Entrevista. Envidiosa estrena su cuarta y última temporada: el duelo y la aceptación de los planes inconclusos
Esteban Lamothe habla de su experiencia filmando Envidiosa y Julieta Cardinali revela cómo se sintió al ser, junto al actor que interpreta a su hijo Bruno, la más reciente incorporación de esta serie que ya llegó a su fin.
El miércoles 29 de abril, llega la cuarta temporada de Envidiosa a la plataforma de Netflix, y con ella su fin. La historia de las idas y vueltas exageradas y dramáticas de Victoria Mori (Griselda Siciliani) se despide de la pantalla con una protagonista mucho más madura, lista para enfrentar las peripecias de la vida.
Esta temporada no aporta cosas nuevas ni muestra a Vicky llevando las cosas al límite de la locura como siempre, sino que aplicará las herramientas que Fernanda (Lorena Vega), su psicóloga, le enseñó durante este tiempo.
Se trata de algo así como un proceso de terapia en el que nosotros, los espectadores, la acompañamos a lo largo de cuatro entregas, y ahora, por fin, estamos viendo los resultados.
Esteban Lamothe y Julieta Cardinali interpretan a dos de los personajes más importantes de esta temporada y, desde su perspectiva, harán que la protagonista pueda desarmar los prejuicios que tenía.
A dónde va la historia
El último capítulo de la tercera temporada de Envidiosa nos dejó con Matías (Esteban Lamothe) que se enteró de que tiene un hijo, Bruno (Dante Barbera), de 9 años. Aunque esta parecería ser la peor noticia del mundo para Vicky, su llegada representó un alivio, ya que ella decidió que, después de anhelarlo durante mucho tiempo, no quiere ser madre realmente.
En esta línea, la entrega anterior reflejó el momento previo a tomar una decisión, en este caso, el deseo de maternar. Las dudas, los avances y los retrocesos que surgen a la hora de que la propia vida cambie drásticamente fueron el eje.
Ese tema central no cambió, sino que evolucionó. Ya no se trata de “qué-pasa-si”, sino de haber tomado una decisión y tener que convivir con las consecuencias (buenas o malas). Vicky debe duelar aquellos planes que se vieron frustrados por su propia voluntad, entendiendo que ella, y sólo ella, es la única responsable.
Aunque en menor medida, la envidia vuelve a apoderarse de Victoria. El casamiento de su mamá, Teresa (Susana Pampín), vuelve a remover algo dentro de ella que creía ya inexistente. “Ella, que siempre odió a los hombres, se casa; y yo, que siempre quise hacerlo, no”, es el pensamiento que inunda su cabeza.

Al mismo tiempo, aparece la mentira como una vieja maña y un aparente retroceso en el proceso que se desarrolló a lo largo de la serie. Sin embargo, estas nunca conocen sus propios frutos porque los conflictos se resuelven de una forma rápida. Como si se hubieran acordado de que había que cerrar la serie y no se podían demorar escribiendo más capítulos.
Cabe mencionar que la protagonista miente por beneficio propio en muy pocas ocasiones. Por lo general, cuando lo hace, es para ayudar a otras personas, como a Bruno o a Carolina (Pilar Gamboa), su hermana, que está empeñada en recuperar a Fermín (Adrián Lakerman).

Los personajes de esta entrega
En esta nueva entrega, algunos de los personajes regresarán sólo para causar estragos en la vida de Vicky y otros ingresan por primera vez en ella, lo que oficiará como un medidor de su paciencia. Ejemplos de esto son Bruno y su mamá Nora (Julieta Cardinali).
Ambos llegan para enseñarle algo a la protagonista. Por un lado, el hijo de Matías le mostrará que hay diferentes formas de ser mamá y que, su presencia, no frustrará sus planes de una vida junto a su novio. Victoria tiene que aprender a cederle tiempo junto a su papá, entendiendo que eso no significa que Bruno será su reemplazo.

Por su parte, Nora atraviesa una etapa de hartazgo respecto a la maternidad, debido a haber criado sola a su hijo durante nueve años. Ante los ojos de Vicky, ella es la personificación de una “mala madre”.
Con el tiempo, entenderá que no todos podemos cumplir con todo, pero que, a nuestra forma, intentamos hacer el mundo un poco más ameno para la gente que queremos, aunque a veces el tiempo no nos alcance o las condiciones no sean las mejores.
En cuanto a Matías, él intenta dar todo de sí mismo para poder dividirse entre las demandas de Bruno y las de Vicky. Por un lado, quiere recuperar el tiempo perdido con su hijo, que lo ve como un papá genial, y por el otro, buscar seguir siendo el mejor novio para su pareja, aunque a veces sienta que descuida este ámbito de su vida.
−¿Usaron parte de su experiencia personal siendo padres para interpretar a los personajes? ¿Qué tanto se identificaron?
−Cardinali: Me parece que cuando uno hace un personaje, en este caso, el de la madre de Bruno, por supuesto que hay algo que es imposible no usar, que es lo que uno entiende de cómo se trata a un hijo. Por más que es una madre muy distinta a lo que soy yo como madre, uno usa memoria emotiva para un montón de cosas. Todas las experiencias de vida sirven.

−Lamothe: Yo no sé si usé mucho mi paternidad porque es muy distinta a la de él (Matías). Hay algo que sé, también hay algo que pensaba. Hay algo que es la memoria emotiva y hay algo que es la memoria futura, que es lo que no pasó. En este caso, que yo me haya encontrado con mi hijo, con Luis. Entonces, de alguna manera, trataba de imaginarme, de hacer ese ejercicio. Es rarísimo, pero uno usa cosas para actuar que son muy extrañas.
En esta temporada, Vicky podrá comenzar a sanar el conflicto emocional con su mamá. Ser tía y comenzar a formar parte de una familia ensamblada la hacen dar cuenta de lo que ella no quiere ser como madre: una figura ausente.
Carolina, por su parte, tiene sus propios problemas con su hija y su expareja, a quien busca recuperar luego de que se da cuenta de que está perdidamente enamorada de él.

En cuanto al grupo de amigas, esta es la temporada más vaga respecto a su vínculo. Sólo Debbie (Marina Bellati) tiene su trama individual, aunque breve. Lu (Violeta Urtizberea) y Melina (Bárbara Lombardo) pasan sin pena ni gloria.
El regreso que nadie pidió: Nicolás (Benjamín Vicuña) vuelve como un cliente misterioso que quiere trabajar con Victoria. Quien en su momento representó el mayor ideal del novio perfecto, ahora desestabiliza a la protagonista y la hace dudar de su conformidad con la situación que atraviesa en su hogar.

Y el personaje que todos amamos: Fernanda. Aunque por las publicidades de la plataforma pareciera tener mucho peso narrativo en esta temporada, el trabajo de la psicóloga ya fue hecho en las partes anteriores. “Sos buena, Fernanda, eh”, dijo Vicky en una de sus sesiones y no se equivocó.
La aparición de este personaje es inversamente proporcional a la evolución de la protagonista: Victoria ya aprendió, por lo que no necesita de su acompañamiento constante. Ahora deberá poner a prueba todas las herramientas que obtuvo y Fernanda estará ahí para ella en caso de necesitarlo.
En qué anda Esteban Lamothe
El actor atraviesa un presente brillante. En marzo lanzó su primer libro de poesía Una comadreja, al que describió como “un proceso nuevo, fascinante, desconocido y profundo”.
−¿Cómo se combinó el trabajo de escritura con la grabación de una serie que no tuvo descanso?
−Empecé a leer poesía después de los 40 y ahora llevo cuatro o cinco años que sólo leo poesía. También escribo hace más o menos tres o cuatro años. Me levanto a la mañana, grabo notas de voz, y después veo cosas y voy anotando. A la noche corrijo. No todos los días, pero tres o cuatro veces por semana. Es una forma de relajarme y de alejarme de lo cotidiano. Estoy recontento. Hacía mucho tiempo que no empezaba a hacer algo nuevo.
En cuanto a los próximos proyectos, hace poco comenzó a grabar Sanamente, una serie dirigida por Daniel Barone “con un elenco espectacular”, y en mayo estrena Secreto en la montaña, junto a Benjamín Vicuña. “Estoy también con lo del libro, moviéndome con eso”, agregó en relación a su más reciente pasión.

El presente de Julieta Cardinali
−Estuviste un breve tiempo alejada de los sets de grabación y volviste con todo. ¿Cómo es incorporarse a una producción tan grande?
−No estuve muy alejada de la actuación, realmente. Tengo la suerte de poder elegir, y eso es un privilegio. Los últimos proyectos fueron proyectos que me fascinaron y que me representan mucho, y que encima son con amigos, como en el caso de Belén, que la directora es una de mis íntimas amigas. En ningún momento yo me sentí alejada de la actuación. Envidiosa fue un privilegio, y fácil, porque cuando te ofrecen participar de algo que es un éxito, que funciona, que encima es con amigos, no tuve ninguna duda.
Aunque no hay proyectos a futuro por el momento, la actriz aseguró estar “muy feliz” con su presente laboral. Actualmente se encuentra haciendo No tiene un desgarrón, la obra dirigida por Rita Cortese y coprotagonizada por Vera Spinetta.
La situación de la industria audiovisual argentina
Las producciones nacionales atraviesan un momento complejo, pero el éxito de Envidiosa, así como de muchas otras películas y series, demostró que la ficción local sigue siendo una gran apuesta. Sin embargo, muchas de estas no serían posibles sin un gigante (como Netflix) detrás.
−¿Cómo ven la situación de las producciones argentinas?
−Lamothe: Mal, re mal. Yo tengo la suerte de tener un montón de trabajo y de estar ahora acá sentado. Soy un afortunado. Pero es un momento difícil, se está produciendo muy poco. Sabemos de la amenaza sistemática del desfinanciamiento del Incaa. Sigue siendo una cosa que nos inquieta, nos preocupa y nos convoca a todos. Por un lado, es una alegría por estar con trabajo, pero sin perder de vista lo importante.
−Cardinali: Sabemos que somos personas, actores privilegiados en este momento, y también sabemos la situación de todos nuestros compañeros. Es una industria que tiene que sobrevivir.
−¿Cuáles serían las formas para que sobreviva?
−Lamothe: Hay muchas maneras. Que el Incaa funcione mucho mejor, que haya un acompañamiento de todos los actores, de los directores nuevos. Es un país lleno de guionistas, de directores, de técnicos. Es como si tenés petróleo y lo dejás ahí para que se lo lleve otro.
−Cardinali: Es una conversación muy larga. Es horrible hablar de este tema en poco tiempo porque es un tema muy serio y muy importante.
El fin de un fenómeno
−¿Cómo se siente haber terminado “Envidiosa”?
−Lamothe: Yo estoy muy contento, con mucho trabajo y mucha salud, gracias a Dios.
−Cardinali: Yo estoy de visitante, así que para mí empezar y terminar fue con la misma alegría. Muy agradecida de estar con este equipo, en este programa que me encanta, que me parece divertidísimo trabajar con mis compañeros. Así que, la verdad, puro agradecimiento.

Entonces, ¿Vicky crece emocionalmente o es sólo la falta de consecuencias lo que vemos en la cuarta temporada de Envidiosa? Personalmente, creo que sí evoluciona. Pero como todo proceso lleva tiempo, sobre todo para alguien con ideas preconcebidas tan fuertes y que siempre se rigió por el “deber ser”.
Queda en los espectadores creer que la protagonista pudo abandonar ese lugar que por tanto tiempo se obligó a ocupar. Si Fernanda pudo confiar en ella y reducirle la cantidad de sesiones a sólo una por semana, ¿por qué nosotros no?
Para ver
Envidiosa 4, desde el 29 de abril en Netflix.
Creada por: Adrián Suar
Guion: Carolina Aguirre
Elenco Principal: Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Pilar Gamboa, Violeta Urtizberea, Marina Bellati, Bárbara Lombardo, Lorena Vega, Susana Pampín, Adrián Lakerman.
Participaciones Especiales: Julieta Cardinali, Benjamín Vicuña, Leticia Siciliani, entre otros.
Dirección: Daniel Barone, Alejandro Ibáñez

