Cine. El diablo viste a la moda 2: récords, polémicas y una secuela que entusiasma
Con un tráiler histórico y críticas iniciales positivas, "El diablo viste a la moda 2" revive un clásico atravesado por cambios en la industria, el trabajo y la cultura.
A dos décadas de escuchar por primera vez aquel inconfundible repiqueteo de tacos que imponía temor, respeto y jerarquía en las oficinas de la revista Runway, Meryl Streep vuelve a interpretar a la implacable Miranda Priestly en la esperada (y durante años impensada) secuela de El diablo viste a la moda.
En 2006, la película superó los 326 millones de dólares en la taquilla global y se consolidó como uno de los grandes éxitos del año. Pero su impacto no se limitó a los espectadores: también conquistó a la crítica especializada. Meryl Streep fue nominada al Oscar por su rol como Miranda Priestly y se llevó el Globo de Oro a mejor actriz en comedia o musical.
Un comienzo conflictivo
Antes de llegar a las salas de cine, El diablo viste a la moda enfrentó significativos rechazos por parte de la industria y algunas de sus figuras destacadas se negaron a participar del largometraje. ¿El motivo? Temían disgustar a Anna Wintour, en ese entonces editora de Vogue, y por siempre conocida como “la emperatriz de la moda”.
¿Y cuál era el rol de Anna Wintour en esta historia? Ninguno, al menos no de forma oficial. Sin embargo, el guion se basó en la novela El diablo viste de Prada, de la escritora estadounidense Lauren Weisberger, quien tomó como punto de partida su experiencia real como asistente de Wintour. Por eso, para muchos, la película funcionaba como una validación (más o menos velada) de esa figura implacable, temida y actualmente “cancelable” que se asociaría a Wintour.
Para esta segunda entrega, en cambio, la situación fue radicalmente diferente. Las marcas de lujo y consumo masivo se pelearon por aparecer en la secuela, e incluso Anna Wintour es parte de uno de los avances promocionales de El diablo viste a la moda 2. La ironía es evidente: aquella figura que muchos creyeron aludida e incluso perjudicada por la primera película, hoy se suma en clave de guiño a la promoción de su secuela.
La importancia del contexto
Entender el peso de Wintour en la moda es entender también que el contexto en el que se estrenó la película original era muy distinto al actual. A mediados de los 2000, la industria de la moda vivió un auge y un pico de visibilidad particular. La figura del editor de moda en esos tiempos era arquetipo mitológico y la mínima posibilidad de ofender a Wintour podría tener consecuencias que no muchos estaban dispuestos a enfrentar.
Eran años donde realities como Project Runway y America's Next Top Model (entre muchos otros) dominaban las pantallas y en los que revistas como Vogue, Elle o Harper’s Bazaar no sólo marcaban tendencia sino que eran consideradas verdaderos oráculos culturales que vendían cientos de miles de ejemplares con el poder implícito de hundir, impulsar o definir carreras. En ese ecosistema, la película protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway narraba una historia que mostraba el “detrás de escena” de un mundo que se consumía y generaba fascinación. Vincularse a ella era tan atractivo, como "peligroso".
"Tuvimos algunos problemas con gente que no estaba dispuesta a cooperar tanto como esperábamos porque algunos estaban asustados por lo que estábamos haciendo y los comentarios que hacíamos sobre la moda’’, confesó años atrás Wendy Finerman, productora de la película original.
Otro dato, no menor, es que El diablo viste a la moda estrenó en un contexto de crisis y reconfiguración de los valores laborales. La narrativa de la asistente sacrificada (como Andy Sachs, el personaje interpretado por Anne Hathaway) se convirtió en un espejo para un gran número de espectadores que aceptaban condiciones abusivas de trabajo bajo la promesa de que el sufrimiento presente era una inversión para un futuro profesional mejor.
Mientras que, muy por el contrario, El diablo viste a la moda 2 estrena en lo que muchos llaman la "era del Quiet Quitting" (termino que hace alusión a establecer límites para proteger la salud mental y lograr equilibrio vida-trabajo) donde las culturas laborales tóxicas (como las que se reflejaban en la primera entrega) son fuertemente cuestionadas.
Ver cómo se acomodará, o no, el personaje de Meryl Streep a esta nueva realidad es uno de los grandes interrogantes que se plantea antes de este estreno.
La secuela imposible que se hizo realidad
Durante años, la posibilidad de una continuación de El diablo viste a la moda parecía un sueño lejano. Tanto Meryl Streep como Anne Hathaway descartaron públicamente (y más de una vez) la idea de retomar sus personajes.
Sin embargo, en un contexto atravesado por la nostalgia y la lógica de la industria de revivir, expandir y capitalizar éxitos del pasado, la historia encontró su lugar: El diablo viste a la moda se sumó, finalmente, a la ola de regresos que buscan revalidar clásicos de la pantalla grande décadas después, y la anticipación fue histórica.
El primer tráiler de la secuela, lanzado a finales de 2025, alcanzó los 181,5 millones de visualizaciones en sus primeras 24 horas, convirtiéndose en el tráiler de comedia más visto en los últimos 15 años.

Qué esperar de "El diablo viste a la moda 2"
La nueva entrega estrena este jueves 30 de abril y se sitúa 20 años después de los acontecimientos sucedidos en la primera entrega, y su guion refleja, además de los cambios en la industria de la moda y la manera de consumir y de mostrar tendencias, la crisis actual de la prensa escrita.
El diablo viste a la moda 2 encuentra a Miranda Priestly enfrentando el declive de las revistas de lujo en un ecosistema dominado por los medios digitales y la migración de anunciantes. Para salvar Runway, la icónica editora deberá recurrir a una inesperada aliada: Emily, su ex asistente (interpretada por Emily Blunt), quien ahora lidera un poderoso conglomerado de marcas de lujo desde París.

Pero ese no será su único desafío. En medio de una crisis reputacional que amenaza con erosionar su legado, Miranda también se verá obligada a buscar ayuda en Andy Sachs (interpretada por Anne Hathaway), hoy convertida en una influyente figura editorial, para reconstruir su imagen ante la prensa.

En un mundo donde el poder cambia de manos con rapidez, Miranda deberá enfrentarse a una verdad incómoda: para seguir vigente, necesitará de aquellas a quienes alguna vez subestimó.
Las primeras críticas
Mientras muchos nos debatimos entre la emoción por el regreso de El diablo viste a la moda y el temor de que se cumpla el viejo refrán de que las segundas partes nunca son buenas, las primeras impresiones de algunos críticos se presentan alentadoras.
El periodista de entretenimiento Daniel Baptista describió el filme como una entrega “divertida y enérgica” que representa un “regreso natural” tanto para Meryl Streep como para Anne Hathaway
Jazz Tangcay, editora de Variety, la calificó como “la secuela perfecta”. Dijo que es “fenomenal” y resaltó especialmente su guion ingenioso y mordaz, además de elogiar el deslumbrante vestuario y la banda sonora.
Alex Werpin, editor de The Hollywood Reporter, definió la película como una “parodia mediática” tan efectiva que cualquier periodista “se estremecerá al reconocerse en ella”. “No tiene derecho a ser tan buena”, escribió.
Así, con una recepción inicial más que alentadora y cameos de figuras como Heidi Klum, Marc Jacobs y Naomi Campbell (a lo que se suman rumores sobre posibles apariciones de Adele, Dua Lipa o Bad Bunny), El diablo viste a la moda 2 reúne todos los elementos para convertirse no solo en uno de los estrenos más fuertes de la semana, sino también en uno de los grandes fenómenos del año.
Para ver
El diablo viste a la moda 2. Título original: The Devil Wears Prada 2. Estreno: 30 de abril de 2026. Comedia dramática. Dirección: David Frankel. Guion: Aline Brosh McKenna y Lauren Weisberger. Elenco: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y gran elenco. Apta para mayores de 13 años. Duración: 1h 59min.

