, mujeres históricas vinculadas a la guerra. Pero la elección no es solo conceptual: también busca generar fricción.
“Hay un estigma, un prejuicio sobre las mujeres en el deporte y en la guerra. Y eso crea un contraste mucho más fuerte. Incluso la idea de competencia no siempre se asocia a lo femenino de la misma manera”, explica.
En Agon, ese contraste amplifica la incomodidad: cuerpos que entrenan para la perfección pero que, al mismo tiempo, están expuestos, observados y regulados. La competencia deja de ser solo un objetivo para convertirse en una forma de control.
–Te escuché decir que el rodaje de Agon te supuso varios desafíos personales. ¿Cómo cuáles?
–Era una idea casi absurda hacer mi primera película sobre atletas preolímpicos. No solo por el tema, sino por cómo iba a poder sostenerlo desde una producción independiente. Es un evento enorme. Tuve que enfocarme muchísimo para encontrar soluciones. Queríamos que no se sintiera que faltaba algo, que el espectador creyera en ese mundo. De todas maneras, me gusta ponerme en situaciones incómodas. Ahí es donde encuentro respuestas.
Según su creador, Agon no pretende ofrecer respuestas cerradas, sino que propone una experiencia. En su economía de recursos y su densidad conceptual, la película construye una mirada incómoda sobre el deporte, pero también sobre el presente: un tiempo donde el cuerpo parece cada vez más intervenido, medido y exigido.
Para Bertelli, Agon no busca emocionar desde la épica, sino inquietar desde la idea.
Para ver
Agon. 2025. 1h 40min. Disponible en Mubi. Dirección: Giulio Bertelli. Actúan: Yile Yara Vianello, Alice Bellandi, Sofija Zobina y gran elenco.

