Entrevista. Carca vuelve a Córdoba tras vivir un momento complejo: No quiero acarrear la figura del renacido

El solista habla sobre el delicado problema que atravesó y del modo en que encauzó su carrera después de él. ¿Cómo sigue su vínculo con Babasónicos?

14 de abril de 2026 a las 09:27 p. m.
Carca vuelve a Córdoba tras vivir un momento complejo: No quiero acarrear la figura del renacido
Carca, en un momento de relax en su universo privado. (Prensa Carca)

Este viernes, en Casa Babylon (bulevar Las Heras 48), y a las 21, Carca actuará en Córdoba en soledad, sin banda, tal como lo hizo cuando tuvo que telonear a Los Hermanos Gutiérrez en Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La cita será la primera con el artista en nuestra ciudad desde que a fines de 2024 atravesó un delicado problema de salud. Delicado no, delicadísimo, más si se tiene en cuenta que estuvo muerto durante cinco minutos en el medio de una internación de 10 meses, durante la cual le trasplantaron un corazón.

También será la primera vez de Carlos Carcacha por aquí desde que publicó Exultante, un disco de folk experimental con lisérgica proyección étnica que concibió en complementariedad con el cordobés Panky Malissia.

Quizás sea el repertorio de esa obra el que interprete el viernes, con algunas alusiones al precedente Carcasutra (2023), afectado de lleno por sus complicaciones coronarias.

Por lo expuesto, a Carca podrían llamarlo “El Renacido”. Pero en diálogo con La Voz, asegura que no quiere regodearse en esa figura.

“No me interesa acarrear un rótulo relacionado con algo que no es una decisión”, dice el músico que en los ’90 asomó como el raro espécimen de la movida sónica con Tía Newton; que en los 2000 se erigió como garante del rock & roll estilizado entre el vintage y el glam; y que más cerca en el tiempo se mostró como socio confiable de Babasónicos.

“No es que no me guste, no me interesa enfocarme desde ahí –añade–. No estoy criticando tu pregunta ni en desacuerdo con ella. Entiendo que es un tema público que yo mismo me encargué de compartir, pero no quise usarlo como rótulo para no aportar a una corriente en la que te determinan los otros más que vos mismo”.

“Me pasa algo similar cuando dicen ‘Carca, El Rockero’. OK, entiendo que pertenezco a la cultura rock y no a las del tango o del chamamé, pero teniendo en cuenta que mi música tiene tanto de retro como de glam y experimentación, me parece todo muy reductivo”, completa.

Baterías de terceros convertidas en propias

Ya entrando al terreno de su presentación, refuerza lo expuesto arriba: que en cuanto a concepto y sonido, repetirá su acto de apertura para Los Hermanos Gutiérrez.

“La realidad es que surgió de ese evento, en el que la idea era hacer algo solo, desprovisto de otros músicos y de otros instrumentos. Estoy muy en contra del uso… Perdón, no estoy en contra del uso de la famosa pista, pero es una opción que no elegiría para mí”, precisa.

“Es decir, veo gente girando con su computadora, girando para tocar arriba de una pista; todo bien, pero es una propuesta sin dinámica, ¿no? Porque la pista es estricta, la pista no se mueve, la pista no zapa, no improvisa. Los suyos son tiempos que no pueden transformarse en laxos ni en libres. Entonces, me decidí acompañarme solo con ritmos. Todo estrictamente percusivo, sin notas, sin acordes, sin música. Solo la parte rítmica, que no estuviera atada a ningún tipo de duración”, redondea.

Carca apunta que si siente la necesidad de hacer un solo de cinco minutos sobre un ritmo, lo hace: “No me ato a nada. O en todo caso, a lo que me indique cada momento. No estoy mirando la pista a ver cuándo se termina. Me sumergió en una libertad que la pista no tiene”.

Para redondear este concepto, Carca se puso a buscar loops de bateristas que le gustan para, a partir de ellos, desarrollar su expresión. “Fui modulando y modificando esos ritmos hasta llegar a hacerlos míos. Bueno, no debería decir míos; casi míos, en todo caso. Desde ese recurso, fueron construyéndose (y creciendo) las canciones”, explica.

“Cuando las canciones son buenas canciones, tienen mil vidas y resisten cualquier enfoque. Se pueden acomodar hasta en un fogón o en un ritmo house, opción que no me gusta porque se llegan a extremos de deformidades. Como sea, entiendo que para mis canciones, que no tuvieron una difusión extrema, el recurso de expresarme sin red sobre percusiones genera una conmoción colectiva preciosa. Funcionó en la circunstancia de abrir para Los Hermanos Gutiérrez y funcionó cuando me atreví a hacerlo por las mías. No tiene que ver con decibeles ni con ritmos bailables”, concluye.

Carca, figura de documental

Por estos días, Carca ganó cierta centralidad por el estreno en el Bafici de Príncipe oscuro, un documental sobre su vida y obra dirigido por Camilo de Cabo y Nicanor Loreti.

“Jamás saldría de mi parte la intención o la voluntad de construir un documental. Surgió de una idea de los directores que me pareció encantadora. Contribuí a ella, obviamente, prestándome y ofreciendo mi tiempo para responder un montón de preguntas”, dice sobre esa producción.

“Una actitud similar tuvieron músicos y músicas que, tengo entendido, participaron, como Julieta Venegas, Edelmiro Molinari y los Babas (por Babasónicos)”. "No sé qué han testimoniado ni qué le han preguntado”, suma.

–¿Acaso no viste el documental, Carca?

–No. ¿Sabés qué pasa? No soy el director ni el productor. Entonces, si tuviera algo para sugerir porque me parecía que el filme debía tener tal o cual enfoque, estaría atentando contra la idea de los realizadores. Este es un documental sobre mi vida según estos directores, Camilo de Cabo y Nicanor Loreti, a quienes respeto y en quienes confío. Partiendo de esa base, siento que debo correrme antes del estreno.

–A propósito de cine: ¿cómo es tu trabajo junto al director Leo Damario?

–Con Leo, tenemos una amistad y una simbiosis que surgió a partir de su admiración. Mi colaboración con él no se trata de música original, sino de una selección de mis músicas ya editadas en discos. Leo las recoge y luego las distribuye según demanda de su filmografía.

–Recuerdo haber visto a Tía Newton en Varsovia cuando era un trío con stickista y baterista de doble bombo, afrontando un repertorio más cercano a Genesis que a My Bloody Valentine. ¿Eran la pata progresiva de la movida sónica de los ’90?

–Tenés razón, puede ser. Lo que pasó con la movida sónica es que fue un invento de algunos periodistas de acá, de Buenos Aires. Supongo que bienintencionados para recopilar y hacer visibles a grupos nuevos que, de una u otra manera, resultaban disruptivos para con la escena que se planteaba hasta ese momento. Porque antes había estado el dark con Los 7 Delfines como bandera underground y el punk con Attaque 77 con mayor popularidad. Bueno, lo sónico aglutinaba a Peligrosos Gorriones, Juana La Loca, Babasónicos y Suárez, quienes se distinguían por sonar contemporáneos a grupos anglo. Con una falta de respeto de mi parte, podría familiarizar a Suárez con Sonic Youth, a Juana la Loca con My Bloody Valentine y al primer Babasónicos con Jane’s Addiction, grupos que estaban existiendo. Y nosotros ofrecíamos otra cosa.

–¿Qué puntualmente?

–Si bien teníamos modernidad y algo de noise, nos interesaba más una relectura de músicas en las que nadie reparaba en ese momento. Me parecía más arriesgado eso que estar mirando hacia afuera para ver qué estaba sonando en ese mismo momento. Esa actitud suele redundar en algo más pasajero.

–¿Cuál es tu vínculo actual con Babasónicos?

–Mirá, mi participación está a la vista, en los discos en los que participé como miembro estable. Hemos pasado varios años tocando juntos, pero como el último disco se grabó y se creó mientras yo estuve internado, no participé en él. No tuve participación de este viraje estético más minimalista que tuvo la banda; y, por otro lado, estoy en un momento en que quiero enfocarme más en lo mío. En todos estos años, que estuve sin editar, me dediqué full time y le entregué espíritu, alma y cuerpo a Babas. Estuve más de nueve años sin sacar nada, el período transcurrido entre Carca Registrada (2013) y Carcasutra (2023), en los que aporté estéticamente a Babas. Creo que este es el momento de abrirnos, de que ambas entidades sigan su curso desentendida una de otra, aunque siempre unidas de alguna manera. Puede que aparezca cada tanto como invitado, pero desde Carcasutra, y sobre todo de Exultante, necesito que mi trayectoria tenga una dinámica más permanente.