Crítica. Se estrenó Backrooms: la dimensión desconocida

El filme es un viaje a través de dimensiones paralelas que desafía las expectativas del género, apostando por una experiencia visual y sensorial que termina por mostrarse más pretenciosa que profunda.

29 de mayo de 2026 a las 09:11 p. m.
Se estrenó Backrooms: la dimensión desconocida
"Backrooms", Dirigida por Kane Parsons.

La crítica no muy adepta al terror quedará fascinada con Backrooms, la opera prima del youtuber Kane Parsons, básicamente porque cada vez que se encuentra con una película de género que se aparta un poco de las fórmulas habituales o del relato clásico, se siente tentada a elogiarla desmedidamente con afirmaciones tan grandilocuentes como imprecisas.

Y más todavía si la película viene respaldada por el sello A24, que se caracteriza, justamente, por producir y distribuir filmes más arriesgados y personales, de corte independiente, propuestas originales y desafiantes que se apartan del mero producto construido a partir de sustos predecibles o de un terror más modélico.

Lo cierto es que Backrooms, escrita por Will Soodik y basada en la serie de Parsons y en el popular creepypasta homónimo, plantea una idea que ni siquiera su propio creador parece saber qué significa. La película parte de una premisa de ciencia ficción y terror con espacios extradimensionales, realidades paralelas distorsionadas y criaturas inquietantes que persiguen a quienes quedan atrapados en ese mundo de laberintos y pasillos interminables, semejante a una gigantesca oficina vacía, donde las muertes casi siempre quedan fuera de campo porque, supuestamente, eso hace que la propuesta parezca más abstracta y sofisticada.

Pero detrás de esa geometría laberíntica y de esos espacios raros y despojados, hay menos ideas de las que la película cree tener, como si confundiera ambigüedad con profundidad y clima con verdadero terror. Es decir, todas pavadas ideadas por alguien que no conoce el género o, mejor dicho, de alguien a quien le falta ver más cine de terror y aprender cómo se hace.

Parsons se basó en su webserie y en el éxito de público que cosechó durante los cuatro años en que estrenó sus 24 episodios. Con el respaldo de A24, que le dio la oportunidad de convertir esa idea inquietante en su primera película y dirigirla él mismo, y con el apoyo de Atomic Monster, la productora de James Wan (que parece devorar todo lo relacionado con el género), logró reunir a Chiwetel Ejiofor como Clark, el protagonista, y a Renate Reinsve como Mary, su psicóloga, al frente de una historia que, como ya se dijo, hace de su falta de lógica y de su aparente sinsentido buena parte de su atractivo.

Y ahí está, precisamente, la gracia y lo supuestamente interesante del filme: no hay que indagar demasiado ni buscar explicaciones, sólo seguir a Clark, un empleado de una mueblería de segunda mano, divorciado, alcohólico y frustrado por no haber podido cumplir su sueño de convertirse en arquitecto, que una noche de insomnio (duerme en el local donde trabaja) descubre en una pared una especie de portal que conduce a esa dimensión extraña.

Al principio también se sugiere que podría estar perdiendo la razón, hasta que Mary termina comprobando que dice la verdad cuando visita la mueblería.

Los pocos aciertos pasan por esa mezcla de imágenes de video encontradas (la historia transcurre en la década de 1990) y por la manera en que se adentra en esos backrooms de pasillos interminables, habitaciones vacías y rincones inquietantes donde aparecen objetos y figuras extrañas. Hay algo de genuinamente perturbador en esa exploración de espacios imposibles, y también en la combinación entre found footage, relato clásico, fotografía y diseño sonoro.

Pero eso es todo lo novedoso que tiene. Y ya estamos cansados de los directores que se creen especiales por hacer películas que, en realidad, son bodrios pretenciosos disfrazados de obras inteligentes. No queremos más este tipo de terror fanfarrón que pretende hacerse pasar por original cuando no es más que el balbuceo insípido de alguien que tiene muchas ganas de convertirse en un director genial.

Para ver Backrooms, sin salida

Backrooms, Estados Unidos/2026. Dirección: Kane Parsons. Guion: Will Soodik. Fotografía: Jeremy Cox. Música: Kane Parsons y Edo Van Breemen. Edición: Greg Ng. Elenco: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell. Duración: 110 minutos. Distribuidora: Imagem Films. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.