¿Ver o no ver? Se estrenó Obsesión: el amor es una maldición

El filme sumerge al espectador en un thriller psicológico donde el amor se transforma en una trampa peligrosa, explorando los límites entre deseo y posesión. Calificación: muy buena.

16 de mayo de 2026 a las 11:46 a. m.
Se estrenó Obsesión: el amor es una maldición
Obsesión. Foto: web.

El terror sigue sorprendiendo y entregando algunas de las mejores películas que llegan a las salas comerciales, como puede apreciarse en la provocadora y desesperante Obsesión, segundo largometraje de Curry Barker, que retuerce una cuestión que nos interpela profundamente y en cuyo rasgo familiar y universal reside el verdadero terror: ¿qué pasa si la persona que deseamos que nos ame porque nos gusta mucho, de pronto, empieza a amarnos obsesivamente?

Esta es la tesis y el conflicto que va a desarrollar la historia protagonizada de manera hilarante y nerviosa por Michael Johnston e Inde Navarrette. Él interpreta a Bear, el chico que está enamorado de Nikki (Navarrette), pero incapaz de decírselo porque es tímido y pusilánime, y porque ella lo ve más como un amigo.

También hay dos personajes secundarios con los que conforman un grupo de amigos inseparables: Ian (Cooper Tomlinson) y Sarah (Megan Lawless), quienes tendrán intervenciones decisivas. Además, Ian parece acostarse de vez en cuando con Nikki, mientras que Sarah está secretamente enamorada de Bear.

Pero Bear quiere estar con Nikki, hasta que un día entra a una de esas tiendas donde venden cosas raras, esotéricas, medio hippies y antigüedades, y descubre una especie de sahumerio llamado “sauce del deseo”. Al comprarlo, le advierten sobre el peligro, aunque Bear jamás sospecha que el poder mágico del sauce pudiera llegar tan lejos (solo se le puede pedir un deseo y, por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con cuál se pide).

Es así que, una noche en la que lleva a Nikki a su casa en auto, Bear saca el sauce cuando ella se baja y pide el deseo de que lo ame incondicionalmente. Apenas termina de decirlo y quiebra el sauce (requisito para que el deseo se cumpla), Nikki reaparece de manera repentina en el auto, completamente convertida en otra persona. Se sube, le pide que se quede y que no se vaya, y él ya está hasta las manos mientras ella queda atrapada dentro del hechizo.

Lo más terrorífico de la historia no es el elemento fantástico sino lo que tiene de real, es decir, aquello en lo que se parece a una pareja de verdad: esa exigencia de exclusividad, de estar todo el día encima del otro y de no dejarlo salir porque la ausencia del amado implica el peligro de perderlo. O, dicho en la jerga cotidiana y popular de hoy, “la tóxica”. Nikki se convierte así en el arquetipo extremo de la tóxica, en la típica enferma obsesionada con su novio. Y eso es lo que da miedo (y vergüenza ajena, claro).

Sin embargo, Barker es más profundo y deja entrever que todo aquel que ama obsesivamente lo hace muy a su pesar, casi sin querer, como Nikki, que se da cuenta de que está mal lo que hace cuando la invaden chispazos de lucidez, ráfagas de realidad que la obligan a verse a sí misma como alguien horrible y ridícula por amar de esa manera a Bear. El amor como una maldición, propone Barker. Más aún: deja servido en bandeja algo todavía más enigmático, que quien ama obsesivamente, en realidad, no ama.

Desde luego, Bear empieza a querer deshacerse del deseo que pidió y recurre a sus amigos para pedir ayuda, pero las cosas empeoran hasta alcanzar un pico escatológico de sangre, violencia, situaciones embarazosas y escenas tremendas, especialmente cuando Sarah le declara su amor y Nikki se entera. Todo potenciado por una puesta en escena de planos precisos y una atmósfera que juega con la música para marcar la presencia inquietante y poseída de Nikki.

Ni Lacan se animó a tanta complejidad psicológica revestida de una película de terror simple, efectiva y entretenida, con un par de sustos y situaciones violentas que son un deleite no solo para los psicólogos de la sala, sino también para los amantes más exigentes del género. Aunque probablemente no les guste demasiado a las parejitas de recién enamorados que entren a ver una película de terror y terminen llevándose un baldazo de realidad espeluznante.

Para ver Obsesión

Obsession, Estados Unidos, 2026. Terror. Guion y dirección: Curry Barker. Elenco: Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, Andy Richter, Haley Fitzgerald, Darin Toonder, Anthony Pavone, Justice, Anthony Casabianca y Chloe Breen. Fotografía: Taylor Clemons. Música: Rock Burwell. Duración: 108 minutos. Restringida para menores de 17 años. En cines.