"Una traición". El duro reclamo contra Martin Scorsese por apoyar el uso de la IA en el cine
El Sindicato de Directores de Arte de Hollywood emitió un comunicado en el que rechazan la incorporación del director a Black Forest Labs y la califican como “una traición”.
En una movida que sacudió los cimientos de la industria cinematográfica, Martin Scorsese, el legendario director de clásicos como Taxi Driver, Buenos muchachos y Los infiltrados, pasó a convertirse en el centro de la polémica.
Su reciente incorporación como socio y asesor estratégico de Black Forest Labs, la empresa de Inteligencia Artificial detrás de la herramienta de generación de imágenes FLUX, desató el rechazo instantáneo del Sindicato de Directores de Arte de Hollywood.
El duro reclamo gremial
La controversia estalló luego de que Scorsese participara en una campaña promocional presentando a la tecnología como una forma de visualizar ideas cinematográficas y agilizar la comunicación con los equipos creativos.
Sin embargo, el gremio que agrupa a directores de arte, ilustradores y diseñadores de producción respondió con un comunicado lapidario que cuestiona la ética del cineasta. “Señor Scorsese, el negocio no está en un estado de flujo”, disparó la entidad en un irónico juego de palabras con el nombre de la herramienta promocionada.
Para el sindicato, esta decisión representa un quiebre moral imperdonable en la trayectoria del director. Según el documento, publicado en la cuenta oficial de X del gremio, “el director ganador del Oscar Martin Scorsese les está dando la espalda a los artistas humanos que a lo largo de su carrera le han ayudado a crear sus obras más memorables”.
The Art Directors Guild, IATSE Local 800 #adg800 has issued a statement on Martin Scorsese’s recent promotion of generative Artificial Intelligence (AI):
— Art Directors Guild (@ADG800) June 9, 2026
"Mr. Scorsese, The Business is not in flux.
Oscar winning director Martin Scorsese is turning his back on the human artists… pic.twitter.com/7vyqOVGWOZ
Los trabajadores sostienen que la promoción de este software “elude la aportación” de profesionales talentosos que son, legítimamente, la jurisdicción de los artistas del sindicato.
El debate por los derechos de autor y el fin de la colaboración
Más allá del desplazamiento laboral, el sindicato puso el foco en la opacidad detrás del entrenamiento de estos sistemas algorítmicos.
La organización denunció que esta tecnología “sólo es capaz de producir este tipo de ‘inteligencia cinematográfica’ al ingerir grandes porciones de obras con derechos de autor, probablemente extraídas de internet sin consentimiento, crédito, compensación o transparencia”.

El cierre del comunicado no dejó lugar a dudas sobre el sentimiento de indignación que reina en los estudios de filmación, reivindicando que las habilidades humanas aportan el nivel más alto de valor a cualquier producción.
Al considerar que el trabajo artesanal puede ser suplantado por procesos automatizados, el sindicato concluyó con su acusación más dura: “Pensar que sus contribuciones profesionales pueden ser imitadas o superadas por una IA generativa, que se construye sobre trabajos probablemente robados de ellos... es una traición a la naturaleza colaborativa del cine”.



