Series. El despertar de las herederas: por qué Los Testamentos es el grito necesario en el universo de Atwood
De June Osborne a sus hijas, cómo sigue el universo de El cuento de la criada. Charla con el "showrunner" Bruce Miller sobre una de las series más esperadas del año.
Hubo un tiempo en que las túnicas rojas y las cofias blancas dejaron de ser un mero vestuario de ficción para transformarse en un símbolo global de resistencia. El cuento de la criada, la obra maestra de la escritora Margaret Atwood, no solo capturó la ansiedad de una época, sino que se convirtió en un espejo deformante –pero dolorosamente lúcido– de nuestras propias regresiones sociales. Sin embargo, toda historia de opresión exige, tarde o temprano, un relato de caída.
Ese es el lugar que viene a ocupar Los Testamentos: las hijas de Gilead, la nueva gran apuesta que desembarcó con sus primeros tres episodios esta semana en Disney+.
La importancia de esta continuación no es menor. No se trata de un simple spin-off nacido del éxito comercial, sino la transposición de una suerte de necesidad literaria.
Margaret Atwood comenzó a escribir la novela homónima en 2019, mientras la serie original todavía estaba saliendo al aire, con la intención deliberada de que se convirtiera en la continuación natural de aquel mundo.
Si la historia de June Osborne era la de la supervivencia individual y el trauma, Los Testamentos se posiciona 15 años después de aquellos días opresivos y oscuros para explorar algo más ambicioso: el comienzo del fin del régimen de Gilead.

Nuevos aires: cómo es la historia de Los testamentos
¿Qué podemos esperar de esta nueva entrega? Principalmente, un cambio de perspectiva. Ya no es solo la mirada de la mujer sometida, sino el despertar de quienes nacieron bajo las sombras de la teocracia.
La trama se narra a través de tres pilares: la mítica y ambivalente Tía Lydia (una colosal Ann Dowd que regresa para reclamar su trono), y dos jóvenes, Agnes (interpretada magistralmente por Chase Infinity, la misma de Una batalla tras otra) y Daisy (Lucy Halliday).

Agnes es la hija de June que creció como una joven obediente y piadosa dentro de la élite de Gilead. De hecho (atención, pequeñísimo spoiler), en el primer episodio hay un breve cameo de Elisabeth Moss como June Osborne.
Daisy, por el contrario, es una recién llegada del otro lado de la frontera. El encuentro entre ambas, en los pasillos de la exclusiva escuela preparatoria para futuras esposas dirigida por Lydia, será el detonante de una resistencia que promete sacudir los cimientos del sistema.
Es lo que narrativamente se conoce como “coming of age” (“paso a la madurez”) en el entorno más hostil imaginable, donde la obediencia se impone con brutalidad bajo justificación divina.
La Voz participó de una charla mano a mano vía Zoom con los cerebros detrás del fenómeno: el showrunner Bruce Miller (es decir, el responsable final de toda la serie) y el productor ejecutivo Warren Littlefield. En una conversación que navegó desde el casting nuevo hasta las oscuras inspiraciones en la historia argentina, los creadores revelaron por qué el futuro de Gilead está en manos de la juventud.

–Primero, les quería pedir unas palabras para el elenco, en general; pero, en particular, por el magnífico trabajo de Chase Infiniti. ¿Qué encontraron en ella?
–Bruce Miller: Coincido en que ella y el resto del elenco han hecho un trabajo fabuloso. No es fácil ingresar actoralmente a un mundo que ya existía previamente y sentirte tan cómodo desde el minuto cero. La gente que hizo el casting realizó una búsqueda en una red enorme de talentos. Yo no la encontré a Chase, ellos vieron a miles y me mostraron un par. El crédito debería ir para ellos: su trabajo es encontrar las “Chase Infiniti” para el mundo. ¿Pero qué nos aportó? Ella había actuado ya en la película Presunto inocente, y honestamente fue excelente. No fue una decisión difícil elegirla. Lo mismo que el mundo ve ahora en ella, lo vimos antes. Es una actriz fantástica, muy trabajadora, con la cual es un placer compartir la labor. Es una dotada en muchas cosas, pero alguien con auténtica ética de trabajo.
–Warren Littlefield: Y Chase estaba en un momento en que su vida profesional estaba cobrando vuelo, pero leyó nuestro material y respondió. Ella sintió, más allá de que iba a estar en Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, que quería hacer esta serie. Sentimos ese compromiso de parte de ella.

Miller agrega otro detalle que él lo señala como buena suerte. El actor O.T. Fagbenle, que interpretó a Luke en El cuento de la criada, había trabajado con Infintiy en Presunto inocente. Cuando le consultaron qué le parecía, no dudó un segundo en recomendarla, y viniendo de él, fue como un sello de aprobación, porque para Miller no es sólo la actuación, sino también la forma en que esa persona es en el set. “En la televisión, podemos llegar a estar trabajando juntos tres años. Así que la respuesta que nos dio no nos ha sorprendido, es una actriz increíble y se merece toda la atención que está obteniendo”.

–Bruce, ¿en qué estuviste interesado en hablar ahora que no habías podido explorar en la serie anterior?
–Miller: No era tanto lo que yo buscaba explorar, sino lo que había explorado Margaret y que me intrigaba a mí en El cuento de la criada que ahora apareció de nuevo en Los testamentos. Creo que es el poder de la juventud, de las amistades útiles, especialmente en el marco de una sociedad oscura. Cuando las cosas afuera se ponen turbias, estas jóvenes mujeres te muestran cómo brillan por dentro. Construyeron una vida en la que se ayudaron mutuamente y llegaron a tener una idea que podía ser hermosa. Y cuando no se puede, están dispuestas a pelear por eso. Esa sensación de mirar hacia adelante en el futuro y ver cómo la gente joven que creció en Gilead, en una época política turbia, tiene esa esperanza y energía necesaria para cambiar el mundo bajo su sentido de justicia... eso es inspirador. Y eso es algo también de este momento actual, si pasás tiempo con gente joven. El patriarcado jodió el mundo mucho, ya están cansados de eso y no lo van a aceptar.
–¿Qué tipo de conversación social les gustaría que genere una serie como esta? ¿Qué intentan generar en el espectador?
–Miller: Absolutamente nada. Soy la última persona en saber qué tendrían que pensar. Lo que intento hacer es empujarlos en este mundo de mujeres jóvenes para que sientan lo que ellas sienten. Que se sientan de la misma manera que si vivieran en un lugar donde el gobierno no se expresa en la manera en que vos lo harías. ¿Cómo te expresarías? ¿Cómo intentarías convencer al resto sobre tu forma de ver las cosas? Ver esa cercanía y complicidad entre las chicas puede ayudar a inspirar a la audiencia. Pero es difícil: en cierta manera, pienso que tenés que hacer televisión para vos, tu equipo y tu elenco. Si no funciona para vos, y no te gusta, no hay forma de hacerlo para otros. Es como querer hacerte reír con un chiste que para mí no es gracioso... no hay forma de conseguirlo. Tenemos que buscar que sea profundo para nosotros, una historia que valga la pena ser contada porque signifique algo. En este caso, es una historia muy poderosa en las manos de este gran elenco. Estamos tirando la pelota a ver quién la agarra. Mi trabajo es lanzar la pelota, no atraparla.

El vínculo con la dictadura argentina
–Margaret Atwood dijo en varias ocasiones que, en cierta forma, ella se inspiró en lo que pasó en Argentina durante nuestra sangrienta dictadura militar para su obra. ¿Lo sabías? ¿Te influenció de alguna manera al adaptar la historia?
–Miller: Absolutamente. Margaret y yo hablamos al comienzo de nuestras conversaciones y en entrevistas que había leído de ella, donde señalaba algunos momentos en dictaduras o en cambios de gobiernos que evidenciaron misoginia, fricciones en la sociedad y qué pasó con la gente que se opuso a eso. Hablamos sobre Argentina y un montón de países: Uganda, Francia en la Segunda Guerra Mundial, Berlín en la Guerra Fría, donde precisamente escribió El cuento de la criada. Margaret dice que nada de lo que pasa en sus libros no ha ocurrido ya en el mundo real. Ella no está inventando crueldades contra las mujeres. Lamentablemente, no tiene que hacerlo. Viendo la historia argentina, y por lo que están pasando ahora en términos de gente tratando de reescribir la Historia, todo eso estuvo en nuestras cabezas.
–Littlefield: Lo que estamos mostrando al mundo es este despertar en la primera temporada de estas jóvenes mujeres. Y vemos nada más que responsabilidad por el mundo en el que están. Eso se siente sin que nosotros le digamos a la gente qué tiene que hacer, lo que nos parece un buen mensaje para lanzar al mundo de hoy.
Un estreno global
La serie, producida por MGM Television y bajo la tutela de los mismos nombres que convirtieron a la historia de June Osborne en un ícono, debuta con una estrategia de lanzamiento diseñada para el debate semanal. Los tres primeros episodios estuvieron disponibles desde el pasado 8 de abril, pero los próximos cinco saldrán con la frecuencia de un capítulo nuevo cada miércoles.
El rodaje, que se extendió entre abril y agosto de 2025, asegura un estándar visual que busca mantener el tono oscuro y reflexivo que convirtió a la saga en un fenómeno global.
Con un elenco que mezcla la experiencia de Ann Dowd con la frescura de talentos como Chase Infiniti, Lucy Halliday y Rowan Blanchard, Los Testamentos no solo es una secuela: es el testimonio de que, incluso en el régimen más asfixiante, la justicia siempre encuentra una grieta por donde brotar. Y esa grieta, ahora, tiene nombre de mujer joven.

